Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

2 de Crónicas 32: Senaquerib invade a Judá

2 de Crónicas 32:1  Después de estos actos de fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, vino e invadió a Judá y sitió las ciudades fortificadas, y mandó conquistarlas para sí.

Asiria era un gran imperio en los tiempos de Ezequías, controlaba la mayor parte del Medio Este. Desde una pequeña franja de tierra localizada en lo que hoy en día es Irán e Irak, comenzó a establecer su poder bajo el gobierno de Asurnasirpal II (883-859 a.C.) y su hijo Salmanasar III (859-824). Bajo el reino de Tiglat-pileser III (745-727). Las fronteras asirias se extendieron a las fronteras de Israel, haciendo de este uno de los más grandes imperios de la historia antigua. Salmanasar V destruyó el reino del norte en 722, y su nieto, Senaquerib (705-681), trató de someter a Judá, el reino del sur, bajo su control. Menos de un siglo después, Asiria yacería en ruinas.

Senaquerib tenía la intención de conquistar las ciudades fortificadas de Judá, para luego forzarlas a pagarle tributo. El forzar a las naciones a pagar tributo era una forma excelente para que aquellos reyes extranjeros construyeran la base de su ingreso. A menudo el rey asirio obtenía un juramento de lealtad de una ciudad a la que le demandaba el pago de impuestos en forma de ganado, vino, equipo de guerra (caballos, carros, armas), oro, plata y cualquier cosa que agradara al rey invasor. Los cautivos le representaban un gasto al rey, por lo tanto sólo se tomaban en caso de rebelión extrema o para repoblar las ciudades que habían sido destruidas.

Cuando el rey Ezequías fue confrontado con el alarmante prospecto de la invasión asiria, tomó dos decisiones importantes. Hizo todo lo que pudo para manejar la situación, y confió a  Dios los resultados. Eso es exactamente lo que tenemos que hacer cuando nos enfrentemos a situaciones difíciles o alarmantes. Haga todo lo que le sea posible para resolver el problema o mejorar la situación. Pero también encomiende la situación a  Dios en oración y confíe a El la solución.

2 de Crónicas 32:2  Cuando vio Ezequías que Senaquerib había venido y que se proponía hacer guerra contra Jerusalén,

2 de Crónicas 32:3  decidió con sus oficiales y guerreros cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de la ciudad, y ellos le ayudaron.

2 de Crónicas 32:4  Y se reunió mucha gente y cegaron todas las fuentes y el arroyo que fluía por la región, diciendo: ¿Por qué han de venir los reyes de Asiria y hallar tanta agua?

Los manantiales naturales eran algunos de los principales suministros de agua de Jerusalén. Se tenían que construir las ciudades junto a manantiales que fueran suministros de agua confiables. En un brillante movimiento militar, Ezequías tapó los manantiales que estaban a las afueras de la ciudad y canalizó el agua a través de un túnel subterráneo. Por lo tanto, Jerusalén tendría agua a pesar de que fuera sitiada por mucho tiempo. El túnel de Ezequías ha sido descubierto junto con una inscripción que describe la forma en la que fue construido: dos grupos de trabajadores comenzaron a cavar por debajo del suelo, uno en Jerusalén y otro en el manantial de Gihón, para encontrarse a mitad del camino.

2 de Crónicas 32:5  Y él cobró ánimo y reedificó toda la muralla que había sido derribada y levantó torres en ella, edificó otra muralla exterior, fortificó el Milo en la ciudad de David, e hizo armas arrojadizas y escudos en gran cantidad.

2 de Crónicas 32:6  Puso también oficiales militares sobre el pueblo, los reunió a su lado en la plaza a la puerta de la ciudad y habló dándoles ánimo, diciendo:

2 de Crónicas 32:7  Sed fuertes y valientes; no temáis ni os acobardéis a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que está con él, porque el que está con nosotros es más poderoso que el que está con él.

2 de Crónicas 32:8  Con él está sólo un brazo de carne, pero con nosotros está el Señor nuestro  Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo confió en las palabras de Ezequías, rey de Judá.

