Absalón en Jerusalén
Absalón se encuentra con Husai
Cuando Absalón ya se encontraba en Jerusalén, llegó Husai aclamándolo como rey. Absalón se sorprendió porque esperaba que Husai estuviese con David. Ante la pregunta de Absalón, Husai dio una respuesta muy sabia; Husai estaría al lado del que eligiere Jehová y todo Israel. El sabía que mientras no se descubriera que él era espía de David, él podría quedarse con el que tuviese la victoria. Husai se ganó la confianza de Absalón, y pronto comenzaría a trabajar a favor de David.
Absalón viola las concubinas
Absalón, siguiendo el consejo de Ajitofel, se acostó con las concubinas que guardaban el palacio; el mal consejo no faltó en esta ocasión, como tampoco faltó cuando Amnón buscaba violar a Tamar. El hombre indigno trama el mal, y en sus labios hay como fuego abrasador. Ajitofel quedaba en la misma categoría que Jonadab. Absalón tomó a las concubinas de David para avergonzar a su padre ante todo el pueblo; Absalón buscaba ganarse más el favor del pueblo mientras más humillaba el prestigio de David. La violación de las concubinas fue un hecho que hizo apestoso (tomando la palabra literalmente) a Absalón ante David su padre.
El consejo de Ajitofel
Un comentario triste era que el consejo de Ajitofel era considerado como palabra de Dios. Absalón dependía completamente de la palabra de Ajitofel; David, quien por medio de espías sabía el consejo de Ajitofel, también tomaba en serio aquella palabra (en este caso para defenderse de lo que Absalón haría). El consejo de un sabio es de mucho valor; desgraciadamente el consejo de Ajitofel era para destruir y no para edificar. Un predicador describía a Ajitofel como una bomba a punto de estallar; Ajitofel había almacenado tanto odio y resentimiento para con David, que ahora encontraba la oportunidad para vengarse.
