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Deuteronomio 28: Bendiciones de la obediencia


Este capítulo contiene otra lista de bendiciones y maldiciones que dio el mismo Moisés durante una ceremonia de renovación de un pacto en la llanura de Moab. Esta ceremonia fue anticipo de otra que realizaría más tarde en el monte Ebal

La introducción de este capítulo parece estar constituida por el capítulo anterior. No es raro el procedimiento de insertar bendiciones y maldiciones en las secciones legislativas del Pentateuco; pero aquí esto se destaca más. Las amenazas son terribles, y muestran bien claro cómo la Ley del Antiguo Testamento era una ley de temor. Las bendiciones y maldiciones son de índole material, sin ninguna proyección en ultratumba. La esperanza de la retribución en el más allá — base de nuestra religión — fue desconocida en Israel hasta el siglo II antes de Cristo; de ahí que su moral es pragmatista y, considerada desde el punto de vista evangélico, no muy elevada. Las maldiciones son terroríficas e hiperbólicas, al estilo oriental, para impresionar más al pueblo, propenso a olvidarse de su Dios.

Deu 28:1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Los propósitos de las profecías predictivas

En la Biblia abundan las promesas y la profecía. Dios aseguró que estaba presto a bendecir y a menudo habla de cosas que se propone hacer en el futuro. En ambos casos siempre hay condiciones: el llamado de Dios a ajustarse a su voluntad para que su promesa pueda bendecir al obediente. Este capítulo constituye un ejemplo clásico, tanto de las promesas como de las profecías de Dios.

Esto es ejemplo del propósito de la profecía predictiva en la Biblia, la cual sirve para advertir y enseñar obediencia y una vida fructífera. Nunca se pronuncia para satisfacer, suscitar curiosidad o promover la adivinación. En Mateo Jesús pronuncia varias profecías sobre las cosas que vendrán, pero solamente propone a los discípulos una norma práctica: velad, no tratar de adivinar el posible curso de los acontecimientos por venir.

En otro lugar, nuestro Señor indicó que las profecías predictivas también son dadas para apoyar nuestra confianza en la soberanía y en la omnisciencia de Dios, quien tiene el control de los acontecimientos y conoce el fin desde el principio. Nótense sus palabras, donde se enfatiza en tres ocasiones el propósito de su predicción: «para que cuando suceda, creáis que yo soy» (es decir, el Hijo de Dios, el Mesías)

Deu 28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Deu 28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

Deu 28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

Deu 28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Deu 28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

Deu 28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Deu 28:8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Deu 28:9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.

Quizás la bendición más importante de todo el libro de Deuteronomio sea la de te confirmará Jehová por pueblo santo suyo . . . cuando guardares los mandamientos .

Deu 28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.

Deu 28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.

Deu 28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

Deu 28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,

Deu 28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.(A)

Israel será elevado sobre todos los pueblos si sus miembros son fieles a los mandatos de Yahvé. La prosperidad será general: en las ciudades y en los campos, los rebaños se multiplicarán y, sobre todo, la descendencia del pueblo será numerosa. La fertilidad del campo y la fecundidad de los ganados se deben a la bendición de Yahvé y no a la de los baales cananeos. Yahvé dará también la victoria sobre el enemigo. El israelita prosperará en sus caminos (en su entrar y en su salir). Los enemigos que afluirán contra Israel en tropa compacta y amenazadora por un camino, tomarán precipitadamente la huida por siete caminos en plan de desbandada). Israel será el pueblo santo, es decir, el pueblo aparte que pertenece sólo a Yahvé como su heredad, y sobre él será invocado el nombre de Yahvé, y por eso todos los pueblos le temerán. Pero todo esto está condicionado a la fidelidad a los preceptos divinos5. Israel mantendrá así la superioridad sobre todos los pueblos, que le temerán y admirarán.

Consecuencias de la desobediencia

Deu 28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

Deu 28:16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.

