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2 de Reyes 9: Jehú es ungido rey de Israel

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Cuando estaba uncido su carro, salieron Joram, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, y partieron al encuentro de Jehú, al cual hallaron en la heredad de Nabot, el de Jezreel.

2Re 9:22 Cuando vio Joram a Jehú, dijo:

–¿Vienes en son paz, Jehú?

Él respondió:

–¿Qué paz puede haber con las fornicaciones de Jezabel,[o] tu madre, y sus muchas hechicerías?

Las fornicaciones de Jezabel no tenían que ver con la vida sexual sino con la espiritual dedicada a Baal, ya que la evidencia existente sugiere que fue leal a su esposo. El uso del término sugiere menosprecio hacia las prácticas paganas mezcladas con la prostitución ritual y sagrada y la magia imitativa de los amuletos de la diosa de la fertilidad del baalismo.

2Re 9:23 Entonces Joram volvió las riendas y huyó, mientras le gritaba a Ocozías:

–¡Traición, Ocozías!

2Re 9:24 Pero Jehú tensó su arco e hirió a Joram por la espalda; la flecha le atravesó el corazón y él cayó en su carro.

2Re 9:25 Dijo luego Jehú a Bidcar, su capitán: «Levántalo y échalo a un extremo de la heredad de Nabot, el de Jezreel. Acuérdate que cuando tú y yo íbamos juntos con la gente de Acab, su padre, Jehová pronunció esta sentencia sobre él:

2Re 9:26 “Yo he visto ayer la sangre de Nabot[p] y la sangre de sus hijos, dijo Jehová, y en esta misma heredad te daré tu paga,[q] dijo Jehová”. Levántalo pues, ahora, y échalo en la heredad de Nabot, conforme a la palabra de Jehová».

Darte la retribución en el v. 26 aclara el sentido de paz (shalom), porque sugiere la restauracion de la paz entre Dios y su pueblo que ha sido destruida por los actos sangrientos de Acab y las fornicaciones y hechicerías de Jezabel. De modo que la paz verdadera no tiene que ver con la paz en Jezreel sino que se trata de la vida espiritual misma del pueblo y si ellos hacen la voluntad de Dios. Pero mientras viviera esa mujer, seguiría corrompiendo el país. La tragedia en el caso de Joram y Jehú fue querer restaurar la paz de Dios por medio de la violencia desastrosa de una revolución política.

2Re 9:27

Jehú mata a Ocozías

Al ver esto Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto. Pero Jehú lo persiguió diciendo: «Herid también a este que va en el carro».

Lo hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Pero Ocozías huyó a Meguido, y allí murió.

2Re 9:28 Sus siervos lo llevaron en un carro a Jerusalén y allá lo sepultaron con sus padres, en su sepulcro de la ciudad de David.

2Re 9:29 En el undécimo año de Joram hijo de Acab comenzó a reinar Ocozías sobre Judá.

El rey Joram de Israel fue tan malvado como su padre y madre, Acab y Jezabel. Por lo tanto, su cuerpo fue lanzado al campo que sus padres obtuvieron ilegalmente. La reina Jezabel arregló el asesinato de Nabot, el dueño anterior porque no quiso vender su viña, la que Acab quería como jardín. Acab ni siquiera se imaginó que ese campo sería la tumba de su hijo malvado.

La muerte del rey Ocozías

El segundo paso fue el asesinato despiadado del rey Ocozías de Judá que estaba en Jezreel visitando a su pariente real enfermo. Al escuchar el grito de peligro y ver el asesinato de su tío, huyó en su carro hacia el sur, probablemente con la esperanza de encontrar leales a la casa real, pero en Bethagan, fue herido junto a Ibleam y murió en Meguido. Luego fue enterrado en Jerusalén. De esa manera se eliminó a Ocozías como fuente de venganza por el asesinato de su familia.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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