Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Josué 1: Preparativos para la conquista

Jos 1:1 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo:

Al comenzar el libro de Josué, los israelitas se encuentran acampados a la orilla oriental del Jordán, a la misma entrada de la tierra prometida y ya habían completado el período de duelo por Moisés, que acababa de morir. Treinta y nueve años antes (después de pasar un año en el monte Sinaí recibiendo la ley de Dios), los israelitas tuvieron una oportunidad de entrar a la tierra prometida, pero no confiaron en que Dios les daría la victoria. Por lo tanto, Dios no les permitió entrar a la tierra, sino que los hizo vagar por el desierto hasta que muriera aquella generación desobediente.

Durante su peregrinación en el desierto, los israelitas obedecieron las leyes de Dios. Además enseñaron a la nueva generación a obedecer las leyes de Dios, a fin de que pudieran entrar en la tierra prometida (Canaán). A medida que los hijos crecían, con frecuencia les recordaban que la fe y la obediencia a Dios traían victoria, mientras que la incredulidad y la desobediencia producían tragedia. Cuando el último de la generación mayor y los de la nueva generación fueron adultos, los israelitas se prepararon para pasar el río y poseer la tierra prometida, anhelada por tanto tiempo.

Jos 1:2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Este Jordán : La mayor parte del año, este río tenía alrededor de 30 m de ancho, y sus aguas tranquilas permitían se le cruzara con facilidad. En la primavera, alcanzaba kilómetro y medio de anchura y se transformaba en un torrente intransitable.

Como Josué había ayudado a Moisés muchos años, estaba bien preparado para ser líder de la nación. Los cambios de líderes son comunes en muchas organizaciones. En esos casos, es esencial una transición fluida para establecer una nueva administración. Esto no sucede a menos que los nuevos líderes sean bien entrenados. Si usted ocupa actualmente una posición de líder, comience a preparar a otra persona para tomar su lugar. Así, cuando usted se vaya o reciba una promoción, las operaciones podrán seguir normalmente. Si usted desea ser líder, aprenda de otros líderes para estar preparado para dirigir cuando llegue la oportunidad.

Jos 1:3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

Jos 1:4 Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

El territorio dado a Abraham se extendía desde el arroyo de Egipto (Wadi el-Arish) hasta el río éufrates. El gran mar es el Mediterráneo. La tierra prometida se extendía mucho más allá de las fronteras que Israel haya poseído jamás.

Jos 1:5 Nadie te podrá hacer frente(A) en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.(B)

No te dejaré , ni te desampararé : Esta es la garantía que Dios ofrece para alcanzar el éxito. El Señor no permitiría que Josué se hundiera o fracasara.

Josué fue el sucesor de Moisés como líder de Israel. ¿Cuáles fueron sus cualidades para convertirse en líder de la nación?

(1) Dios lo nombró

(2) Era uno de los únicos dos testigos oculares de las plagas de Egipto y el éxodo que quedaban con vida.

(3) Había sido ayudante de Moisés por cuarenta años.

(4) De los doce espías, sólo él y Caleb demostraron una confianza plena en que Dios les ayudaría a conquistar la tierra.

El nuevo trabajo de Josué consistió en llevar a más de dos millones de personas a una nueva tierra extraña y conquistarla. ¡Qué gran reto, aun para un hombre del calibre de Josué! Cada trabajo nuevo es un reto. Sin Dios puede causar temor. Con Dios puede ser una gran aventura. Así como Dios estuvo con Josué, El está con nosotros cuando enfrentamos nuevos retos. Quizás no vamos a conquistar naciones, pero todos los días encontramos situaciones complejas, personas difíciles y tentaciones. Sin embargo, Dios promete que nunca nos abandonará ni dejará de ayudarnos, no importa cómo nos sintamos. Si pedimos la dirección de Dios como lo hizo Josué, también podemos ganar muchas de las batallas de la vida.