Deu 28:17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.

Deu 28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.

Deu 28:19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

Deu 28:20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.

Deu 28:21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

Deu 28:22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.

Deu 28:23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

Deu 28:24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

Esta maldición hace referencia a una sequía.

Deu 28:25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.

Deu 28:26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.

Deu 28:27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

Deu 28:28 Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu;

Deu 28:29 y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.

Deu 28:30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

Deu 28:31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

Deu 28:32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.

Serán entregados a otro pueblo : Se refiere a que sus hijos serían vendidos como esclavos por un pueblo extranjero. Desafortunadamente ello sucedió debido a la desobediencia de Israel: El reino del norte que cayó en manos de Asiria en el año 721 a.C. y Judá fue conquistada por Babilonia en el año 587 a.C.

Deu 28:33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

Deu 28:34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.

Una de las maldiciones para quienes rechazaran a Dios sería que se volverían locos al ver toda la tragedia alrededor de ellos. ¿Ha sentido en alguna ocasión que se volvería loco si escuchara una vez más que hubo otra violación, otro secuestro, otro asesinato u otra guerra? Mucha de la maldad del mundo es el resultado del fracaso de la gente en conocer y servir a Dios. Cuando escuche malas noticias, no se queje inútilmente como lo hacen los no creyentes que carecen de esperanza para el futuro. Recuerde que a pesar de todo eso, Dios tiene el control máximo y que regresará algún día para poner las cosas en orden.

Deu 28:35 Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.

Deu 28:36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.

Esto sucedió cuando Asiria y Babilonia se llevaron cautivos a los israelitas a sus tierras

Deu 28:37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.

Deu 28:38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

Deu 28:39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.

Deu 28:40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.

Deu 28:41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.

Deu 28:42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.

Deu 28:43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.

Deu 28:44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.

Deu 28:45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;

Deu 28:46 y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre.

Deu 28:47 Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,

Deu 28:48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.

Deu 28:49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas;

Deu 28:50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño;

Deu 28:51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.

Deu 28:52 Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.

Deu 28:53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo.

Deu 28:54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren;

Deu 28:55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

Deu 28:56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija,

Deu 28:57 al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá(B) ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

Deu 28:58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: Jehová Tu Dios.

Moisés afirma enérgicamente el propósito de la Ley; que Israel temiese este nombre glorioso y temible : Jehová Tu Dios.

Deu 28:59 entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas;

Deu 28:60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán.

Deu 28:61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.

Deu 28:62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios.

Deu 28:63 Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.

Deu 28:64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.

Esta advertencia severa llegó a ser realidad trágicamente cuando Israel fue derrotado y llevado cautivo por Asiria (722 a.C.) y Judá a Babilonia (586 a.C.). Más tarde, en el año setenta de la era cristiana, la opresión romana forzó a muchos judíos a huir de su tierra natal. Así, el pueblo fue dispersado a varias naciones.

Deu 28:65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma;

Deu 28:66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.

Deu 28:67 Por la mañana dirás: !!Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: !!Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos.

Deu 28:68 Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.

El mejor comentario sobre esta larga serie de maldiciones son las palabras de Pablo «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres». La inevitabilidad de estas maldiciones pendería sobre los creyentes hoy en día si no las hubiera quitado Jesús, aquel que «nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición».

El incumplimiento de los preceptos divinos traerá sobre Israel la maldición de Yahvé con todas sus consecuencias: esterilidad, sequía, mortandad, enfermedades incurables y la derrota a manos de los enemigos, de forma que el pueblo escogido se verá obligado a emprender la desbandada por siete caminos. Y, en lugar de ser objeto de admiración entre los pueblos, será vejado de todos los reinos de la tierra. Todos los bienes y seres más queridos pasarán a manos del enemigo. Y, sobre todo, Israel perderá su existencia como nación, siendo sus miembros dispersados en el exilio. Allí se verán obligados a adorar dioses de piedra y de madera.

