b. Dios había escogido morar en una tienda
Seguidamente, Dios muestra a David el gran significado de morar en una tienda. Dios había habitado en tienda desde que el pueblo salió de Egipto; la tienda era un constante recordatorio del caminar de aquel pueblo y del acompañamiento de Dios con ellos. En todo ese tiempo de caminar con el pueblo, Dios nunca había pedido que se le edificara una casa, y aunque existían lugares como Silo, en los que había morado el arca, no eran considerados como casa permanente del arca.
c. David debía todo a Dios
Dios dio a David una verdadera lección de su soberanía. David debía recordar que todo su éxito se debía a Dios, que Dios lo había tomado del prado, de detrás del rebaño para que fuera el soberano de mi pueblo Israel. Dios había escogido a David y lo había llevado al trono. Dios también había estado con David durante todo el tiempo que éste fue perseguido por Saúl y durante el tiempo de la oposición de Abner y durante el tiempo de la guerra contra los filisteos. Dios había eliminado a los enemigos de David y le estaba haciendo un nombre grande, una gran fama y prestigio. Todo esto lo había hecho Dios, el que habitaba en una tienda, pero que era el soberano del universo.
La soberanía de Dios sobre Israel
Dios, el que habitaba en una tienda, había permanecido activo en la vida de David y del pueblo. Dios había destruido los enemigos de David, le había dado nombre grande, le había dado un lugar al pueblo, y lo había plantado para no ser removido ni afligido. Los versículos 9, 10 y 11b pueden traducirse en el tiempo pasado o en el futuro. (En el hebreo se puede hablar de un evento futuro como si ya hubiera ocurrido; esto es común cuando se refiere a profecías.) Las promesas que aparecen en los versículos 9, 10 y 11b se refieren tanto al futuro como al presente. En estos versículos, se habla de cosas que Dios ya ha comenzado a hacer y que continuará haciendo en el futuro. La traducción de Hertzberg, que usa el presente, parece bien apropiada: “Yo estoy haciendo un nombre grande para tí”, “Yo fijo un lugar para mi pueblo y los planto”, y “Yo te doy descanso de tus enemigos”.
Dios disponía un lugar para su pueblo y lo plantaba en ese lugar y le ponía líderes como desde el tiempo de los jueces y le daba descanso. Dios había hecho todo eso y lo continuaría haciendo.
La soberanía de Dios sobre el linaje de David
a. La promesa de una casa
La promesa de Dios que sin duda es futura es la de hacer una casa para David. La última lección para David era que Dios continuaría actuando através de la descendencia de David. Dios había establecido un pacto de transcendencia eterna con David, su trono sería establecido por Dios para siempre. Keil descubre aquí la verdad de que “Dios debe primero construir la casa de una persona, antes que esa persona pueda construir una casa a Dios”; como afirma Keil, Dios estaba comenzando a establecer su reino por medio de David, pero el reino de Dios se establecería en completa paz durante el tiempo de Salomón, y sólo entonces Dios daría las órdenes para que el templo fuese construido. Pero más que llegar a alcanzar completa paz, Dios quería hacer entender a David y al pueblo que eran ellos los que necesitaban ser construidos por Dios, que la persona humana siempre estará en necesidad de la iniciativa divina, que siempre estará necesitada de la intervención divina para ser hecha a su imagen: la persona humana necesita siempre ser construída por Dios, antes que pueda construir algo para Dios.