Jos 1:6 Esfuérzate y sé valiente;(C) porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

Esfuérzate y sé valiente : Esta frase aparece cuatro veces en este capítulo y la pronuncia Dios para dar aliento a Josué ante la gran tarea que le espera. Moisés antes había recibido un llamado de Dios para que alentara a JosuéEsfuérzate y sé valiente : Esta frase aparece cuatro veces en este capítulo y la pronuncia Dios para dar aliento a Josué ante la gran tarea que le espera. Moisés antes había recibido un llamado de Dios para que alentara a Josué

Jos 1:7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

Jos 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Meditarás : La palabra hebrea denota una forma de recitación, la repetición de la Palabra de Dios; así ella nunca se apartará de tu boca .

Muchas personas piensan que la prosperidad y el éxito provienen de tener poder, contactos personales y un inexorable deseo de avanzar. Pero la estrategia para el éxito que Dios le enseñó a Josué contradice tales criterios. Le dijo a Josué que para prosperar debía

(1) ser fuerte y valiente porque la tarea que le esperaba no era fácil,

(2) obedecer la ley de Dios,

(3) constantemente leer y estudiar el libro de la ley: la Palabra de Dios. Para tener éxito, siga los consejos que Dios le dio a Josué. Es posible que no triunfe según las normas del mundo, pero triunfará a los ojos de Dios, y la opinión del Señor dura para siempre.

Jos 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

valiente, chazaq: Ser fuerte, valeroso; hombría, fortaleza; firme, obstinado, fortificado, poderoso. Generalmente las palabras «fuerte» o «valiente» definen a chazaq pero esta palabra tiene una amplia gama de significados, ya que figura más de 300 veces en el Antiguo Testamento; por ejemplo, «fortaleció», como cuando David se animó a sí mismo en el Señor. Chazaq es la raíz de varios nombres hebreos, incluyendo a «Ezequías» que significa «Fortalecido por Jehová».

Desde la cumbre del monte Nebo, Moisés contempla ante sus ojos la tierra de promisión. A tu descendencia se la daré, le dice Dios; te la hago ver con tus ojos, pero no entrarás en ella. Moisés, el siervo de Dios, murió allí, en la tierra de Moab, conforme a la voluntad de Yahvé. Su muerte dejaba un vacío que debía llenarse para que la muchedumbre de Yahvé no fuera como un rebaño de ovejas sin pastor. Por voluntad divina fue elegido Josué, hombre sobre quien residía el espíritu, y sobre el cual había Moisés impuesto sus manos en señal de que le retransmitía el liderazgo del pueblo. Desde su juventud había sido colaborador íntimo de Moisés, quien le cambió el nombre de Oseas por el de Josué = salud de Yahvé, nombrándole su lugarteniente en las empresas bélicas.

La misión confiada a Josué era ardua y peligrosa, por estar ocupado el territorio por pueblos de raza mixta que se habían establecido desde hacía tiempo en el país. Todos ellos gozaban de un grado de civilización y técnica superiores a las de los hebreos. Los exploradores que en otros tiempos habían recorrido la tierra pudieron comprobar que el territorio que iban a expugnar estaba habitado por pueblos fuertes, con ciudades muy grandes y amuralladas y con guarniciones bien provistas de armas y carros de combate. En cambio, el pueblo de Israel, que sólo disponía de armas rudimentarias, experto en la técnica de las guerrillas, de la razzia y golpes de mano, era humanamente incapaz de medir sus fuerzas con un enemigo aguerrido y atrincherado detrás de las murallas de sus ciudades. Para el autor sagrado, la toma de Canaán no es un suceso profano, sino un acontecimiento teológico.

Se señalan los límites ideales de la Tierra Prometida. El Líbano se encuentra al norte; el gran río es el Eufrates. Como límite occidental se señala el mar Mediterráneo, lugar donde se pone el sol. Estos límites fueron un ideal, nunca una realidad concreta. Creen algunos que la mención aquí y en otros lugares del río Eufrates débese a una glosa interpretativa fundada en la universalidad del reino mesiánico, según posteriores profecías.