Parece adición al discurso primitivo, y reflejan el estilo profetice de los siglos VIII- VII antes de Cristo, cuando las invasiones asirias y babilónicas eran inminentes y muy probable la cautividad. La descripción del enemigo invasor que pone cerco a las ciudades de Israel puede aplicarse a los asirios y a los babilonios y encuentra su paralelo en los amenazadores anuncios profetices. La amenaza del hambre sufrida en el terrible asedio tiene su paralelo en el asedio de Jer usalén por Senaquerib (701 a.C.), durante el cual las madres comieron a sus propios hijos. En las Lamentaciones se alude al mismo hecho terrible. La descripción es espeluznante y realista. El autor profético recarga las tintas para reflejar mejor la angustia y necesidad de los asediados. Los padres ocultarán sus hijos para poder comerlos solos sin competencia de sus allegados. Y, después del asedio, la dispersión y el aniquilamiento en masa del pueblo elegido, antes tan numeroso. Como antes Yahvé había colmado de beneficios a su pueblo, así ahora se gozara en castigarlos despiadadamente. La expresión es antropomórfica y refleja bien las exigencias inexorables de la justicia divina, que se ve obligada a enviar castigos al pueblo predilecto, objeto de tantas atenciones y beneficios en la historia. Los israelitas se creían a salvo de la destrucción y la ruina porque creían que Yahvé, por su interés, se vería obligado a proteger a su pueblo. Los profetas insisten en que Yahvé no necesita de nadie, y que las exigencias de la justicia divina están por encima de los intereses particulares de Israel. El lugar de la cautividad es Egipto, que era el país de los terribles recuerdos de la esclavitud. Los israelitas serán vendidos como esclavos y llevados en navios por los traficantes de esclavos fenicios, que los llevarán a la tierra de los faraones. La situación de los israelitas en el país de la opresión será tan triste, que ni siquiera se los aceptará como esclavos. De este modo la nueva situación será peor que la antigua, ya que, al menos en los tiempos anteriores al éxodo, los israelitas eran afanosamente buscados para los oficios de esclavos. La descripción es hiperbólica, para impresionar más a los israelitas infieles a los preceptos divinos.

El deuteronomista insiste en la necesidad de cumplir las ordenaciones del Sinaí (Horeb) y en las nuevas leyes promulgadas en Moab. Puede, pues, considerarse el versículo como conclusión general del conjunto legislativo y parenético del libro.

Declaración de bendiciones y maldiciones

Las bendiciones del pacto. Después de haber establecido el pacto con la nueva generación de israelitas, quienes estaban acampados en el valle de Moab, Moisés terminó su discurso con una proclamación de las bendiciones y maldiciones del pacto. La lista que aparece es una serie de maldiciones que vendrían sobre la persona que violaba el pacto.

La lista de bendiciones y maldiciones que aparece en este capítulo presenta con más detalle el resultado de la obediencia y las consecuencias de la violación del pacto.

El resultado de la obediencia.

La redención de Israel de Egipto y la elección de la nación para ser pueblo especial de Dios demandaban adherencia a la voluntad de Dios y a la manera de vida que Jehová describe en las leyes y decretos que él había dado a Israel. El Señor promete bendecir a Israel pero esta bendición demandaba la obediencia del pueblo. Si Israel escucha diligentemente la voz de Jehová y si pone por obra todos sus mandamientos, Jehová promete enaltecer la nación sobre todas las naciones de la tierra.

Las bendiciones específicas.

Las bendiciones del pacto pueden ser divididas en tres grupos: bendición de la tierra y personas, victoria contra los enemigos y la exaltación de Israel sobre sus enemigos.

