Endecha fúnebre por una nación joven
El profeta captó la atención de sus oyentes con un canto fúnebre sobre la nación empleando la metáfora de una virgen que murió siendo aún jovencita. Utilizó el metro poético conocido como quina en heb. que únicamente se empleaba en endechas o lamentos. Las endechas solían ser cantadas en las plazas públicas para anunciar a la comunidad la muerte de una persona importante. La gente las escuchaba atentamente para saber quién había fallecido en su ciudad. ¡Imagínese su sorpresa cuando Amós dijo que era la nación entera!
La nación ni siquiera había cumplido 200 años de vida nacional, y según Amós su suerte ya se había determinado. Es como si una persona joven muriera antes de realizar sus aspiraciones, sin conocer el matrimonio, sin dejar hijos. Es interesante notar que Isaías, Oseas y Jeremías también emplearon la metáfora de la muerte prematura para describir la futura suerte de Israel. Nos hace recordar la muerte de la hija de Jefté quien “lloró su virginidad” por los montes. La muerte no era tanta tragedia para una persona anciana que había vivido muchos años y había dejado hijos para continuar el apellido. ¡Seguramente con esta ilustración Amós captó la atención de sus oyentes!
Aún mas triste es el hecho que su cadáver quedó expuesto en el campo sin el entierro acostumbrado. El tono de esta profecía indica que a Amós le afectó mucho dar tales mensajes; no cobró ninguna satisfacción en la condenación de otros. Aunque no lo expresa en palabras tan conmovedoras como las que encontramos en Oseas 11, Amós conoció el sufrimiento de Dios al ver a sus hijos rebeldes destinados a la ruina total.
Algo de consuelo le queda en saber que un remanente va a sobrevivir el juicio divino sobre Israel. Aunque habrá muchos muertos, el diez por ciento perdurará para llevar a cabo la misión eterna de la nación.
Llamado al arrepentimiento
Amós empleó la frase en hebreo Ko amar Yahweh: Así ha dicho Jehová para presentar un mandato y una prohibición. Hay que buscar a Dios con sinceridad en lugar de hacer múltiples viajes a distintos santuarios que no van a producir ningún resultado positivo. La palabra “buscar” (darash) se empleó en el sentido de buscar una respuesta divina sobre un asunto específico. Amós le da un significado mucho más profundo: es buscar una relación estrecha con Dios con el deseo de conocer su voluntad y cumplirla. La idea es conocer a Dios personalmente, no solamente buscar sus favores materiales. Entonces la vida se convertirá de una existencia rutinaria a una relación íntima y abundante con Dios. Lea Deuteronomio 30:29-30 para captar esta idea. Lo que Dios desea es que la gente lo busque como su Padre que está en los cielos, no como el que concede favores y bendiciones especiales a sus hijos aunque no las merecen. En el AT la palabra “vida” chay, no significa “existencia” sino la posesión de plena vitalidad, salud, buen nombre y aun prosperidad. La verdadera vida no se halla en los santuarios lujosos, con sus sacerdotes falsos y su ritual vacío. Dice JeanJacques von Allmen: “La vida es un don de Dios, una gracia que él concede, en su plenitud, a los que lo aman y obedecen”.
Los santuarios de Betel y Gilgal, y aun el de Beerseba en Judá, no tenían la respuesta definitiva a la búsqueda de Dios. Los santuarios tan populares de Betel y Gilgal desaparecerían pronto; el pueblo no podría hacer peregrinaciones si eran presos de guerra. La invitación sigue aun a los que son flagrantes en su injusticia con su prójimo: ¡Buscadme! Solamente los que buscan y siguen a Jehová van a vivir.
Betel
Betel era un centro cúltico en el Reino del Norte y una de las ciudades más importantes en el AT.
Probablemente era un centro de culto de los cananeos cuando Abram edificó un altar allí al entrar a este territorio. Jacob da el nombre Betel, “La Casa de Dios,” a este lugar donde tuvo la visión de Dios en la noche de su salida de la casa de sus padres.