Josué será el instrumento de que se valdrá Dios para cumplir la promesa hecha anteriormente a los patriarcas y a Moisés de introducir a su pueblo escogido en la tierra que mana leche y miel. Para salir airoso de la misión debe cumplir escrupulosamente todo cuanto le mandó Moisés sobre la manera de comportarse con los enemigos del pueblo israelita. Si guarda fidelidad a la Torah o Ley, meditándola, Dios estará con él, no le abandonará; porque Yahvé es Dios arriba en los cielos y abajo sobre la tierra.

Jos 1:10 Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:

Jos 1:11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.

Preparaos : Hasta aquí, el pueblo de Dios ha recibido provisión y ha sobrevivido gracias a ella. Ahora Dios empieza a desarrollar en ellos una mentalidad de responsabilidad personal, ya que pronto cesará la provisión del maná.

A pesar de contar Josué con el auxilio de Dios, toma las precauciones humanas necesarias para asegurar el éxito de la misión que le había sido confiada. Llama a los escribas (soferim), u oficiales encargados de ejecutar las órdenes del jefe, y les encarga retransmitan al pueblo la orden de que estén preparados todos y se provean de víveres, porque dentro de tres días pasarían el Jordán. Quizá, atendiendo a lo que se dice en 3:2, esta frase equivalía a decir: dentro de tres días partiréis para la empresa de pasar el río Jordán. Es lógico que el pueblo hiciera acopio de provisiones, porque, además del maná, que seguiría cayendo regularmente todas las mañanas hasta que entrara en Palestina, consumía otros manjares, que sacaba de la tierra o compraba con su dinero.

Jos 1:12 También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo:

Jos 1:13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.

Dios le estaba dando descanso al pueblo. Esto era buenas noticias para este pueblo que había estado en movimiento toda su vida. A las personas que no poseían tierra se les daría una porción, para que pudieran establecerse y tener “reposo”.

Jos 1:14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis,

Jos 1:15 hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella.(D)

Durante el año anterior, las tribus de Rubén y Gad y la media tribu de Manasés le habían pedido a Moisés que los dejara poblar una región al este de la tierra prometida. La región tenía excelentes tierras para pastorear sus grandes ganados. Moisés accedió a darles las tierras con una condición: que ayudaran a las demás tribus a entrar en la tierra prometida y conquistarla. Sólo después de que la tierra fuera conquistada podrían regresar a sus hogares. Había llegado el momento de que estas tres tribus cumplieran lo que habían acordado.

Jos 1:16 Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes.

Si todos hubieran tratado de conquistar la tierra prometida a su propia manera, hubiera resultado todo un caos. Para poder completar la tarea enorme de conquistar la tierra, tuvieron que estar de acuerdo con el plan del líder y estar dispuestos a apoyarlo y obedecerlo. Si vamos a completar las tareas que Dios nos ha encomendado, tenemos que estar plenamente de acuerdo con su plan, prometer obedecerlo y convertir sus principios en acción. Estar de acuerdo con el plan de Dios significa conocerlo (según las Escrituras) y ponerlo en acción en nuestra vida diaria.

Jos 1:17 De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.

Jos 1:18 Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.

La tierra sólo podrá ser conquistada por un Israel unido. Este compromiso también vincula a Josué con Moisés, quien dictó la orden original.

Que muera : En tiempos de guerra y dificultades se impone una disciplina estricta. Aquellos que violaran las órdenes o fueran desleales a Josué tendrían que enfrentar castigos severos, aun la pena de muerte.

Cuando Dios comisionó a Josué, le dijo tres veces que fuera fuerte y valiente (véase 1.6, 7, 9). Aquí, Josué recibió la misma clase de aliento por medio del pueblo. Aparentemente tomó el mensaje de Dios en serio, y encontró en su relación con Dios la fortaleza y valentía que necesitaba. La próxima vez que tenga miedo de hacer lo que es correcto, recuerde que en Dios hallará fortaleza y valentía a su disposición.