Las bendiciones mencionadas en los reflejan la situación económica del pueblo. Por cuanto la base de la economía de Israel era la agricultura, las bendiciones son presentadas en forma de la abundancia de la cosecha y del rebaño. Si Israel obedece las leyes de Jehová, el pueblo será bendecido en la ciudad y en el campo. Por su obediencia a la palabra de Dios, Israel iba a experimentar la fertilidad de los hombres y mujeres, de la tierra y de los animales. La abundancia del campo se traduce en la abundancia de la canasta y en la abundancia de la comida. A la abundancia del campo será añadida la bendición de protección y seguridad de la comunidad.

Las promesas del Señor.

Esta sección elabora con más detalles las diez promesas de bendiciones. La promesa de protección y seguridad vendrá de tres maneras. Primeramente, en la victoria de Israel sobre sus enemigos. Jehová prometió que los enemigos de Israel serían derrotados. El uso del numero siete es simbólico, Esto significaba que la derrota de los enemigos sería completa. Segundo, la protección de Israel vendría en forma de poder económico: Tú darás prestado a muchas naciones, pero tú no pedirás prestado. Tercero, la seguridad de la nación vendría en forma de la exaltación de Israel sobre las naciones. Israel será cabeza, no cola.

La bendición del campo vendría en la abundancia de los graneros, en la fertilidad del campo, de los animales y en la concepción de hijos por las mujeres israelitas y en la certeza de abundante lluvias para regar el suelo.

La bendición más especial del pacto sería la posición de honor que Israel gozaría entre las naciones. Por ser obediente a las leyes y a los mandatos del pacto, Israel sería establecido como un pueblo santo, un pueblo que pertenecía a Jehová. Además, por causa de su relación especial con Jehová, las demás naciones reconocerían que Israel era un pueblo especial y lo mirarían con respeto y temor.

Para alcanzar esta posición exaltada entre las naciones y para recibir la bendición de la fertilidad de la tierra, de los animales y del pueblo, Israel no podía desviarse del camino que Dios había preparado. La conclusión de esta sección es clara y especifica. Israel no podía apartarse de las palabras que Jehová había ordenado por medio de Moisés. Además, no podía adorar a los dioses cananeos ni procurar su protección ni la fertilidad de la tierra y de los animales en los dioses de piedra y madera, dioses que no tenían el poder para hacer lo que Jehová había prometido hacer para Israel. Los cananeos tenían que depender de Baal y Asera y otros dioses de la fertilidad para recibir la lluvia y la abundancia de la tierra. Pero Israel no necesitaba usar ritos supersticiosos para sobrevivir en la tierra. Jehová, el Dios Israel y el creador de los cielos y de la tierra era soberano sobre las fuerzas de la naturaleza. De su tesoro Jehová podía dar a Israel todo lo que la nación necesitaba para vivir una vida feliz y próspera en la tierra que él les iba dar.

Las maldiciones de la desobediencia

La lista de maldiciones que aparece en esta sección representa la severidad de la violación del pacto. El peligro que Israel encontraría en Canaán era real. Confrontado con la necesidad de producir suficiente cosecha para alimentar a su familia, un israelita usaría todos los medios posibles para producir la fertilidad de la tierra, inclusive ir tras otros dioses a fin de rendirles culto. Pero, apartarse de Jehová para seguir otros dioses era una violación del primero y segundo mandamientos y era prohibido en la maldición pronunciada. La maldición del pacto vendría sobre la nación cuando Israel deliberadamente abandonara las demandas del pacto que establecía su relación especial con Jehová. La proclamación de las maldiciones está dividida en dos secciones: la revocación de las bendiciones y la consecuencia de la desobediencia.

La revocación de las bendiciones

La maldición del pacto vendría sobre Israel por causa de su desobediencia. El texto declara que por cuanto Israel no escuchó la voz de Jehová y no puso en práctica sus mandamientos y sus estatutos, la maldición del pacto sería invocada sobre el pueblo rebelde. La desobediencia llevaría al pueblo a abandonar a Jehová para seguir a otros dioses.

