Segunda, el cronista da evidencia de haber reconocido la importancia de este nuevo comienzo, pues dedicó tres capítulos enteros a este rey. En términos del espacio usado en los libros de Reyes quiere decir que Ezequías fue el tercer rey más importante; solamente Salomón y Acaz de Israel lo superan en este sentido. El prominente interés por los profetas en tiempos de Acaz también prevaleció aquí. Además, cabe señalar que otros dos libros, Isaías y 2 Crónicas, le dedican bastante espacio.
El éxito de un hombre de fe y confianza debido a su obediencia a la ley
Unos seis años antes de la destrucción del reino del norte, Ezequías comenzó a reinar a la edad de 25 años. Fue hijo de Abi (su nombre completo fue Abías1) y Acaz, un rey que llevó a a su país hacia la destrucción. Su nombre quiere decir “Jehová es fortaleza”, y efectivamente Dios lo fortaleció en su empeño de cambiar el derrotero de su nación. Su vida recta se comparaba con la del rey David, especialmente en su confianza en Dios (más tarde se hace una comparación similar en relación con Josías, su bisnieto, pero principalmente en torno a su obediencia a la ley de Moisés).
Sus obras prominentes a favor de Jehová fueron cuatro. Primera, quitó los lugares altos; eran santuarios que anteriormente los paganos usaban para su adoración. Aunque algunos comentaristas afirman que fueron transformados en altares para rendir culto a Jehová, la evidencia bíblica, especialmente en Jeremías, es que los judíos allí practicaban exclusivamente los cultos y ritos cananeos de fertilidad, de Baal y Asera. Ningún otro rey tenía suficiente valor para hacerlo. Segunda, despedazó las piedras rituales o sagradas; posiblemente se refiere a los altares. Tercera, rompió las representaciones de Asera en madera. Estos árboles rituales se encontraban junto a los altares. La palabra “Asera” en forma singular siempre se refiere a la adoración de esa diosa cananea. Cuarta, destrozó a Nejustán, una serpiente de bronce hecha por Moisés a la cual los israelitas quemaban incienso. Aunque este ídolo solamente se menciona aquí en las Escrituras, evidentemente fue conservado desde los tiempos de Moisés. Originalmente Dios dio instrucciones a Moisés de hacer la serpiente como un símbolo para recordarles que confiaron en él. No obstante, la gente cambió su propósito como un recordatorio simbólico de su Dios y su poder para actuar. Aparentemente, lo asociaban con la representación de la serpiente, un símbolo de fertilidad en la religión cananea que a su vez tenía una relación frecuente con la sanidad. De esa manera, Ezequías (como Moisés, ver Exo. 32) eliminó un ídolo abominable de en medio del pueblo de Dios. Con Deuteronomio 4:5-18 sería suficiente para justificar su destrucción. Indudablemente estas cuatro actividades involucraron una reorganización del culto nativo de Judá y no constituyeron una rebelión contra Asiria. En 2 Crónicas 29-30 se especifican otras obras similares de este reformador.
La fidelidad de Ezequías fue muy notable. El verbo “poner su esperanza” o “confiar” (bataj) o “inclinar con todo el peso en el Señor” es clave para este rey y su conflicto con Asiria. El hecho de que se repita nueve veces en siete versículos demuestra lo crítico que fue colocar bien su confianza en el Dios verdadero. La penetración victoriosa de Senaquerib y su perfidia diplomática pusieron en tela de juicio esa confianza y la afirmación del éxito del rey en el versículo 7. Así que a pesar de que Ezequías fuera un santo, su vida y la de su nación estaban amenazadas. Es indispensable recordar siempre que una vida obediente no garantiza una convivencia libre de problemas.
Durante los últimos años de Judá solamente, Ezequías fue uno de los dos reyes más sobresalientes, porque no solo confiaba en el Señor, sino le permanecía fiel durante toda su vida. A pesar de los obstáculos, las distracciones y las tentaciones, no se apartó de Dios. Además obedeció las leyes de Moisés. Como consecuencia gozaba de las bendiciones del éxito del Señor. Hoy también es un reto para nosotros imitar estos rasgos piadosos de Ezequías.
En el ámbito internacional prosperó en sus relaciones con Asiria y Filistea, un vasallo de esa superpotencia. En el caso de Asiria negó someterse a ella y en el caso de Filistea la derrotó dondequiera. Destrozar a Filistea significaba debilitar su alianza con Asiria y a la vez hacer posible una comunicación más directa con Egipto, porque la ruta principal a ese país pasaba por ella. Ambas acciones constituían actos de rebeldía contra el imperio Asirio.