Toma la tierra

Dios mandó a Josué a llevar a los israelitas a la tierra prometida (también llamada Canaán) y conquistarla. Esto no fue un acto de imperialismo ni agresión, sino un acto de castigo. He aquí algunos pasajes en la Biblia donde Dios prometió dar esta tierra a los judíos y las razones por las cuales lo hizo.

Dios prometió bendecir a Abraham y hacer de sus descendientes una gran nación

Dios escogería el tiempo más adecuado para que Israel entrara en Canaán porque las naciones que vivían allí en ese entonces serían impías y estarían listas para el castigo (su pecado habría llegado al tope)

Dios prometió entregar toda la tierra de Canaán a los descendientes de Abraham

Dios prometió ayudar a los israelitas a echar de Canaán a todas las naciones impías

Los israelitas debían dar el ejemplo de una vida santa a todo el mundo. Esto no sería así si se mezclaban con los impíos cananeos

Los israelitas debían destruir completamente a los cananeos a causa de su impiedad y del llamado de Israel a la pureza

Los israelitas debían destruir completamente los altares cananeos para que nada los distrajera de adorar sólo a Dios

Las tribus de Rubén y Gad y media tribu de Manases habíanse establecido en la TransJordania. Rubén ocupaba la parte meridional, desde el torrente Arnón, al sur, hasta el valle de Hesbán, al norte, que coincidía con el límite meridional de Gad, que llegaba hasta el torrente Yaboc. La media tribu de Manases habitaba las regiones de Galaad o del Ashlun. Conforme ha probado A. Bergmann, no hay dificultad en admitir que Manases se estableciera en Galaad ya en este tiempo1.

Las tribus transjordánicas mantuvieron su palabra ayudando a sus hermanos en la conquista de Canaán, poniéndose bajo las órdenes de Josué. En el verso 14 del texto original se lee la expresión: Al otro lado del Jordán, que corresponde a la perspectiva del que escribe, que se encontraba en Palestina propiamente dicha, o sea, en la Cisjordania. En boca de Josué, la indicación correcta era: de este lado del Jordán.

Alcanzando la tierra prometida

Cruzando el Jordán

Los preparativos para el cruce del río Jordán estuvieron acompañados del encargo que Jehová hace a Josué y que este extiende a los oficiales del ejército que marcharán delante del pueblo para la posesión de la tierra prometida.

Llamamiento a Josué

Uno de los actores principales de este proceso de ingreso a Canaán fue Josué, hijo de Nun, quien había sido objeto de un cambio en su nombre por Moisés. Este cambio no parece hacer una gran diferencia de significado, puesto que el nombre Hosea u Osea (el que antes tenía) es similar al de Josué o Joshúa; en ambos casos hay la connotación de “salvador”. La diferencia parece radicar en que “Josué” tiene una combinación con el nombre divino de Jehová y que implica su soberanía en esa salvación. Por lo tanto, Josué no es simplemente un “salvador” sino que es portador de una verdad tangible en la historia de Israel: “Jehová es salvación”. Esto no disminuye en manera alguna la importancia de Josué en la campaña militar que llevó a la posesión de Canaán. La trayectoria de Josué evidenciaba una estrecha familiaridad con la historia del pueblo, ya que sus antecesores eran de la casa de José, que ostentaba gran autoridad en esta etapa de la historia de Israel. Su experiencia en el desierto, su servicio personal a Moisés, su posición en el tabernáculo de reunión son factores que le permitieron afianzarse en el liderazgo del pueblo y le hicieron el sucesor lógico de Moisés en esta etapa clave del peregrinaje del pueblo de Dios.

Los límites del territorio que se va a poseer no fueron alcanzados en su totalidad. Algunos comentaristas advierten dificultades en el original hebreo para precisar el significado correcto de tales fronteras y prefieren decir que el autor del libro menciona estos límites para mantenerse fiel al esquema de la promesa de Dios aunque en verdad aquí se puede observar una versión más detallada de esas fronteras.