La desobediencia trae en sí la revocación de las bendiciones prometidas. Las maldiciones mencionadas son exactamente el reverso de las bendiciones mencionadas. Lo que la obediencia da a Israel la desobediencia se lo quita. El Dios que había sido fiel en cumplir sus promesas, el Dios que generosamente provee para las necesidades de su pueblo y el Dios que es soberano sobre toda la creación, es el mismo que declara sentencia sobre un pueblo rebelde. Jehová no acepta la desobediencia de su pueblo ni bendice a aquellos que menosprecian las promesas hechas en el monte Horeb, las mismas promesas renovadas por la nueva generación de israelitas en el valle de Moab. La lista de maldiciones en este capítulo introduce la consecuencia que vendría sobre la desobediencia de Israel: plaga, sequía, derrota en la batalla, enfermedades, invasión enemiga, exilio, hambre, enfermedades y desolación.

La consecuencia de la desobediencia

Esta sección desarrolla las maldiciones del pacto con más detalles. La lista de maldiciones es más detallada que la lista de bendiciones. Esta descripción detallada de las maldiciones sigue los tratados políticos del antiguo Oriente, los cuales generalmente incluían más maldiciones que bendiciones. Esta lista también refleja la severa penalidad que la violación del pacto trae sobre la nación. Pero todas las maldiciones tienen un solo propósito: el llevar a Israel al arrepentimiento y motivar a la nación a volver a Jehová.

Plaga

Como consecuencia de su desobediencia a las leyes del pacto, Israel abandonó a su Dios y cometió cosas que Jehová consideraba abominables. La consecuencia de su rebeldía es que vendría sobre el pueblo maldición o calamidades, turbación o pánico y reprensión o frustración. En la guerra de conquista, la presencia de Jehová traía pánico a los enemigos de Israel, pero ahora la visitación de Jehová trae pánico (o turbación) al pueblo de Israel.

Parte del pánico de Israel es la presencia de la plaga en la comunidad. La plaga atacaría al pueblo y las plantas. Tres aflicciones atacarían a los seres humanos: tisis, fiebre e inflamación. Tisis es probablemente una úlcera que afecta el cuerpo humano. Las cuatro aflicciones que atacarían la tierra serían calor, sequía, tizón (quemadura de la cosecha) y añublo (una enfermedad de las plantas causada por un parásito). La plaga destruiría la cosecha y los israelitas perecerían de hambre. Las palabras sequía y espada en heb. tienen las mismas consonantes. En el contexto de este versículo, la traducción sequía es mejor que espada porque espada estaría fuera de orden en las cuatro calamidades contra la tierra.

Sequía

Lo que la peste no destruía, la sequía lo destruiría. La tierra fértil que Jehová iba a dar a Israel no produciría su cosecha para alimentar al pueblo. El cielo sería como bronce, o sea, caliente como el sol. El sol caliente produciría el calor sofocante y la sequía, que son mencionados en el v. 22.

Por causa del calor sofocante el cielo no tendría nubes para producir la lluvia, y sin la lluvia la tierra estaría tan seca y tan dura como el hierro. El calor y la sequía producirían polvo que descendería del cielo como lluvia. El fuego quemaría las plantas y la ceniza descendería del cielo hasta que el pueblo fuese exterminado.

Derrota en la batalla.

La maldición del pacto incluía la invasión militar y la derrota del ejército israelita. En las guerras contra sus enemigos Israel tendría la victoria porque Jehová peleaba por el pueblo. Pero cuando Israel abandonara a Jehová, la nación quedaría sin la protección divina. Desposeído de la protección divina, sería derrotado en las batallas contra sus enemigos. La promesa: Por un camino saldrás hacia ellos, y por siete caminos huirás de ellos, es una revocación de la promesa. En vez de causar temor a las otras naciones, la situación de Israel sería objeto de horror y motivo de espanto para las naciones que habían conocido la posición exaltada del pueblo de Jehová. Así como dijo Jehová por medio del profeta Jeremías: “Porque no escucharon mis palabras que persistentemente os he enviado… haré que sean motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, y maldición, horror, rechifla y afrenta ante todas las naciones a las cuales los he expulsado”. Por cuanto el ejército israelita sería aniquilado en el campo de batalla, la tierra estaría cubierta de cadáveres. Los cuerpos de los muertos servirían de banquete para las aves de los cielos y para los animales de la tierra.

