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Daniel 12: El tiempo del fin

Daniel 12:5 »Yo, Daniel, miré y vi a otros dos que estaban en pie, uno a este lado del río y el otro al otro lado.

Daniel 12:6 Y dijo uno al varón vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: “¿Cuándo será el fin de estas maravillas?”.

Daniel 12:7 Oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo y juró por el que vive por los siglos,[j] que será por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.[k] Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas se cumplirán.

«Tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo» pudiera equivaler a «un año, dos años y medio año». En otras palabras, tres años y medio. Pudiera tomarse literalmente o en sentido figurado.

«El poder del pueblo santo» parece ser aplastado una y otra vez a lo largo de la historia. El propósito recurrente de Dios es quebrantar la soberbia y la autosuficiencia de su pueblo y llevarlos a aceptarlo como Señor.

Daniel 12:8 »Yo oí, pero no entendí. Dije entonces: “Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?”.

Daniel 12:9 Él respondió: “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.[l]

Daniel 12:10 Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados;[m] los impíos procederán impíamente,[n] y ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán.

A través de todas las aflicciones que les depara la historia, los creyentes fieles deben mantenerse limpios , y emblanquecidos y purificados . Este es el mensaje con que cierra el libro de Daniel.

Daniel 12:11 Desde el tiempo en que sea quitado el sacrificio continuo hasta la abominación desoladora,[ñ] habrá mil doscientos noventa días.

La «abominación desoladora» establecida en el templo se refiere al altar de Zeus que Antíoco IV Epífanes colocó en el Templo y en el que sacrificó cerdos. Algunos piensan que tendrá un cumplimiento doble y que se refiere al anticristo o a uno de sus actos horribles de maldad. Muy probablemente, esto y las predicciones de la primera parte del capitulo se refieren específicamente a Antíoco IV Epífanes, y luego la profecía cambia al tiempo del fin.

Daniel 12:12 Bienaventurado[o] el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.[p]

O estos son cálculos adicionales que se relacionan con la persecución de los judíos bajo el gobierno de Antíoco IV Epífanes, o se refieren al tiempo del fin. La cancelación de los sacrificios diarios significa la cancelación de la adoración al Dios verdadero y también la opresión de los creyentes. Hay mucha especulación acerca de estos números. Lo importante es que este tiempo de persecución tendrá final, que Dios lleva las riendas de todo, y que triunfará sobre el mal.

Daniel 12:13 En cuanto a ti, tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días”».

Se le reitera a Daniel la promesa de la resurrección. Algún día vería el cumplimiento de sus palabras, pero no debía pasarse el resto de la vida preguntándose lo que significaban aquellas visiones. Debía descansar en la seguridad de la soberanía de Dios y esperar el tiempo en que compartiría la vida eterna con El. Dios no nos revela todas las cosas en esta vida. Debemos contentarnos con el panorama parcial que nos da hasta que quiera que veamos más. El siempre nos dice todo lo que se necesita saber.

Daniel ocupa un lugar alto en la galería de los siervos notables de Dios. Nacido de un linaje real, y aún así llevado en cautiverio cuando sólo era un adolescente, Daniel determinó permanecer fiel a Dios en la tierra de su cautiverio. Incluso con un gran costo personal, Daniel se pasó la vida entera aconsejando a sus captores con una sabiduría poco común. Dios lo escogió como siervo suyo para que registrara algunos de los hechos significativos del cautiverio relacionados con el futuro. Como anciano, habiendo sido fiel a Dios a lo largo de su vida, Dios le asegura a Daniel que resucitará y recibirá su porción en el reino eterno de Dios. La fidelidad a Dios tiene una rica recompensa, no necesariamente en esta vida, sino con certeza en la vida venidera.

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