Hay en este pasaje dos principios para el ejercicio de un buen liderazgo: Un primer principio consiste en que Jehová garantiza su presencia a Josué mientras le encarga la tarea de llevar a su fin la promesa de poseer una tierra donde el pueblo pueda disfrutar con alegría del fruto de su trabajo. La expresión “no temas ni desmayes” cierra con broche de oro semejante responsabilidad de reemplazar a un líder de la talla de Moisés. El acompañamiento de Jehová significa también una confirmación de la misión encomendada a Josué pues “como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé”. Estas palabras le dan seguridad al nuevo líder quien por su experiencia sabía cómo había actuado Jehová en medio de las dificultades y el desánimo del pueblo. Nótese también que esta promesa es citada en. La promesa de Jehová, que garantiza su compañía a Josué, ejemplifica lo que va a ser la presencia de Jehová en medio del pueblo en esta nueva etapa, pues aunque ya eran obvias las acciones redentoras de Dios, la incertidumbre de lo nuevo y la ausencia del líder experimentado podían provocar desorientación respecto al propósito de Dios para con su pueblo.

El segundo principio consiste en la responsabilidad con la cual Josué debe asumir no solo el nuevo cargo, sino el hecho de la fidelidad divina para su ministerio. La expresión “esfuérzate y sé valiente” sintetiza el requerimiento que Dios hace a Josué en dos direcciones. La primera está relacionada con la actitud que debe tener hacia la tarea encomendada: “…porque tú harás que este pueblo tome posesión de la tierra…”. Quiere decir que Josué será un mediador de la acción divina, y para ello se requiere esfuerzo y ánimo pues la experiencia vivida con Moisés había demostrado que no siempre el pueblo tuvo la paciencia necesaria para esperar la acción redentora de Jehová. La tierra prometida está al frente, pero hay que cruzar el río Jordán. Este cruce tiene implicaciones muy grandes, pues al otro lado del río también hay reyes que con sus dioses se resistirán a la llegada del pueblo de Jehová.

La segunda dirección también está relacionada con la obediencia que el líder debe tener a la ley de Dios. Hay que esforzarse y ser valiente para “cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó”. Esta no era otra cosa que lo que Jehová había mandado como ordenamiento social y espiritual para el pueblo escogido. El cumplimiento de esta ley significa fidelidad al Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto, pero es posible que se puedan buscar excepciones a la ley. Irse a la izquierda o a la derecha de ella para hacer arreglos que convengan a algunos grupos, y que pueden amenazar la unidad del pueblo y su fidelidad al llamamiento para ser un pueblo nuevo será algo peligroso. De ahí que Jehová insiste en que se debe “cuidar” el cumplimiento de esa ley, porque es susceptible de una desatención fatal para los planes de Dios y la vida del pueblo.

El éxito del liderazgo de Josué radica en la fidelidad que tenga hacia esa ley la cual puede ser guardada en la medida en que es consultada con frecuencia, meditada constantemente y cumplida incondicionalmente.

Presenta demandas antitéticas: “…que te esfuerces y seas valiente” y “No temas ni desmayes…” A la vez son expresiones de confianza en un Dios que ha prometido acompañarlos y un reconocimiento que él, siendo el Señor de la historia, puede cumplir sus promesas.

Comisionamiento a los oficiales

La segunda parte de este capítulo traslada la comunicación de los propósitos de Dios a los oficiales (shoterim) que encabezarían el paso del Jordán y al pueblo en general que participará de alguna forma en la posesión de la tierra prometida. Lit. la palabra traducida “oficiales” significa un escritor o un escriba; llegó a denominar un supervisor en cuya oficina se combinaban varios deberes; aquí parece tener esa amplitud, fusionando deberes civiles y militares.

