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Deuteronomio 17: Sacrificios sin falta

La ley también prohibía al rey acumular mujeres para su harén. En el antiguo Oriente era muy común entre los reyes tener un gran harén. Entre los reyes de las grandes monarquías orientales, los matrimonios simbolizaban alianzas políticas con los reyes y con las naciones de donde procedían sus esposas y concubinas. Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas. La mayor parte eran esposas dadas a Salomón para concluir tratados entre Israel y otras naciones o entre Salomón y otras familias. La esposa más importante en el harén era la hija del faraón de Egipto, con quien Salomón había hecho un tratado político. Como la mayoría de las esposas y concubinas eran probablemente extranjeras, Salomón edificó templos para los dioses de sus esposas y ellas desviaron su corazón, haciendo que el rey abandonara a Jehová.

La ley deuteronómica también limita la cantidad de oro y plata que el rey podía acumular en su tesorería. Según el libro de Reyes, Salomón “hizo que la plata fuera tan común en Israel como las piedras”. El peligro de la acumulación de plata y oro era que uno se olvidaba de que Jehová era la fuente de bendición económica. El libro de Deuteronomio exhortaba a cada israelita a guardarse del peligro de las riquezas: “No sea … cuando se multipliquen la plata y el oro, … entonces se llegue a enaltecer tu corazón y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud…. No sea que digas en tu corazón: ‘Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad’ ”.

Otra demanda de la ley deuteronómica, es que el rey tenía que someterse a Jehová. Cuando el rey asumía su trono, en el día de su coronación, tenía que preparar para sí una copia de esta ley. Los traductores de la Biblia heb. al gr., conocida como la Septuaginta (LXX) tradujeron este pasaje incorrectamente como “la segunda ley” (gr. to deuteronomion touto). De esta traducción viene el nombre del libro en gr. “Deuteronomio”. Pero el texto solamente habla que el rey tiene que preparar una copia de esta ley, o sea, una copia del libro de Deuteronomio, como un grupo de leyes independientes y no como una repetición de las leyes de Exodo, Levítico y Números.

El simbolismo de esta ley es de suprema importancia, porque enseña que el rey no era el autor de la ley, así como sucedía en el Antiguo Oriente, sino que él estaba bajo la ley de Jehová. Además, tenía que leer el libro de la ley todos los días de su vida, para aprender a temer a Jehová, y para aprender a obedecer lo que Dios demandaba de él como su representante delante del pueblo y como un ciudadano que vive bajo las demandas del pacto. La razón para los límites que la ley impone sobre el rey aparece en la conclusión de esta sección. La ley fue establecida para que el rey no se enalteciera sobre sus hermanos. Desde una perspectiva religiosa, el rey no podía ser tratado como una persona superior a sus súbditos. Tanto él como el pueblo tenían que obedecer las demandas de las leyes de Jehová. El rey era superior a sus hermanos solamente en la autoridad que ejercía, pero él era igual a los demás israelitas en cuanto a la ley. La prosperidad y permanencia de su reino y de su casa dependían de su obediencia a la ley de Jehová.

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