Enfermedades

Por causa de su desobediencia Israel sería afligida con las mismas enfermedades que vinieron sobre los egipcios en la ocasión del éxodo. El pueblo de Dios se había tornado el pueblo de faraón. Las úlceras de Egipto es una palabra genérica que describe diferentes enfermedades de la piel. La identificación precisa de las enfermedades mencionadas es difícil, pero tumores, sarna, comezón y úlcera son enfermedades dermatológicas.

Opresión

La desobediencia de Israel produciría opresión mental y emocional. El problema mental y emocional de Israel afectaría su vida espiritual. Como el ciego es incapaz de ver la luz del día, así será Israel en su vida diaria. Como un ciego palpando en sus tinieblas, Israel será incapaz de encontrar éxito en su camino. Incapaz de pensar claramente o de luchar contra el error, Israel será oprimido y robado fácil y constantemente. Separado del Señor por su idolatría, Israel sería incapaz de defenderse a sí mismo frente a los opresores. Por causa de su opresión Israel se tornaría una víctima dócil de sus opresores. Las aflicciones mencionadas en los es una inversión de la promesa dada a los israelitas. Por causa de la desobediencia de Israel ni aun los derechos de una persona serían respetados. Su propiedad sería tomada, su esposa sería violada, su fortuna sería robada, sus hijos e hijas serían vendidos como esclavos, su ganado sería robado, y el fruto de su campo sería comido por otros. Toda esta aflicción, toda esta devastación, toda esta opresión y todo este tratamiento brutal llevaría una persona a la locura: y enloquecerás a causa de lo que verán tus ojos.

Exilio

La derrota del Israel por manos de sus enemigos causaría la deportación de la población israelita hacia una tierra lejana. Para Israel, deportación implicaba la pérdida de su posición exaltada como nación especial. En vez de Israel ser una nación exaltada entre las naciones, los israelitas serían entregados a otras naciones y serían deportados. La deportación del rey era una señal de completa humillación de la nación, ya que el rey era el símbolo de la vida nacional y de la posición exaltada de Israel. Pero el elemento supremo de la desgracia de Israel era que la nación iba ser llevada cautiva a una tierra extraña y allí darían culto a otros dioses de madera y piedra. La ironía de esta aflicción es que Israel recibe la maldición del pacto porque el pueblo libremente abandonó a Jehová para servir a otros dioses. Su castigo sería el exilio en tierra extraña donde el pueblo sería forzado a dar culto a los dioses de piedra y de madera. Esta ironía iba a provocar el terror de las naciones e Israel se tornaría en el hazmerreír y su humillación serviría de refrán para las naciones donde Israel iba a vivir en su exilio.

Ruina económica

La economía israelita estaba basada en la producción agrícola. Cada persona tenía su porción de la tierra recibida del Señor como herencia. La sequía y la peste traerían devastación y pobreza. El Señor había prometido bendecir el fruto de la tierra y el fruto del ganado. Pero, por causa de la desobediencia del pueblo la promesa de fertilidad de la tierra y de los animales sería revocada. Los israelitas plantarían semillas pero no iban a cosechar. Plantarían viñas pero no recogerían uvas porque los gusanos destruirían el fruto de la vid. Plantarían olivos pero las olivas iban a caer prematuramente. Por cuanto el grano, la viña y el olivo eran los principales productos de la tierra de Canaán, la magnitud de la ruina económica de Israel es aparente: toda la cosecha de Israel será consumida por la plaga. Ni aun los hijos podrían ayudar a sus padres en la cosecha porque serían llevados cautivos como botín de guerra.

