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Amós 1: Juicios contra las naciones vecinas

Contra filistea por comercio de esclavos

Gaza era una de las cinco ciudades de los filisteos, pero no cabe duda de que Amós estaba pensando en el pueblo entero. Los filisteos eran el pueblo con la tecnología más avanzada del Medio Oriente. Eran procedentes de Creta, isla al sur de Grecia, y habían llegado a la costa de Palestina al mismo tiempo que los hebreos cruzaron el río Jordán. Tenían el monopolio en la fabricación de armas de hierro y su cerámica era más hermosa y mejor hecha que la de los cananeos. No tenían un solo rey pero habían perfeccionado la política para actuar en acuerdo en sus operaciones militares. Casi lograron eliminar a los hebreos; solamente las contraofensivas de Saúl y David lograron detenerlos.

Para ellos no era gran cosa vender a un pueblo entero como esclavos. Lo que buscaban era terreno, no gente. La práctica de esclavizar personas es horrible; le roba a la persona su nombre, su nacionalidad, su dignidad y todos sus derechos. Lamentablemente todavía se practica en algunos lugares del mundo. Este oráculo agrega el título el Señor (Adonai) al nombre Jehová. Amós emplea el título con frecuencia en su libro y significa que Dios es soberano sobre el mundo entero, Dios de dioses y Señor de señores. Por eso tiene poder de castigar a los filisteos y a los demás pueblos.

“Tres pecados, y por cuatro“

Amós usa esta forma literaria para dar este sermón contra las naciones vecinas de Israel, y finalmente contra Israel misma. Demuestra que es un hombre dotado con habilidad poética y entendimiento político y social en la presentación de los juicios contra estas naciones. Era un elocuente orador.

Usando la estructura del “mensajero” cada oráculo empieza con las palabras: “Así ha dicho Jehová”, y procede a dar el mensaje preciso de Dios. Al usar este formato repetido y conciso Amós muestra gran habilidad para capturar la atención de sus oyentes con un mensaje que podría ser recordado y repetido. “Por tres pecados… y por cuatro no revocaré su castigo…” se repite ocho veces, aumentando cada vez la expectativa de un clímax, reverberando como el toque de un gran címbalo.

La estructura numérica usada aquí se encuentra mucho en la literatura sapiencial.

En el uso de esta estructura en que se pronuncian seis oráculos contra los extranjeros, además de los pronunciados contra Israel y Judá, Jehová se presenta como defensor de los oprimidos. él no es solamente el Dios de Israel y Judá, es Dios de todas las naciones y las personas de cada nación tendrán que rendirle cuenta de sus vidas.

Contra Tiro por violar el pacto entre hermanos

El pecado de los fenicios, habitantes de Tiro, era el no respetar los compromisos oficiales con los hebreos. Desde la época de Salomón había existido un “pacto de hermanos” entre ellos y los israelitas. Todos los pueblos del Medio Oriente tienen cierto parentesco, aunque muchos no lo reconocen. A través de los siglos les ha sido difícil cumplir con sus compromisos entre sí. Ejemplos de estos compromisos se pueden ver en 1 Reyes 5 y 16, lo que nos ayuda a entender el trasfondo de esta profecía.

El castigo para ser impuesto sobre Tiro es muy general y no contiene datos nuevos.

Contra Edom por su odio indescriptible

Los edomitas procedían de los hijos de Esaú y por lo tanto eran primos hermanos de los hijos de Jacob. No obstante, los dos pueblos nunca fueron capaces de vivir en paz entre sí. La condenación de ellos es más explícita por su excesiva brutalidad en la guerra, y sus luchas fratricidas contra Israel. Su especialidad era el saqueo; cada vez que los hebreos fueron derrotados por un enemigo extranjero ellos llegaron enseguida para saquear a los Israelitas víctimas del ataque.

No hay odio más terrible que el odio entre hermanos que hayan olvidado el amor. Esto lo hemos visto en las guerras civiles que han afectado a nuestro mundo a través de los años. El odio y el rencor son como un cáncer que consume a la persona misma, y no a la persona contra quien dirige su hostilidad.

Los edomitas lograron quitarse el yugo de Israel durante el reinado de Joram (848-841 a. de J.C.), pero un poco antes de la época de Amós el rey Amasías (796-767 a. de J.C.) los derrotó en batalla y mató a todos los presos de guerra. Por eso, la misma mentalidad reinaba en ambos grupos. No se sabe si Temán y Bosra eran ciudades o distritos; probablemente eran territorios puesto que los edomitas eran nómadas en esa época.

Contra Amón por avaricia de tierras

Los amonitas descendían de una hija de Lot y ocuparon territorio al este del Jordán que colindaba con Galaad. Su conducta inhumana en la guerra probablemente ocurrió mientras servían como soldados mercenarios contratados por Siria para atacar a Galaad.

A lo largo de la historia, ¡cuántas guerras se han luchado para aumentar el territorio de una nación! Es triste reconocer que aún en la actualidad, la tierra vale más que las vidas humanas.

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