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2 de Samuel 16: David sube el monte de los Olivos

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

David sube el monte de los Olivos

David subió el monte de los Olivos, iba llorando, con la cabeza cubierta y sus pies descalzos. Matthew Henry observa que David salió en la condición de un esclavo o un prisionero. Así también lo hizo el pueblo que le seguía. La angustia de David era inmensa, pensar que su propio hijo se rebelaba contra él. Como afirma Hertzberg, la angustia también se dirigía hacia Dios como en penitencia, esperando la benevolencia de Dios dentro de lo que era un castigo divino por el pecado de David.

David encuentra a Husai.

La noticia de la traición de Ajitofel llegó a aumentar la angustia de David, a tal grado que David rogó a Dios que frustrara el consejo de Ajitofel, cuya sabiduría era bien conocida por David. Y como contestación a su oración a Dios, David encontró a Husai al llegar a la cumbre del monte; la cumbre del monte era un lugar de adoración a Dios. David pide a Husai que le sirviera de espía en la corte de Absalón para frustrar el consejo de Ajitofel. Husai obedeció a David y llegó a Jerusalén en el preciso momento en que llegaba Abasalón. Dios contestaría la oración de David por medio de Husai, quien intervendría para frustrar el consejo de Ajitofel a Abasalón.

David encuentra a Siba.

Mientras David atravesaba el monte se encontró primero con Siba y después con Simei; ambos estaban relacionados con la familia de Saúl. Siba era el criado de Mefiboset, el hijo de Jonatán que estaba lisiado de sus pies y quien había sido amparado por David; Siba vino ofreciendo dos asnos, una cantidad de alimentos y vino para David y su familia; seguramente quería congraciarse con David y asegurarse su protección. David, interesado por la suerte de Mefiboset, interrogó a Siba acerca de su amo. Siba le aseguró a David que Mefiboset se había quedado en Jerusalén, esperanzado en que Israel le devolvería el reino de su padre. Mefiboset se quedó en Jerusalén, siendo un hombre cojo de ambos pies; pero resulta dudoso que esperase recibir el reino de parte de Absalón. Después de la victoria de David, Mefiboset declaró a David que había sido engañado por su criado, quien lo había dejado abandonado en Jerusalén. David no quiso tomar nada de lo que ofrecía Siba; aun en este momento de necesidad, David mantuvo su dignidad, no queriendo tomar nada que no fuese suyo, especialmente viniendo de uno que trataba de engañarlo.

David encuentra a Simei

Simei también vino al encuentro de David, pero éste vino para insultarle; siendo de la casa de Saúl, Simei desahogó todo su rencor hacia David. Simei arrojó piedras a David, quien era protegido por su guardia; además de esto, Simei maldijo a David, le llamó sanguinario y atribuyó su castigo a Jehová. David parece no haberse molestado por las palabras de Simei, más aún David toma esas palabras como mandadas por Jehová; David reconocía en su corazón que había sido un hombre de guerra, pero reconocía que había sido culpable de la muerte de Urías; David sentía aquellas palabras de Simei como el juicio de Dios por sus hechos; en la rebelión de su hijo, David sentía más agudamente el castigo divino; sin embargo, David esperaba en la misericordia de Dios; no era tiempo de matar, ese momento era tiempo de sufrir y esperar en Jehová. Simei continuó arrojando piedras y maldiciendo a David, mientras David y los suyos caminaban. David, muy sabiamente, no hizo caso de los insultos de este hombre. Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad. David y sus seguidores continuaron su camino hasta llegar a un lugar, probablemente el Jordán, y allí descansaron. El episodio de la salida de David de Jerusalén, vestido como un esclavo, traicionado por su hijo y algunos de sus oficiales, e insultado por otros, es un cuadro muy vivo del sufrimiento de David. Salió en humillación, pero regresaría victorioso.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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