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2 de Crónicas 20: Derrota de Moab y Amón

Cuando el enemigo avanzó en Judá, Dios habló por medio de Jahaziel: “No temáis ni os amedrentéis[…] porque no es vuestra la guerra, sino de Dios”. Quizá no estemos luchando con un ejército, pero todos los días luchamos con la tentación, la presión y “huestes espirituales de maldad” que quieren que nos rebelemos contra Dios. Debemos recordar que, como creyentes, tenemos el Espíritu de Dios en nosotros. Si pedimos la ayuda de Dios cuando enfrentamos luchas, Dios peleará por nosotros. Y Dios siempre triunfa.

¿Cómo dejamos que Dios pelee por nosotros?

(1) Al darnos cuenta que la lucha no es nuestra sino de Dios.
(2) Al reconocer las limitaciones humanas y al permitir que la fortaleza trabaje a través de nuestros temores y debilidades.
(3) Al asegurarnos que buscamos los intereses de Dios y no nuestros deseos egoístas.
(4) Al pedir la ayuda de Dios en nuestras batallas diarias.

2 de Crónicas 20:16  Mañana descenderéis contra ellos; mirad, ellos subirán por la cuesta de Sis y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.

2 de Crónicas 20:17  No tendréis que pelear vosotros[f] en esta ocasión; apostaos y quedaos quietos; veréis como la salvación de Jehová vendrá sobre vosotros. Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros”».

2 de Crónicas 20:18  Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y también todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron ante Jehová para adorar a Jehová.
2 de Crónicas 20:19  Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré para alabar con gran clamor a Jehová, el Dios de Israel.

2 de Crónicas 20:20  Cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Mientras ellos salían, Josafat, puesto en pie, dijo: «Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén. Creed en Jehová, vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados».[g]

creed, aman: Estar firme, estable, establecido; también, estar firmemente persuadido; creer sólidamente. En su forma causativa aman significa «creer», es decir, «considerar algo digno de confianza». Esta es la palabra utilizada en Genesis 15:6, cuando Abraham «creyó» en el Señor. Aquí, aman aparece tres veces en un versículo y podría traducirse: «Cree en el Señor… y estarás seguro». De aman viene emunah  «fe». Su derivado más conocido es «amén», que encierra la idea de algo «sólido, firme, ciertamente seguro, verificado, establecido».

2 de Crónicas 20:21  Después de consultar con el pueblo, puso a algunos que, vestidos de ornamentos sagrados, cantaran y alabaran a Jehová mientras salía la gente armada, y que dijeran: «Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre».[h]

2 de Crónicas 20:22  Cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y de los montes de Seir que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.[i]

Estos versículos revelan la tercera de las claves de la milagrosa salvación de Judá y ella es la alabanza (el nombre Judá significa «alabanza»). Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza a Dios con la esperanza de que él pelearía por ellos la batalla, sus enemigos se mataron los unos a los otros. Experiencias como esta se narran en otros pasajes del AT. . El Salmo 22:3 dice que Dios es glorificado en las alabanzas de su pueblo. Dondequiera y como quiera que el pueblo de Dios alabe al Señor, él reina entre ellos y hace cosas milagrosas por ellos.

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