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2 de Crónicas 24: El reinado de Joás

La restauración del templo fue una iniciativa primero de Joyada, durante su regencia; luego, durante la edad adulta de Joás. La pereza de los sacerdotes y levitas en cumplir con las órdenes de Joyada se debía, en parte, a la vida sedentaria que llevaban. También carecían del tiempo necesario, ya que las actividades del templo estaban acelerando la agenda del culto a Jehová. Muy a menudo, el liderazgo hoy sufre de ese mismo tipo de inercia ministerial, aun cuando la misma continuación de sus ministerios está en peligro de desaparecer. Una observación pertinente aquí sería que los sacerdotes parecen haber estado más prestos que los mismos levitas a cooperar con el proyecto.

La contribución para el tabernáculo del testimonio legislada por Moisés, es el “dinero del rescate de las personas”, que simbólicamente indicaba la necesidad de rescatar el templo del Señor del control de los idólatras y adoradores de Baal. Ante esta realidad crítica, no tenían que existir otras prioridades en los ministros de Dios.

Muy oportunamente, Joás, el laico por excelencia, hace su intervención sugiriendo el uso de un cofre colocado a la puerta del templo, al lado derecho del altar, para las ofrendas del pueblo. A veces, cuando la iniciativa del liderazgo religioso falla, la iniciativa de los laicos se convierte en una influencia poderosa para llevar a cabo grandes proyectos en la obra de Dios.

La proclamación oficial de esta iniciativa produjo gozo entre los contribuyentes de todos los estratos sociales. El cofre se llenaba y era vaciado repetidas veces, lo cual indicaba la generosidad del pueblo para con Dios. El cumplimiento de la Gran Comisión requiere de hombres y mujeres plenamente comprometidos en la agenda de la iglesia local, y generosamente expresivos en las cargas financieras de la obra de Dios. Una vez restaurada la casa de Jehová, llevaron al rey y a Joyada lo que quedó del dinero.

Mientras vivía el sacerdote Joyada continuamente ofrecían holocaustos en la casa de Jehová ¡Cuán hermosa expresión para indicar el peso de la influencia de un líder temeroso de Dios! Mientras haya creyentes profundamente comprometidos con el reino de Dios, siempre habrá sobreabundancia para llevar adelante la obra. El control del dinero era compartido entre “el escriba del rey y el sumo sacerdote”, sentando así un buen ejemplo de cómo debe ser administrada la tesorería de la iglesia. En este mismo pasaje de 2 Reyes se hace mención de la honestidad y fidelidad de los trabajadores.

Cabe mencionar que la inercia de los sacerdotes en el cumplimiento de la orden de recolectar fondos de entre los creyentes se debió probablemente a reservas personales ulteriores en cuanto a la ética profesional de los ministros, muy erróneamente sostenidas aun en la actualidad.

Ninguna profesión es tan subestimada como el ministerio clerical, y con frecuencia el ministro y su familia se ven limitados por presiones económicas, y viven en una casa con muebles deteriorados, en necesidad de urgente reparación. No hay nada extraño o fuera de orden en que los ministros se encarguen de indicar a los creyentes el camino hacia las bendiciones que Dios espera derramar sobre sus hijos; además, el obrero es digno de su salario.

El cronista pasa a cubrir la muerte y sepultura de Joyada. Joyada murió a los 130 años de edad, mucho más anciano que Moisés o Aarón y estuvo emparentado con David como cuñado de Ocozías. El ser sepultado con los reyes era un honor sin paralelo, en reconocimiento por el bien que hizo para Dios y su causa. Entre sus buenas obras, como ya se indicó, estaba la preservación de la vida y el trono de Joás, el juicio contra Atalía, la erradicación de la idolatría, el regreso al verdadero culto a Jehová y la restauración del templo.

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