Ezequías pudo ver con los «ojos de la fe». El número de sus oponentes no significaba algo mientras él estuviera del lado de  Dios. La victoria se logra «no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos». Ezequías pudo alentar con seguridad a sus hombres porque no tenía duda alguna de su posición con  Dios. ¿Está usted del lado de  Dios? Puede ser que nunca tenga que enfrentarse a un ejército enemigo, pero las batallas que tiene que enfrentar diariamente pueden ganarse con la fuerza de  Dios.

El imperio asirio :   El poderoso Imperio Asirio se extendió desde el Golfo Pérsico, cruzando el Creciente Fértil y al sur hasta Egipto. Salmanasar III extendió el Imperio hacia el mar editerráneo al conquistar las ciudades que quedaban bien al oeste como Qarqar. Tiglat-pileser extendió el imperio hacia el sur hasta Siria, Israel, Judá y Filistea. Fue Salmanasar V el que destruyó Samaria, la capital de Israel.

2 de Crónicas 32:9  Después de esto, Senaquerib, rey de Asiria, mientras estaba sitiando a Laquis con todas sus fuerzas, envió sus siervos a Jerusalén, a Ezequías, rey de Judá, y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén, diciendo:

2 de Crónicas 32:10  Así dice Senaquerib, rey de Asiria, «¿En qué estáis confiando para que permanezcáis bajo sitio en Jerusalén?

2 de Crónicas 32:11  «¿No os engaña Ezequías para entregaros a morir de hambre y de sed, diciendo: ‹El Señor nuestro  Dios nos librará de la mano del rey de Asiria›?

2 de Crónicas 32:12  «¿El mismo Ezequías no ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: ‹Delante de un altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso?›

2 de Crónicas 32:13  «¿No sabéis lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de estas tierras? ¿Pudieron los  Dioses de las naciones de las tierras librar su tierra de mi mano?

2 de Crónicas 32:14  «¿Quién de entre todos los  Dioses de aquellas naciones que mis padres destruyeron completamente pudo librar a su pueblo de mi mano, para que vuestro  Dios pueda libraros de mi mano?

2 de Crónicas 32:15  «Ahora pues, no dejéis que Ezequías os engañe y os extravíe en esta forma, y no creáis en él, porque ningún  Dios de ninguna nación ni reino pudo librar a su pueblo de mi mano ni de la mano de mis padres. ¿Cuánto menos os librará de mi mano vuestro  Dios?»

2 de Crónicas 32:16  Y sus siervos hablaron aún más contra el Señor  Dios y contra su siervo Ezequías.

2 de Crónicas 32:17  También escribió cartas para insultar al Señor,  Dios de Israel, y para hablar contra El, diciendo: Como los  Dioses de las naciones de las tierras no han librado a sus pueblos de mi mano, así el  Dios de Ezequías no librará a su pueblo de mi mano.

2 de Crónicas 32:18  Y proclamaron esto a gran voz en la lengua de Judá al pueblo de Jerusalén que estaba sobre la muralla, para espantarlos y aterrorizarlos, para así poder tomar la ciudad.

2 de Crónicas 32:19  Y hablaron del  Dios de Jerusalén como de los  Dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.

2 de Crónicas 32:20  Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, oraron sobre esto, y clamaron al cielo.

2 de Crónicas 32:21  Y el Señor envió un ángel que destruyó a todo guerrero valiente, comandante y jefe en el campamento del rey de Asiria. Así regresó avergonzado a su propia tierra. Y cuando había entrado al templo de su  Dios, algunos de sus propios hijos lo mataron allí a espada.