Humillación. La pobreza de Israel es exacerbada por causa de su humillación. Mientras los forasteros eran exaltados, la pobreza de Israel aumentaba. Esto es una revocación de la promesa de la exaltación de Israel. En el pasado, el forastero necesitaba de la ayuda de Israel, ahora Israel necesitaría la ayuda de ellos. En vez de prestar, Israel pediría prestado. En vez de ser cabeza, Israel sería la cola. Por causa de la desobediencia de Israel, aun la estructura social de la comunidad israelita sería afectada.

La razón para las maldiciones.

Todas estas maldiciones estaban destinadas a venir sobre Israel si en el futuro dejaban de oír la voz de Jehová y dejaban de obedecer sus mandamientos y estatutos. Por causa de su desobediencia, estas maldiciones “perseguirán” a Israel como una bestia salvaje y como un animal de rapiña. La consecuencia de la desobediencia servía como señal y prodigio, no solamente para el pueblo que había pecado contra Jehová, sino que también para sus hijos. Estas maldiciones que iban a caer sobre Israel servirían de evidencia de que la violación del pacto traería severa consecuencia sobre la nación.

La llegada del enemigo

Esta sección cambia la perspectiva histórica de la desobediencia de Israel, posiblemente reflejando la situación histórica cuando el deuteronomista redactó su libro. La desobediencia de Israel es una posibilidad futura: “te mando hoy” mientras la expresión “te ha mandado” parece expresar la realidad histórica del deuteronomista. La realidad del exilio es confirmada. Explicando la consecuencia de la desobediencia y lo que sucederá a Israel por causa de la violación del pacto, el deuteronomista declara: Jehová los desarraigó de su suelo con furor, con ira y con gran indignación, y los echó a otra tierra, como hoy. El como hoy del deuteronomista es la situación histórica que sirve de fondo para su narrativa.

Esta sección habla de la maldición que vendría sobre Israel por los muchos pecados ya cometidos. El fracaso de Israel fue no haber servido a Jehová con gozo y alegría. Por cuanto Israel no quiso servir a Jehová por causa de su abundancia, ellos servirán a sus enemigos en medio del hambre, de la sed, de la desnudez, y de la falta de todas las cosas.

La descripción del enemigo que invade a Israel y lleva al pueblo al cautiverio es general y estereotipada. El enemigo viene de una tierra lejana, habla un idioma que el pueblo no entiende, es un pueblo cruel, poderoso, sin compasión, violento y destructivo. Esta nación devastaría la cosecha, aniquilaría el ganado y destruiría las ciudades de Israel. Desde una perspectiva histórica, esta descripción de la “nación lejana” puede ser aplicada a los asirios, quienes invadieron el reino del norte y destruyeron a Samaria en 722 a. de J.C. o a los babilonios, quienes invadieron el reino del sur y destruyeron el templo y la ciudad de Jerusalén en 587 a. de J.C.

Los horrores del asedio

La invasión y el asedio de Israel traería la destrucción total de la nación. La descripción del asedio refleja la realidad de las guerras de conquistas emprendidas por los asirios y los babilonios. Todas las grandes ciudades de Israel estaban protegidas por muros altos. Durante un asedio el enemigo atacaba una porción del muro hasta que conseguía hacer una abertura en el muro. Un asedio duraba meses o años. En el proceso del asedio, la ciudad consumía su comida y bebía su agua. El resultado de meses y años de asedio era que se acababa la comida y el agua en la ciudad asediada y los habitantes de aquella ciudad llegaban a una situación angustiosa. Esta sección describe los horrores del asedio. La población asediada en su desespero se entregaba al acto de canibalismo. Lo mismo iba a suceder con Israel. Mientras los enemigos comían el ganado de Israel, los israelitas comían sus propios hijos. Aun los esposos que amaban a sus familias considerarían comer miembros de su familia, sus hijos y aun sus esposas. Lo mismo las mujeres que, en su desesperación, considerarían comer a su esposo, hijo, hija y aun su propia placenta después de haber concebido.

