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2 de Crónicas 32: Senaquerib invade a Judá

La inutilidad de los ídolos  32:13, 14 Senaquerib estaba enviando un mensaje a Ezequías y a todo el pueblo de Judá, por el cual se denunciaba a sí mismo. Dejaba al descubierto la futilidad de confiar en los ídolos. Estaba en lo cierto al declarar que los  Dioses —materializados en ídolos— de las naciones subyugadas por él, no pudieron hacer nada por librarlas de ser conquistadas, pero quizá él no sabía que sus  Dioses eran tan inútiles como los de los babilonios, los egipcios o simplemente establecía una categoría diferente para los suyos frente a los demás.

Baruc, considerado por algunos como el secretario de Jeremías, escribió un libro que no está contenido en el canon judaico. En su último capítulo contiene la llamada “Epístola de Jeremías sobre la vanidad de los ídolos”. Constituye un toque de alerta para evitar caer en la idolatría babilónica. La Iglesia Católica Apostólica y Romana considera al libro de Baruc como deuterocanónico, y lo incluye en la lista de libros inspirados del Antiguo Testamento.

Precisamente este libro contiene una detallada exposición acerca de la irracionalidad de los ídolos y el culto a los mismos.

“El oro que para su ornato los cubre, se empaña, y si no lo limpian, no brilla… aun teniendo pies, tienen que ser llevados en hombros… Si alguna vez caen en tierra, no se levantan por sí mismos…”.

“La argumentación del profeta es muy lógica. Si los ídolos muestran una total impotencia, de modo que no pueden valerse por sí mismos… los exilados israelitas no deben tenerlos ni honrarlos. El profeta quiere mostrar que los cultos babilónicos son un sucio negocio: los sacerdotes toman parte de las ofrendas para ellos…”.

Llama la atención el hecho que la Iglesia Católica Romana no hace salvedad alguna al incluir este libro en su colección, tratando de salir al paso a la tan evidente veneración a las imágenes, y el culto que se las da en el catolicismo popular.

La señal de Ezequías  32:24 Se ha escrito mucho sobre este fenómeno, raro entre los “normales” narrados en la Biblia. Lo que dice el texto, en resumen, es que el día se alargó o, dicho de otra forma, que el sol tardó más tiempo en ocultarse. Literalmente el texto hebreo habla de diez pasos.

A Ezequías le era igual que la sombra avanzase o retrocediese. Eligió que volviera hacia atrás, fenómeno más difícil de explicar y que sería más impresionante para el rey Ezequías y así fue.

El suceso, sea como fuere, traspasó las fronteras del reino y llegó hasta Babilonia, que envió mensajeros para investigar el prodigio que había acontecido en el país (v. 31). Esto arroja la idea de que el fenómeno no había sido constatable en Babilonia, cosa que hubiera sido observada si, como ha sostenido un sector entre los comentadores, lo que parece que tuvo lugar fue que la tierra invirtió el sentido de su rotación durante un tiempo definido, según algunos de los comentaristas. Sin embargo, es justo decir que la mayoría rechaza esta hipótesis.

Por tanto ¿que es lo que sucedió? Se apunta hacia una anormal refracción de los rayos solares, lo cual indicaría que mientras la tierra confirmaba su curso rotatorio sobre sí misma y de traslación alrededor del sol, los rayos de este descendieron en el reloj de Acaz, diez grados atrás.

No se sabe con exactitud si se trataba de un cuadrante solar, en uso por los babilonios mucho tiempo antes de Ezequías, o de una escala construida por el rey Acaz.

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