ángel, mal<ach;: Mensajero, embajador; alguien enviado a desempeñar una tarea o comunicar un mensaje. Específicamente, aquí se refiere a un «ángel» o mensajero celestial del Señor. Mal<ach se halla más de 200 veces, y generalmente se traduce como «ángel» (aunque a menudo también como «mensajero» o «enviado», cuando se refiere a mensajeros humanos;). Los ángeles, que se mencionan muy a menudo en las Escrituras hebreas, fueron enviados para asistir o informar a los patriarcas, Balaam, David, el profeta Zacarías y otros. No todos los ángeles son del tipo «angelical»; véanse Proverbios 16:14 (donde se traduce como «mensajero de muerte»). El Salmo 104:4 describe las cualidades sobrenaturales (fuego y espíritu) de los mensajeros del Señor.

2 de Crónicas 32:22  Así salvó el Señor a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de mano de todos los demás, y los guió por todas partes.

2 de Crónicas 32:23  Y muchos traían presentes al Señor en Jerusalén y presentes valiosos a Ezequías, rey de Judá, de modo que después de esto fue engrandecido delante de todas las naciones.

2 de Crónicas 32:24  En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte; y oró al Señor, y El le habló y le dio una señal.

2 de Crónicas 32:25  Mas Ezequías no correspondió al bien que había recibido, porque su corazón era orgulloso; por tanto, la ira vino sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén.

2 de Crónicas 32:26  Pero después Ezequías humilló el orgullo de su corazón, tanto él como los habitantes de Jerusalén, de modo que no vino sobre ellos la ira del Señor en los días de Ezequías.

2 de Crónicas 32:27  Y tenía Ezequías inmensas riquezas y honores. Hizo para sí depósitos para plata, oro, piedras preciosas, especias, escudos y toda clase de objetos de valor.

2 de Crónicas 32:28  Hizo también almacenes para el producto de granos, vino y aceite, corrales para toda clase de ganado y apriscos para los rebaños.

2 de Crónicas 32:29  Se edificó ciudades y adquirió rebaños y ganados en abundancia, porque  Dios le había dado muchísimas riquezas.

2 de Crónicas 32:30  Ezequías fue el que cegó la salida superior de las aguas de Gihón y las condujo al lado occidental de la ciudad de David. Ezequías prosperó en todo lo que hizo.

2 de Crónicas 32:31  Aun en el asunto de los enviados de los gobernantes de Babilonia, que mandaron a él para investigar la maravilla que había acontecido en la tierra,  Dios lo dejó solo para probarle, a fin de saber El todo lo que había en su corazón.

Una prueba puede revelar el verdadero carácter de la persona.  Dios probó a Ezequías para ver cómo era él en realidad y para mostrarle sus propios defectos y la actitud de su corazón.  Dios no abandonó totalmente a Ezequías, no lo tentó a pecar ni le tendió una trampa. La razón de la prueba era para fortalecer a Ezequías, desarrollar su carácter y prepararlo para las tareas que tenía por delante. En momentos de éxito, la mayoría de nosotros podemos vivir correctamente. Pero la presión, los problemas o el dolor retiran rápidamente nuestro recubrimiento de bondad a menos que nuestra fortaleza venga de  Dios. ¿Cómo es usted bajo presión o cuando todo va mal? ¿Se da por vencido o se vuelve a  Dios? Aquellos que poseen una relación constante con  Dios, no tienen que preocuparse de lo que la presión revele acerca de ellos.

Babilonia estaba creciendo lenta y silenciosamente para llegar a ser una potencia mundial. Al mismo tiempo, el Imperio Asirio estaba decayendo lentamente debido a rivalidades internas y a una sucesión de reyes débiles. Cuando Asiria fue finalmente aplastada en 612 a.C., Babilonia, bajo el gobierno de Nabucodonosor, se colocó en el sitio prominente que ocupara Siria.

¿Por qué dejó  Dios a Ezequías? Después de que Ezequías fue sanado de su enfermedad, aparentemente desarrolló una actitud soberbia. Cuando llegaron los embajadores para preguntar acerca de su curación milagrosa,  Dios dio un paso atrás para ver la forma en la que Ezequías respondería. Desafortunadamente, las acciones de Ezequías revelaron su soberbia. Señaló sus propias hazañas y no las de  Dios. El orgullo es una actitud que eleva nuestro esfuerzo o habilidades por encima de las de  Dios, o trata con desdén su obra en nosotros, nos provoca a felicitarnos a nosotros mismos por nuestro éxito y a menospreciar a otras personas.  Dios no se opone a la autoconfianza, a la autoestima saludable o a las satisfacciones por nuestros logros. Se opone a la actitud necia de acreditarnos lo que El ha hecho o por sentirnos superiores a otros.

Manases
Un simple resumen de la maldad del rey Manasés nos enferma. Nos preguntamos cómo pudo  Dios haberlo perdonado alguna vez. No sólo ofendió a  Dios intencionalmente al profanar su templo con ídolos, sino que además adoró  Dioses paganos y ¡hasta sacrificó a sus hijos a ellos! El sacrificio de niños es un acto vil de la idolatría pagana, un acto en contra de  Dios y de la gente. Tales pecados evidentes requieren una corrección severa.

Dios mostró su justicia a Manasés al advertirle y al castigarlo. Mostró misericordia cuando respondió al sincero arrepentimiento de Manasés, con perdón y restauración. Dada la naturaleza de la rebelión de Manasés, no nos sorprende el castigo de  Dios: derrota y exilio a manos de los asirios. Pero el arrepentimiento de Manasés y el perdón de  Dios son inesperados. La vida de Manasés cambió. Se le dio un nuevo comienzo.

¿Hasta dónde ha ido  Dios para lograr su atención? Alguna vez, como Manasés, ¿ha entrado en razón y ha implorado la ayuda de  Dios? Lo único que lo separa a usted de  Dios y su perdón total, es su arrepentimiento y una oración pidiéndole una nueva actitud.

Puntos fuertes y logros :

—    A pesar de las amargas consecuencias de sus pecados, aprendió de ellos
—    Se arrepintió ante  Dios por sus pecados con humildad

Debilidades y errores :

—    Retó la autoridad de  Dios y fue derrotado
—    Revirtió muchos de los resultados positivos del gobierno de su padre Ezequías
—    Sacrificó a sus hijos a los ídolos

Lecciones de su vida :

—     Dios hará mucho para conseguir la atención de alguien
—    El perdón se ve limitado no por la cantidad de pecados cometidos, sino por nuestra disposición a arrepentirnos

Datos generales :

—    Dónde: Jerusalén
—    Ocupación: Rey de Judá
—    Familiares: Padre: Ezequías. Madre: Hepsiba. Hijo: Amón

2 de Crónicas 32:32  Los demás hechos de Ezequías y sus obras piadosas, he aquí, están escritos en la visión del profeta Isaías, hijo de Amoz, y en el libro de los reyes de Judá y de Israel.

profecía, Jazón: Una visión profética, sueño, oráculo o revelación. Particularmente, el tipo de revelación que viene a través de la vista, o sea, una visión de  Dios. Este sustantivo aparece 35 veces y proviene de la raíz Jazáh  que quiere decir «ver, observar, contemplar y percibir». Chazon se usa especialmente para la revelación que reciben los profetas. Los profetas comprendieron el consejo de  Dios tan claramente porque el Señor les reveló las cosas mediante signos visibles. Proverbios 29:18 muestra que cuando en una sociedad languidece la revelación divina (percepción de  Dios), esa sociedad marcha hacia la anarquía.

2 de Crónicas 32:33  Y durmió Ezequías con sus padres, y lo sepultaron en la parte superior de los sepulcros de los hijos de David; y todo Judá y los habitantes de Jerusalén le rindieron honores en su muerte. Y su hijo Manasés reinó en su lugar.

Senaquerib invade a Judá

El capítulo 32: trata sobre la invasión de Senaquerib, sus amenazas y los últimos días de Ezequías. El cronista empieza su narración con una afirmación de resignación al decir: Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib. Siguiendo la narración de 2 de Reyes 18:13-19:37, poco le falta al cronista para decir que le parecía extraño que Ezequías no estuviera siendo prosperado por toda su fidelidad demostrada en los capítulos 29-31, cuando una de las más temibles potencias bélicas de sus tiempos se disponía a atacar y apoderarse de Judá, sin que el rey pudiera hacer algo para evitarlo.

Ezequías había gobernado por 14 años cuando Senaquerib subió contra las ciudades fortificadas de Judá. En el relato de 2 de Reyes 18:13, no solo las sitió sino que también las ocupó. Es en este punto en el que el cronista excluye de su narración 2 de Reyes 18:14-16. Según este pasaje, Ezequías envió una carta a Senaquerib en la que aceptaba su inminente derrota, si  Dios no intervenía, y prometiendo pagar los tributos que el rey asirio le impusiera.

Para cumplir con su carga tributaria, Ezequías desmanteló el oro de las puertas del templo, tal como lo hiciera Acaz. Para el cronista esto era una mancha en el impecable curriculum vitae de Ezequías; por lo tanto, lo omitió, porque tenía otro elemento positivo que comunicar en cuanto a la fe del rey. En un acto de gracia magistral, el cronista resalta lo positivo solamente. No quiso registrar un momento de debilidad en la vida del creyente Ezequías. En la opinión del cronista, lo que tenía que incluir no era este paréntesis sino todo el cuadro del carácter del rey. En otras palabras, aplicó muy acertadamente la sentencia de Jesús: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”.

Puesto que el cronista supone que el lector de 2 Crónicas tiene conocimiento de 2 de Reyes 18:7-20:21 e Isaías 36-39, se concreta a afirmar simplemente que Senaquerib, rey de Asiria invadió Judá (701 a. de J.C.). Detrás de esta afirmación se encuentra un cuadro mucho más amplio: el dominio asirio tuvo lugar en el año 734 a. de J.C., como resultado de una invitación hecha por el padre de Ezequías.

En el año 715 a. de J.C. Asdod y algunos otros estados palestinos se habían rebelado contra Asiria. En el año 711 a. de J.C. los de Asdod volvieron a ser sometidos por los asirios; entonces, Ezequías se sometió a la voluntad de  Dios, aceptando el dominio del rey Sargón II.

Después de la muerte de Sargón, en el año 705 a. de J.C., Ezequías rechazó la voz profética de Isaías y se involucró en complots con Egipto. Ezequías mismo asumió el liderazgo en una rebelión contra los filisteos que no quisieron colaborar contra Asiria. Esto enfureció a Senaquerib, hijo de Sargón, quien decidió invadir Judá, excepto la ciudad de Jerusalén.

El profeta Isaías hizo acto de presencia, y juntos clamaron a los cielos, y  Dios concedió a su pueblo una brillante victoria a costa de una vergonzosa derrota de la nación asiria.

Con el fin de proteger a Jerusalén de los invasores, Ezequías tomó consejo con sus generales y sus valientes para cegar los manantiales de aguas que estaban fuera de la ciudad. El arroyo que corría a través del territorio era el Guijón alto. Cuando tuvo lugar la invasión, Ezequías ya había extendido la muralla de la ciudad (v. 5), hasta abarcar el Guijón bajo, había sellado su entrada y reorientado sus aguas hacia el oeste, a la Ciudad de David. Hay que notar que cuando habló a sus comandantes de guerra, no sólo les alentó sino que les habló al corazón.

Como ya se indicó, ante uno de los poderes bélicos más temidos de la tierra, la arenga del rey era apropiada: Esforzaos y sed valientes. Reconociendo los recursos divinos, Ezequías continuó reafirmando la fe de sus comandantes al recordarles que más poderoso es el que está con nosotros que el que está con él. Estas palabras son semejantes a las de Eliseo dirigidas a su criado: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”, reafirmando la idea de Isaías 7:14, concerniente al nombre de  Dios: Emanuel, que quiere decir « Dios con nosotros».

