Amós 2:9 Yo destruí delante de ellos al amorreo,(B) cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo.
Amorreo : Nombre que se adjudica a los antiguos habitantes de Canaán. Como eran gente fuerte y de elevada estatura, sólo Jehová pudo haberlos derrotado. Y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo : Totalmente.
Constantemente los profetas desafiaban al pueblo para que recordara ¡lo que Dios había hecho! Cuando leemos una lista como esta, nos sorprende la infidelidad de Israel. Pero, ¿qué dirían los profetas de nosotros? La fidelidad anterior de Dios debió haberles recordado a los israelitas que debían obedecerlo; de la misma forma, lo que Dios ha hecho por nosotros debe recordarnos que debemos vivir para El.
Amós 2:10 Y a vosotros os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta años, para que entraseis en posesión de la tierra del amorreo.
Amós rememora aquí la histórica relación sobre la que se asienta el pacto. Dios liberó al pueblo y lo condujo a la tierra prometida.
Amós 2:11 Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos.(C) ¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel?
Amós se considera a sí mismo como uno de los profetas que Dios ha levantado. Nazareos : Aquellos que estaban totalmente dedicados a Dios. El voto de los nazareos les vedaba el tomar vino. Hijos de Israel : El nombre Israel designaba las 10 tribus que hacían del reino del norte una entidad distinta a Judá, el reino de sur. Aquí, sin embargo, puede que su mención sólo intente llamar la atención sobre el hecho de que eran descendientes de Jacob, lo cual incluiría entonces a todo el pueblo, los del norte y los del sur.
Los nazareos hacían votos para abstenerse del vino y se dejaban crecer el cabello. Sin embargo, en vez de respetarlos por sus vidas disciplinadas y moderadas, los alentaban a romper sus votos. Si los nazareos caían en la corrupción, tendrían muy poca buena influencia sobre los israelitas.
Amós 2:12 Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticéis.
Amós 2:13 Pues he aquí, yo os apretaré en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de gavillas;
Yo os apretaré : Puede ser comprendido como «os sujetaré donde estáis». Como se aprieta el carro lleno de gavillas : Una metáfora tomada de la experiencia de Amós como pastor.
Amós 2:14 y el ligero no podrá huir, y al fuerte no le ayudará su fuerza, ni el valiente librará su vida.
Amós presenta sucesivas escenas sobre la impotencia de hombres demasiado atemorizados para actuar correctamente. La aparición de Jehová los dejará inermes.
Amós 2:15 El que maneja el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvará su vida.
Amós 2:16 El esforzado de entre los valientes huirá desnudo aquel día, dice Jehová.
Aquel día : El día que Dios visite a su pueblo para llevar a cabo su propósito de juicio.
Aquel día se refiere al día en que Asiria atacaría Israel, destruiría Samaria y se llevaría al pueblo cautivo (722 a.C.). Esta derrota militar ocurrió unas cuantas décadas después de este anuncio.
La televisión y el cine están llenos de imágenes de gente que parece no temer a nada. Muchas personas en la actualidad han buscado amoldar sus vidas según estas imágenes, quieren ser fuertes y valientes a cualquier precio. Sin embargo, Dios no se impresiona con nuestra fortaleza. Aun el más fuerte o valiente de los hombres correrá de miedo cuando llegue el castigo de Dios. ¿Puede recordar personas que se consideran lo suficientemente fuertes o valientes como para vivir sin Dios? No permita que su retórica de autosuficiencia lo cimbre. Tenga presente que Dios no teme a nadie, y que algún día todas las personas le temerán.
