El segundo principio consiste en la responsabilidad con la cual Josué debe asumir no solo el nuevo cargo, sino el hecho de la fidelidad divina para su ministerio. La expresión “esfuérzate y sé valiente” sintetiza el requerimiento que Dios hace a Josué en dos direcciones. La primera está relacionada con la actitud que debe tener hacia la tarea encomendada: “…porque tú harás que este pueblo tome posesión de la tierra…”. Quiere decir que Josué será un mediador de la acción divina, y para ello se requiere esfuerzo y ánimo pues la experiencia vivida con Moisés había demostrado que no siempre el pueblo tuvo la paciencia necesaria para esperar la acción redentora de Jehová. La tierra prometida está al frente, pero hay que cruzar el río Jordán. Este cruce tiene implicaciones muy grandes, pues al otro lado del río también hay reyes que con sus dioses se resistirán a la llegada del pueblo de Jehová.
La segunda dirección también está relacionada con la obediencia que el líder debe tener a la ley de Dios. Hay que esforzarse y ser valiente para “cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó”. Esta no era otra cosa que lo que Jehová había mandado como ordenamiento social y espiritual para el pueblo escogido. El cumplimiento de esta ley significa fidelidad al Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto, pero es posible que se puedan buscar excepciones a la ley. Irse a la izquierda o a la derecha de ella para hacer arreglos que convengan a algunos grupos, y que pueden amenazar la unidad del pueblo y su fidelidad al llamamiento para ser un pueblo nuevo será algo peligroso. De ahí que Jehová insiste en que se debe “cuidar” el cumplimiento de esa ley, porque es susceptible de una desatención fatal para los planes de Dios y la vida del pueblo.
El éxito del liderazgo de Josué radica en la fidelidad que tenga hacia esa ley la cual puede ser guardada en la medida en que es consultada con frecuencia, meditada constantemente y cumplida incondicionalmente.
Presenta demandas antitéticas: “…que te esfuerces y seas valiente” y “No temas ni desmayes…” A la vez son expresiones de confianza en un Dios que ha prometido acompañarlos y un reconocimiento que él, siendo el Señor de la historia, puede cumplir sus promesas.
Comisionamiento a los oficiales
La segunda parte de este capítulo traslada la comunicación de los propósitos de Dios a los oficiales (shoterim) que encabezarían el paso del Jordán y al pueblo en general que participará de alguna forma en la posesión de la tierra prometida. Lit. la palabra traducida “oficiales” significa un escritor o un escriba; llegó a denominar un supervisor en cuya oficina se combinaban varios deberes; aquí parece tener esa amplitud, fusionando deberes civiles y militares.
Muestran a Josué ejercitando sus dotes de líder militar. Como tal, él ha comenzado con los preparativos para el cruce del río Jordán y se muestra con mucha seguridad: “…mandó a los oficiales…”. Al mismo tiempo este hecho refleja que hay una organización previa más de tipo militar, que es muy diferente a la que tuvo el pueblo que salió de Egipto. La organización implica que todo el pueblo haga preparativos en lo que concierne a los “alimentos”, pues no se sabe con exactitud lo que se va a encontrar ni el tiempo que durará la travesía y la toma de las ciudades cananeas. La idea de “alimentos” se refiere a granos, ovejas, etc. que les garantice sustento durante un tiempo indefinido. Son los preparativos típicos previos a un combate que trastorna la rutina de la vida cotidiana del pueblo. La frase “dentro de tres días” puede sugerir que había preparativos ceremoniales también.
Muestran a Josué hablando a los rubenitas, a los gaditas y a la tribu de Manasés que era una bifurcación, junto con Efraín, de la tribu de José. Josué les compele a cumplir una promesa hecha a Moisés. Estas tribus habían tomado posesión de tierras al este del río Jordán amenazando la unidad de las tribus de Jehová. Finalmente se les había permitido hacerlo con la condición de que cuando el resto del pueblo pasara el Jordán ellos serían los primeros en avanzar hacia Canaán, aunque después de posesionadas las demás tribus ellos regresarían al otro lado del Jordán.