Con él está un brazo de carne; pero con nosotros está Jehová. Esta afirmación parecer ser una reacción clara a la prepotencia del enemigo que se mostraba muy cruel para con sus cautivos. Isaias 31:3 y Jeremias 17:5 usan la misma idea. El apoyarse en el poder del hombre es sinónimo de apartar el corazón de Jehová.

El cronista incluye todo el texto de 2 de Reyes 18:17-37 en los versículos 9-11, excepto 2 de Reyes 18:27 donde el Rabsaces, u oficial del rey de Asiria, ridiculiza a Ezequías por poner su confianza en Jehová. El lenguaje y las imágenes contenidas en este versículo no son del gusto del cronista.

Después que Ezequías aceptó pagar tributo al rey de Asiria, el rey asirio se olvidó del acuerdo con Ezequías y decidió saquear la ciudad de Laquis. Con el fin de informar a Ezequías cuán seria era su demanda de nuevos tributos y su intención de tomar Jerusalén, Senaquerib envió una comisión de diplomáticos, encabezada por el Rebsaces. Este era el copero del rey asirio, que a veces realizaba funciones administrativas y también diplomáticas por ser versado en hebreo y arameo. Este fue enviado a los representantes de Ezequías a hacer el anuncio formal de la invasión a Jerusalén, tratando de poner en ridículo al rey y a Jehová frente a todo el pueblo.

Las blasfemias contra Jehová y los vituperios contra Ezequías iban de mal en peor, hasta en su forma escrita. Senaquerib optó por su ataque epistolar ya que tuvo que abandonar sus planes de conquistar a Jerusalén.

Entre este instante y la amenaza egipcia contra Asiria, encabezada por Tirhaca, rey de Etiopía, Ezequías buscó al Señor, auxiliado por el profeta Isaías. La narración de 2 de Reyes 19:14-19, hace referencia al hecho de que Ezequías leyó la carta de Senaquerib y subió al templo a orar, con la carta extendida delante de Jehová.

La respuesta de Jehová no tardó. Aquella misma noche Jehová envió un ángel, el cual hirió a todos los guerreros esforzados, a los oficiales y a los jefes en el campamento del rey de Asiria. Aunque el cronista no hace mención de la pérdida en vidas, según las estadísticas de 2 de Reyes 19:35, Asiria sufrió una baja de 185.000 hombres en una noche. Si las armas de los soldados fueron comidas por roedores del desierto, según una tradición egipcia, el juicio de  Dios sí había llegado a los blasfemos asirios, cuando a aquello se añade la incursión del ángel destructor de Jehová. La intervención divina para proteger a su pueblo en esta ocasión tiene un paralelo con la gran liberación de Israel cuando este cruzó el mar Rojo en seco. A su retorno a Asiria, Senaquerib fue asesinado por sus dos hijos.

Después de esto,  Dios les dio reposo en derredor. Ezequías había pasado la prueba de su fe, aunque le esperaba una crisis más en el camino. Quince años antes de su muerte en el 712 a. de J.C., el rey cayó gravemente enfermo. Esto lo condujo a orar a  Dios, creyendo que éste tenía poder para sanarlo.  Dios le respondió concediéndole 15 años más de vida. Como señal de este acontecimiento, Isaías invocó al Señor quien “hizo que la sombra retrocediese diez gradas”. El rey se llenó de riquezas y gloria antes de morir.

Los embajadores de Babilonia que llegaron a Jerusalén para investigar el prodigio que había acontecido en el país, fueron aquellos enviados por “Merodacbaladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia”. Por sobre la curiosidad indicada, estos embajadores tenían la consigna de buscar una alianza con Ezequías para enfrentarse a la agresión de Sargón, rey de Asiria. Fue el entusiasmo de Ezequías, ante la posibilidad de tal alianza, el que despertó la ira de  Dios contra el rey.

El cronista concluye este capítulo mencionando al profeta Isaías como su fuente bibliográfica, además de los libros de los reyes de Judá e Israel. Después de un hermoso portafolio para la historia, el cronista deja muy claro lo popular que era Ezequías. Todo Judá y Jerusalén lo honraron en su muerte. Su hijo Manasés sería la antítesis del carácter de Ezequías.