Muestran a Josué ejercitando sus dotes de líder militar. Como tal, él ha comenzado con los preparativos para el cruce del río Jordán y se muestra con mucha seguridad: “…mandó a los oficiales…”. Al mismo tiempo este hecho refleja que hay una organización previa más de tipo militar, que es muy diferente a la que tuvo el pueblo que salió de Egipto. La organización implica que todo el pueblo haga preparativos en lo que concierne a los “alimentos”, pues no se sabe con exactitud lo que se va a encontrar ni el tiempo que durará la travesía y la toma de las ciudades cananeas. La idea de “alimentos” se refiere a granos, ovejas, etc. que les garantice sustento durante un tiempo indefinido. Son los preparativos típicos previos a un combate que trastorna la rutina de la vida cotidiana del pueblo. La frase “dentro de tres días” puede sugerir que había preparativos ceremoniales también.

Muestran a Josué hablando a los rubenitas, a los gaditas y a la tribu de Manasés que era una bifurcación, junto con Efraín, de la tribu de José. Josué les compele a cumplir una promesa hecha a Moisés. Estas tribus habían tomado posesión de tierras al este del río Jordán amenazando la unidad de las tribus de Jehová. Finalmente se les había permitido hacerlo con la condición de que cuando el resto del pueblo pasara el Jordán ellos serían los primeros en avanzar hacia Canaán, aunque después de posesionadas las demás tribus ellos regresarían al otro lado del Jordán.

La disposición de estas tribus a cumplir con su promesa demuestra la autoridad que se le reconoce a Josué (v.16) quien comienza su liderazgo haciendo cumplir lo prometido a su antecesor Moisés. El nuevo líder se muestra enterado de todos los asuntos y acuerdos previos; no comienza de cero sino que logra articularse con un proceso y unos acuerdos previos. La frase “Acordaos de lo que os mandó Moisés…” no es para él un tropiezo en el ejercicio de su nuevo papel; no pretende borrar de la memoria del pueblo el nombre de Moisés, sino que por el contrario reafirma acerca de él que era “siervo de Jehová”, el mismo a quien Josué sirve ahora. Además esta disposición de los líderes de las tribus es una demostración de obediencia a Jehová y un compromiso para preservar la unidad del pueblo. La palabra traducida “armados” (jamushim) se deriva de la misma raíz que el número cinco y puede significar una formación militar de cinco cuerpos . Todos los que estaban en capacidad de combatir lo harían en solidaridad con sus hermanos que aún no disfrutaban de la tierra que Jehová les había prometido. De ahí que resulte digna de aplausos esa actitud porque quienes van a ir adelante para el combate son aquellos que ya tienen algo que perder: sus familias y la tierra poseída al este del Jordán, mientras que el resto del pueblo tenía aún mucho por ganar pues estaban solo de paso en este lado del Jordán.

La respuesta de los líderes de las tribus establecidos en la Transjordania denota un reconocimiento de la autoridad que Josué estaba ejercitando. La expresión: “Sólo que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés” no implica que estén condicionando la obediencia a Josué. Tampoco significa que estén exigiendo alguna demostración o evidencia que les permita comprobar que en verdad Josué era el líder a quien debían obedecer. La respuesta de ellos expresa más bien un deseo de que Jehová esté acompañando a Josué como lo estuvo con Moisés.

En este período se destaca la unidad que las tribus tenían alrededor de la fe en Jehová, el Dios que los salvó durante el desierto de todos los peligros; y esta confianza mediaba a través de la figura del líder Moisés. Y ahora, para estos hombres aun las implicaciones de la desobediencia a Moisés deben continuar ahora con Josué.

El capítulo cierra la narración de los preparativos con la misma recomendación que Jehová hizo a Josué: “¡Solamente esfuérzate y sé valiente!” Pero ahora esta expresión viene de parte de los líderes de las tribus transjordánicas quienes solo animan a Josué a hacer su parte porque puede contar tanto con la ayuda de Jehová como con el apoyo y obediencia de sus guerreros.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar