2 de Crónicas 33:22 E hizo lo malo ante los ojos del Señor, como había hecho su padre Manasés; y Amón ofreció sacrificios a todas las imágenes talladas que su padre Manasés había hecho, y las sirvió.
2 de Crónicas 33:23 Además, no se humilló delante del Señor como su padre Manasés se había humillado, sino que Amón aumentó su culpa.
2 de Crónicas 33:24 Y conspiraron contra él sus siervos y le dieron muerte en su casa.
2 de Crónicas 33:25 Pero el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo
El reinado de Manasés
Ezequías, conocido como el segundo David por su manifiesta devoción a Dios, fue seguido en el trono por su hijo Manasés, quien tenía 12 años de edad y reinó por 55 años del 697 al 642 a. de J.C.. Manasés hizo lo malo ante los ojos de Jehová.
A Manasés le tocó enfrentar casi los mismos problemas que enfrentó su abuelo Acaz; reaccionó de la misma manera. El dominio de Asiria en la arena geopolítica incluía también un dominio religioso y económico. Manasés trató de complacer las demandas religiosas del conquistador, sin mucho éxito. El pueblo de Judá no tenía otra alternativa que no fuera seguirlo con mucha simpatía, excepto que sus prácticas iconoclastas no cayeron bien en algunos sectores de la nación.
Manasés —en el reinado más largo en la historia de los reyes de Judá— fue la persona más responsable de la destrucción final del reino del sur, porque se dedicó a la idolatría y mantuvo su reino bajo el dominio asirio.
En los últimos años de su reinado, Manasés experimentó un arrepentimiento delante de Jehová; pero, fue demasiado tarde para reparar el daño causado a la nación. Hay que notar que 2 de Crónicas 33:1-10 sigue fielmente el pasaje paralelo de 2 de Reyes 21:1-10. Manasés guió al pueblo por caminos de maldad, al punto que aun después de su muerte la perversidad continuó hasta los días del exilio.
El nombre Manasés significa “el que hace olvidar”. Además del esfuerzo de Ezequías por congraciarse con su colega monarca del norte, es posible también que llamara Manasés a su hijo para olvidar la pérdida de un hijo anterior, o porque el gozo de su madre después de su nacimiento le hizo olvidar a aquella los dolores del alumbramiento. Pero, de una forma profética, Manasés hizo buen uso de su nombre, haciendo olvidar a Judá de todos los logros de su padre y del avivamiento espiritual de la nación.
Al asumir el trono con tan solamente 12 años de edad, pronto cayó bajo la influencia de hombres impíos que no simpatizaban con los cambios realizados bajo la administración de su padre. En su maldad, Manasés hizo conforme a las prácticas abominables de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel. Volvió a edificar los lugares altos… Erigió altares a los Baales, hizo árboles rituales de Asera, y se postró ante todo el ejército de los cielos y les rindió culto.
