2 de Crónicas 24:21 Mas ellos conspiraron contra él, y por orden del rey lo mataron a pedradas en el atrio de la casa del Señor.
2 de Crónicas 24:22 No se acordó el rey Joás de la bondad que Joiada, padre de Zacarías, le había mostrado, sino que asesinó a su hijo. Y éste al morir dijo: Que lo vea el Señor y tome venganza.
Zacarías pidió a Dios que el pueblo pagara por sus pecados. No estaba buscando venganza, sino clamaba por justicia. Cuando nos sentimos desalentados por la maldad que nos rodea, podemos descansar con la seguridad de que al final Dios restaurará la completa justicia en la tierra.
2 de Crónicas 24:23 Y aconteció que a la vuelta del año, el ejército de los arameos subió contra él; y vinieron a Judá y a Jerusalén, destruyeron de entre la población a todos los oficiales del pueblo, y enviaron todo el botín al rey de Damasco.
2 de Crónicas 24:24 Ciertamente, el ejército de los arameos vino con pocos hombres; sin embargo, el Señor entregó a un ejército muy grande en sus manos, porque habían abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así ejecutaron juicio contra Joás.
2 de Crónicas 24:25 Y cuando ellos se alejaron de él (dejándolo muy herido), sus mismos siervos conspiraron contra él a causa de la sangre del hijo del sacerdote Joiada, y lo mataron en su cama. Y murió, y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes.
2 de Crónicas 24:26 Estos son los que conspiraron contra él: Zabad, hijo de Simeat la amonita, y Jozabad, hijo de Simrit la moabita.
2 de Crónicas 24:27 En cuanto a sus hijos, los muchos oráculos contra él y la restauración de la casa de Dios, he aquí, están escritos en la historia del libro de los reyes. Entonces su hijo Amasías reinó en su lugar.
Joás empezó su carrera haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. No obstante, fueron infructuosos sus esfuerzos de erradicar el culto a los árboles rituales de Asera y a los ídolos, sobre todo, después de la muerte de Joyada.
Mientras su protector o regente estaba vivo, Joás se mantuvo fiel a Dios y su reino. Esta fidelidad duró aproximadamente 25 años, hasta el 813 a. de J.C. Después de la muerte de Joyada, Joás descendió al pecado de la idolatría.
En la perspectiva de la ley mosaica, los reyes no debían acumular mujeres para sí mismos, porque estas casi inevitablemente los desviaban de los caminos de Jehová, ya fuera por la lujuria o por la influencia de sus religiones paganas en la corte. Las dos esposas de Joás eran provisiones del regente Joyada para asegurar la descendencia que pudiera heredar el trono, de acuerdo a la costumbre oriental. En el pasaje paralelo de 2 Reyes, no se hace referencia a las esposas, indicando quizá la poca importancia del papel que estas desempeñaban en la sucesión real.
El vandalismo y el sacrilegio registrados por Atalía y sus hijos en la casa de Dios reclamaban pronta atención a una labor de reconstrucción y restauración del tesoro desaparecido. Joyada tenía el deseo de dar inicio a esta tarea, involucrando al grupo de sacerdotes y levitas. El dinero que se recolectaría sería en plata. Para cuando se hizo este llamado a recolectar fondos; el sistema de acuñar monedas no se había introducido todavía en Israel (esto ocurrió hasta después del exilio).
