Las dos tablas de la ley
La expresión en aquel tiempo se refiere a la ocasión de los eventos que sucedieron después de la apostasía de Israel y después de la oración intercesora de Moisés. Dios ordenó a Moisés que preparara dos tablas y las trajera al monte para que él escribiera en ellas las mismas leyes que estaban escritas en las primeras tablas. Jehová también mandó a Moisés que preparara un arca para servir como depositorio de las tablas de la ley. El arca era una caja rectangular de madera de acacia, construida específicamente para guardar las tablas de los mandamientos. Se llamaba “el arca del testimonio” o “pacto” porque contenía los Diez Mandamientos, que eran las estipulaciones del pacto. Los tratados de vasallaje, corriente en el Antiguo Oriente en el segundo milenio a. de J. C., demandaban que el vasallo depositara una copia del pacto en el santuario de su dios. El arca representaba la presencia de Jehová con su pueblo. Fue guardada en el tabernáculo y, más tarde, en el templo de Jerusalén. Además de servir como receptáculo para las tablas de la ley, el arca servía también como trono de Jehová.
Moisés recibe instrucciones para preparar el arca del pacto antes de la adoración del becerro de oro. Bazaleel hizo el arca de acacia después que Moisés regresó del monte con las nuevas tablas de la ley. Deuteronomio parece indicar que el arca fue construida antes que Moisés subiera al monte Sinaí. La integración de la historia de la construcción del arca con la acción de Moisés de colocar las tablas en el arca no sigue un orden cronológico. El énfasis del autor de Deuteronomio es resaltar que el arca fue construida para retener las dos tablas de la ley.
Jehová escribió el Decálogo en las dos tablas que Moisés había labrado. El autor de Deuteronomio enfatiza varias veces que la segunda ley era igual a la primera. Las dos tablas que Moisés había preparado eran iguales que las primeras tablas; las palabras que estaban en las nuevas tablas eran iguales a las primeras palabras. El deseo del autor de identificar las nuevas tablas de la ley con las primeras, revela su insistencia en demostrar que el nuevo pacto era tan válido como el primero. Aun cuando declara que Moisés escribió las nuevas tablas de la ley, el autor de Deuteronomio sigue la otra tradición bíblica que declara que Jehová mismo escribió las tablas de la ley. Este precepto básico de la ley israelita, que Jehová escribió los Diez Mandamientos con su propio dedo, sirve para afirmar la inspiración divina del Decálogo.
Las dos tablas de la ley fueron colocadas en el arca para preservar en la memoria del pueblo el significado duradero de la ley y de los eventos en el monte Sinaí. El autor del libro de Reyes declara que en los días de Salomón el arca solamente contenía las dos tablas de la ley. Según la tradición del NT, además de las dos tablas de la ley, el arca contenía la vara de Aarón y una porción del maná, pero esta información no aparece en el AT. Moisés mandó que una vasija llena de maná y la vara de Aarón fueran colocadas delante del arca como una señal para las futuras generaciones de la provisión de Dios y de la rebelión del pueblo. Es posible que el maná y la vara de Aarón fueran colocados dentro del arca para preservación durante períodos cuando el arca fuese movida de su lugar permanente en el templo.