El horror del asedio se tornó una realidad cuando los arameos invadieron a Samaria, la capital del reino del norte, y cuando los babilonios invadieron a Jerusalén. Algunas personas en Israel se tornaron caníbales para sobrevivir los horrores del asedio. Este acto inhumano es una evidencia de la depravación del corazón humano cuando está separado de la gracia y del amor de Dios.

La ruina de la nación

La maldición del pacto vendría sobre Israel por causa de su desobediencia. Israel tenía que obedecer las palabras de esta ley, escritas en este libro. Esta ley era la torah de Moisés, las palabras que Jehová había dado a Israel por medio de Moisés. Este libro era una referencia a Deuteronomio, el libro que contenía la ley y los mandamientos que Israel se comprometía a obedecer después de haber entrado en la tierra prometida. Además de obedecer la ley, Israel tenía que adorar el nombre de Jehová. Este énfasis en el nombre de Dios es típico de la teología deuteronómica, y aparece en el AT como una representación propia de Dios.

Si Israel no ponía por obra las leyes de Jehová y no adoraba su nombre, la maldición del pacto sería invocado contra Israel y vendrían sobre ellos todas las enfermedades y plagas que Dios había enviado sobre Egipto durante la confrontación entre Moisés y faraón. Las plagas y las enfermedades servirían para reducir el número de israelitas. Los que eran tan numerosos como las estrellas del cielo serían pocos en número.

El Dios que se deleitó en dar la tierra de Canaán a Israel era el mismo Dios que iba a arrancar a Israel de la tierra que la nación había recibido como su herencia eterna. En vez de vivir tranquilamente en la tierra, el pueblo sería esparcido entre las naciones. En vez de servir a Jehová en la tierra prometida, iban a servir a dioses ajenos, quienes no tenían ninguna relación con Israel. En vez de encontrar descanso en la tierra de su herencia, vivirían sin tranquilidad, pero con temores y tensión, y en constante incertidumbre en una tierra extraña.

El castigo de Jehová era una revocación de la posición de nación santa y pueblo especial y de su historia. Los antepasados de los israelitas habían salido de Mesopotamia para servir a Jehová y escapar de los dioses de piedra y de madera. Por su desobediencia Israel regresa a Mesopotamia para allí adorar a los dioses que sus antepasados habían abandonado. Israel había salido de la casa de esclavitud en Egipto para servir a Jehová. Jehová había prometido que Israel nunca más regresaría a Egipto. Pero por causa de su desobediencia Jehová hará regresar a Israel a Egipto en navíos como esclavos. Esta referencia a navíos posiblemente era una referencia a los navíos de esclavos usados principalmente por los fenicios. Regresar a Egipto era la culminación de la maldición del pacto, porque simbólicamente el regreso de Israel a Egipto era la nulidad de su historia y la revocación del pacto. Durante su residencia en Egipto los israelitas sirvieron como esclavos. Ahora, ni aun los egipcios deseaban usar a los israelitas como esclavos.

La conclusión de la proclamación de las maldiciones del pacto sobre Israel enseña dos cosas importantes. Primera, Dios quiere enseñar a Israel la consecuencia de la obediencia. La desobediencia y la apostasía traerían graves consecuencias que iban a afectar a cada israelita por muchos años. Segunda, Israel tenía que escoger entre la bendición de la obediencia y la consecuencia de la desobediencia. La decisión que Israel tenía que tomar era de suprema importancia para la nueva generación de israelitas que se preparaban para entrar en la tierra prometida y para sus hijos. La decisión era entre vida y muerte, bien o mal, maldición o bendición. Israel tomó su decisión, pero la historia de la nación que empezó después de la muerte de Josué y terminó en los días del profeta Jeremías enseña que la decisión de Israel no fue muy sabia.

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