Amós dice claramente lo que Dios desea. Son cuatro imperativos colocados en relación paralela en este discurso; Buscad el bien y no el mal… Aborreced el mal y amad el bien. Estableced el juicio, pues haciendo esto habrá “justicia” para todos en los tribunales. A esas alturas no había esperanza para la nación entera, pero tal vez Dios tendría piedad sobre un remanente. El verbo hanan “tener compasión o piedad” aparece solamente en este versículo en todo el libro de Amós. Como otros, Amós sabía que Dios podría retener el castigo si las circunstancias lo merecían.
Un concepto nuevo de la justicia
El pasaje de Amos 5:16-17 se refiere a Exodo 12:12; 12:23 cuando Dios “pasó en medio de” los egipcios y destruyó a todos los primogénitos, excepto los de Israel. En 5:18 se refiere a una tradición muy antigua y popular que el día de Jehová sería un día de triunfo y liberación para la nación. Durante una “guerra santa” Dios iba a aniquilar a los enemigos de Israel por medio de la “madre de todas las batallas”; sería un jihjad, según el concepto de los árabes modernos. El triunfo de Israel sería total y universal. Con todos sus enemigos derrotados, Israel se quedaría como la nación más favorecida y bendecida de la humanidad.
Amós proclamó que el verdadero día de Jehová será todo lo contrario; será un día de oscuridad, no de luz. Empleó la metáfora de uno que huye de un león para encontrarse con un oso enorme y al escaparse de este se apoya sobre la pared de una pieza interior de su casa y allí lo muerde una serpiente venenosa. El culto lujoso y abundante no sirve para nada. Amós anuncia que lo que Dios desea es que …corra el juicio derecho como agua y la justicia como arroyo permanente, que penetre a todo nivel de la sociedad y a cada institución del estado. El pecado individual y colectivo ha servido como represa maligna que impide el movimiento libre de la acción de la justicia social.
A partir de este momento Amós lanzó al mundo un concepto nuevo de la justicia. No consiste en decisiones o actitudes; es acción que se ve, como uno puede observar el movimiento de la corriente de un río. Bien dijo su compatriota Miqueas en 6:8 hay que “hacer justicia,” eso es hacer algo a favor de los pobres, los ancianos, los discapacitados; hay que servirles, ayudarles, hay que ver que sean tratados con justicia y compasión. El creyente tiene que estar activo en la causa de la justicia. ¡El reino de Dios no consiste en hablar mucho y de forma elocuente!
Las ceremonias y fiestas religiosas carecen de valor si los que las realizan se olvidan de lo más importante: la justicia y la honradez en la relación con el prójimo. Los hebreos no tenían un sistema de sacrificios tan complicado durante sus cuarenta años de vida en el desierto, y a pesar de eso vivían más cerca de Dios. Dios les perdonó su culto primitivo a los dioses que habían conocido en Egipto. Pero ahora, ya que tenían mejor conocimiento y no seguían fielmente al Dios verdadero, estaban destinados a un lugar de destierro más allá de Damasco. Aunque no se menciona a Asiria por nombre, en menos de 38 años esta profecía se cumplió al pie de la letra cuando los asirios sitiaron Samaria y finalmente la ciudad cayó en el año 722 a. de J.C.
Amos 5:26 menciona a los dioses asirios Moloc y Quiún (Sicut y Quiiún). La mejor interpretación del versículo es que los asirios van a obligarlos a llevar a sus dioses por Nínive como señal de que son presos de guerra y que su propio Dios no ha podido hacer nada para salvarlos. J. J. Owens dice que debido a la estructura de la frase en hebreo probablemente Sicut era un dios muy conocido por los pueblos de Asiria, Aram y Edom. Incluso era su “rey”, y el planeta Saturno era su “estrella”. Quiún era el nombre árabe de Saturno; por lo tanto este texto hace referencia a un dios en lugar de dos. Como estudiante de las estrellas seguramente Amós sabía esto.
