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2 de Crónicas 32: Senaquerib invade a Judá

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Ezequías había gobernado por 14 años cuando Senaquerib subió contra las ciudades fortificadas de Judá. En el relato de 2 de Reyes 18:13, no solo las sitió sino que también las ocupó. Es en este punto en el que el cronista excluye de su narración 2 de Reyes 18:14-16. Según este pasaje, Ezequías envió una carta a Senaquerib en la que aceptaba su inminente derrota, si  Dios no intervenía, y prometiendo pagar los tributos que el rey asirio le impusiera.

Para cumplir con su carga tributaria, Ezequías desmanteló el oro de las puertas del templo, tal como lo hiciera Acaz. Para el cronista esto era una mancha en el impecable curriculum vitae de Ezequías; por lo tanto, lo omitió, porque tenía otro elemento positivo que comunicar en cuanto a la fe del rey. En un acto de gracia magistral, el cronista resalta lo positivo solamente. No quiso registrar un momento de debilidad en la vida del creyente Ezequías. En la opinión del cronista, lo que tenía que incluir no era este paréntesis sino todo el cuadro del carácter del rey. En otras palabras, aplicó muy acertadamente la sentencia de Jesús: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”.

Puesto que el cronista supone que el lector de 2 Crónicas tiene conocimiento de 2 de Reyes 18:7-20:21 e Isaías 36-39, se concreta a afirmar simplemente que Senaquerib, rey de Asiria invadió Judá (701 a. de J.C.). Detrás de esta afirmación se encuentra un cuadro mucho más amplio: el dominio asirio tuvo lugar en el año 734 a. de J.C., como resultado de una invitación hecha por el padre de Ezequías.

En el año 715 a. de J.C. Asdod y algunos otros estados palestinos se habían rebelado contra Asiria. En el año 711 a. de J.C. los de Asdod volvieron a ser sometidos por los asirios; entonces, Ezequías se sometió a la voluntad de  Dios, aceptando el dominio del rey Sargón II.

Después de la muerte de Sargón, en el año 705 a. de J.C., Ezequías rechazó la voz profética de Isaías y se involucró en complots con Egipto. Ezequías mismo asumió el liderazgo en una rebelión contra los filisteos que no quisieron colaborar contra Asiria. Esto enfureció a Senaquerib, hijo de Sargón, quien decidió invadir Judá, excepto la ciudad de Jerusalén.

El profeta Isaías hizo acto de presencia, y juntos clamaron a los cielos, y  Dios concedió a su pueblo una brillante victoria a costa de una vergonzosa derrota de la nación asiria.

Con el fin de proteger a Jerusalén de los invasores, Ezequías tomó consejo con sus generales y sus valientes para cegar los manantiales de aguas que estaban fuera de la ciudad. El arroyo que corría a través del territorio era el Guijón alto. Cuando tuvo lugar la invasión, Ezequías ya había extendido la muralla de la ciudad (v. 5), hasta abarcar el Guijón bajo, había sellado su entrada y reorientado sus aguas hacia el oeste, a la Ciudad de David. Hay que notar que cuando habló a sus comandantes de guerra, no sólo les alentó sino que les habló al corazón.

Como ya se indicó, ante uno de los poderes bélicos más temidos de la tierra, la arenga del rey era apropiada: Esforzaos y sed valientes. Reconociendo los recursos divinos, Ezequías continuó reafirmando la fe de sus comandantes al recordarles que más poderoso es el que está con nosotros que el que está con él. Estas palabras son semejantes a las de Eliseo dirigidas a su criado: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”, reafirmando la idea de Isaías 7:14, concerniente al nombre de  Dios: Emanuel, que quiere decir « Dios con nosotros».

Con él está un brazo de carne; pero con nosotros está Jehová. Esta afirmación parecer ser una reacción clara a la prepotencia del enemigo que se mostraba muy cruel para con sus cautivos. Isaias 31:3 y Jeremias 17:5 usan la misma idea. El apoyarse en el poder del hombre es sinónimo de apartar el corazón de Jehová.

El cronista incluye todo el texto de 2 de Reyes 18:17-37 en los versículos 9-11, excepto 2 de Reyes 18:27 donde el Rabsaces, u oficial del rey de Asiria, ridiculiza a Ezequías por poner su confianza en Jehová. El lenguaje y las imágenes contenidas en este versículo no son del gusto del cronista.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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