David reconoce la soberanía de Dios
a. Providencia y gracia inmerecida
David reconoció la gracia immerecida de Dios: “Oh Señor Jehová, i ¿quién soy yo, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquíi ?”. David no se consideraba merecedor de las bendiciones de Dios; la pregunta de David demuestra su tremenda admiración hacia un Dios que actuaba con gracia hacia él. Toda persona que ha experimentado la salvación que Dios provee también se pregunta maravillada como David: ¿Quién soy yo para que Dios tenga misericordia de mí? María alabó a Dios porque había mirado la bajeza de su sierva. Pablo se consideraba un hombre miserable, el primero de los pecadores; pero daba gracias porque así Dios pudo mostrarle toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna. Martín Lutero decía que nadie se considera a sí mismo miserable que no sea espiritual. Juan Bunyan luchó por mucho tiempo por buscar la seguridad de su salvación, hasta que un día vio en el cielo las palabras tu justicia está en el cielo; Bunyan comprendió que su justicia se encontraba en Cristo y no en sí mismo; se sintió como los hombres ricos que visten andrajos y que no llevan ni un centavo en la bolsa, pero que saben que en su casa tienen un cofre lleno de dinero. Era inmerecido todo lo que David había llegado a obtener. Era mucho más inmerecido el que Dios le hubiese revelado su promesa en cuanto a su linaje. Toda persona que ha sentido el llamado de Dios se da cuenta de la maravillosa gracia de Dios.
b. Conocimiento absoluto
David reconoció que Dios conocía cada aspecto de su vida: Pues tú conoces a tu siervo, oh Señor Jehová. David expresó este sentimiento del conocimiento divino de cada aspecto de su vida en el Salmo 139; es una expresión preciosa del conocimiento divino de cada vida y de la presencia divina que precede y procede a cada movimiento del ser humano. David se deleitaba en contemplar la presencia de Dios en cada aspecto de su vida; el conocimiento divino de cada aspecto de su vida, era un conocimiento que maravillaba a David. Tal es el corazón de los hijos de Dios, quienes se maravillan del conocimiento de Dios de cada aspecto de sus vidas.
La unión de dos pactos 2 Samuel 7:18-29 comparado con Lucas 1:32-33; 2:4
Definir lo que es pacto o convenio.
1. Sinaítico y davídico. Sin embargo, ningún requerimiento del antiguo pacto le es impuesto a los cristianos, excepto los principios morales que son repetidos en el nuevo pacto.
2. Debido a una oración de gratitud y petición
(1) De gratitud por la promesa hecha
(2) De petición para que sea cumplida la promesa
c. Grandeza absoluta
David reconoció y confesó la grandeza absoluta de Dios: Por tanto, tú eres grande, oh Jehová Dios; porque no hay nadie como tú, ni hay Dios aparte de tí, (2Sa_7:22). David era rey sobre una nación y dueño de muchas riquezas, pero para David lo que realmente era grande era su Dios. En el Salmo 23, David declaró que el tener a Dios como su pastor era todo lo que necesitaba; si Dios era su pastor, nada le faltaba; no era su poder, ni su riqueza, ni su fama lo que llenaba su vida, sino la grandeza de Dios. Jonatán Edwards, quien fue un instrumento del gran avivamiento que tuvo lugar en Estados Unidos de América en el siglo XVIII, tuvo un despertar en su corazón después de leer 1Ti_1:17 : Por tanto, al Rey de los siglos, al immortal, invisible y único Dios, sean la honra y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
d. Grandeza de Dios para Israel
David también reconoció la relación especial del pueblo de Israel, que también era una relación de gracia inmerecida: No había otra nación como Israel, una nación rescatada por Dios para glorificarse en ella, establecido como pueblo de Dios para siempre.
e. David se postra en súplica
David había comenzado sintiéndose ofendido porque Dios habitaba en una tienda, ahora se siente humillado al reconocer la grandeza de Dios y siente la necesidad de suplicar a Dios que continúe afirmando su casa. David termina pidiendo la bendición de Dios para su casa o su reinado o su descendencia. David aprendió bien la lección de la soberanía de Dios, así lo testificaría en los salmos; en el Salmo 103 más que en ningún otro salmo, se expresa el significado de la eterna soberanía y misericordia de Dios y la condición finita e inútil del hombre; Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.