Ezequías en la encrucijada  En el apogeo de su reinado, Ezequías se vio enfrentado a una profunda crisis, al ser amenazado por Asiria (que ya había invadido y deportado a Samaria), que en esa época era nación dominante en todo el entorno. Ezequías sabía que su bendición significaba la desaparición de Judá, y se dispuso a hacer frente a la invasión y, en todo caso, morir luchando.

La inutilidad de los ídolos  32:13, 14 Senaquerib estaba enviando un mensaje a Ezequías y a todo el pueblo de Judá, por el cual se denunciaba a sí mismo. Dejaba al descubierto la futilidad de confiar en los ídolos. Estaba en lo cierto al declarar que los  Dioses —materializados en ídolos— de las naciones subyugadas por él, no pudieron hacer nada por librarlas de ser conquistadas, pero quizá él no sabía que sus  Dioses eran tan inútiles como los de los babilonios, los egipcios o simplemente establecía una categoría diferente para los suyos frente a los demás.

Baruc, considerado por algunos como el secretario de Jeremías, escribió un libro que no está contenido en el canon judaico. En su último capítulo contiene la llamada “Epístola de Jeremías sobre la vanidad de los ídolos”. Constituye un toque de alerta para evitar caer en la idolatría babilónica. La Iglesia Católica Apostólica y Romana considera al libro de Baruc como deuterocanónico, y lo incluye en la lista de libros inspirados del Antiguo Testamento.

Precisamente este libro contiene una detallada exposición acerca de la irracionalidad de los ídolos y el culto a los mismos.

“El oro que para su ornato los cubre, se empaña, y si no lo limpian, no brilla… aun teniendo pies, tienen que ser llevados en hombros… Si alguna vez caen en tierra, no se levantan por sí mismos…”.

“La argumentación del profeta es muy lógica. Si los ídolos muestran una total impotencia, de modo que no pueden valerse por sí mismos… los exilados israelitas no deben tenerlos ni honrarlos. El profeta quiere mostrar que los cultos babilónicos son un sucio negocio: los sacerdotes toman parte de las ofrendas para ellos…”.

Llama la atención el hecho que la Iglesia Católica Romana no hace salvedad alguna al incluir este libro en su colección, tratando de salir al paso a la tan evidente veneración a las imágenes, y el culto que se las da en el catolicismo popular.

La señal de Ezequías  32:24 Se ha escrito mucho sobre este fenómeno, raro entre los “normales” narrados en la Biblia. Lo que dice el texto, en resumen, es que el día se alargó o, dicho de otra forma, que el sol tardó más tiempo en ocultarse. Literalmente el texto hebreo habla de diez pasos.

A Ezequías le era igual que la sombra avanzase o retrocediese. Eligió que volviera hacia atrás, fenómeno más difícil de explicar y que sería más impresionante para el rey Ezequías y así fue.

El suceso, sea como fuere, traspasó las fronteras del reino y llegó hasta Babilonia, que envió mensajeros para investigar el prodigio que había acontecido en el país (v. 31). Esto arroja la idea de que el fenómeno no había sido constatable en Babilonia, cosa que hubiera sido observada si, como ha sostenido un sector entre los comentadores, lo que parece que tuvo lugar fue que la tierra invirtió el sentido de su rotación durante un tiempo definido, según algunos de los comentaristas. Sin embargo, es justo decir que la mayoría rechaza esta hipótesis.

Por tanto ¿que es lo que sucedió? Se apunta hacia una anormal refracción de los rayos solares, lo cual indicaría que mientras la tierra confirmaba su curso rotatorio sobre sí misma y de traslación alrededor del sol, los rayos de este descendieron en el reloj de Acaz, diez grados atrás.

No se sabe con exactitud si se trataba de un cuadrante solar, en uso por los babilonios mucho tiempo antes de Ezequías, o de una escala construida por el rey Acaz.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar