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Deuteronomio 17: Sacrificios sin falta

El rey

El propósito de la ley acerca del rey no era para establecer los derechos del rey sino limitar sus derechos. El, como uno de los miembros de la comunidad del pacto, no debía ser superior a un ciudadano israelita. El autor de Deuteronomio escribe esta ley regulando los derechos del rey como uno que estaba familiarizado con la institución de la monarquía. El propósito de la ley acerca del rey no era para establecer sus derechos, sino para limitarlos.

En el principio de su historia como una nación, Israel era una teocracia, una asociación de tribus donde Jehová era el rey de la nación. La opresión de los filisteos forzó al pueblo a demandar un rey para luchar por ellos y defender la nación del peligro que los filisteos representaban. Cuando el pueblo vino a la presencia del profeta Samuel y demandó un rey, Samuel propuso darles un líder (heb. nagid), pero el pueblo demandó la elección de un rey (heb. melek).

La monarquía de Israel se originó por causa del deseo del pueblo y no como una ordenanza divina. Por la insistencia del pueblo, Dios le permitió al profeta Samuel ungir un rey en Israel. La ley deuteronómica que limitaba los poderes del rey estipulaba diversas condiciones para la selección del monarca.

Primeramente, el rey tenía que ser una persona escogida por Jehová. Por cuanto tenía una relación especial con Jehová, y por cuanto recibía poder divino para hacer su obra, el ideal era que cada rey fuera escogido personalmente por Jehová.

En segundo lugar, el rey tenía que ser un “hermano”, o sea, un miembro de la comunidad del pacto. El énfasis en que el rey tenía que ser uno de entre tus hermanos indica que ningun extranjero podía reinar en Israel. Una persona extranjera no pertenecía a la comunidad de Israel, no tenía los mismos intereses religiosos que los israelitas y, por lo tanto, no estaba obligada a obedecer las demandas del pacto.

En tercer lugar, el rey tenía que limitar su deseo por riquezas. Esto se ha entendido como una condenación del reino de Salomón, porque todas las prohibiciones están relacionadas con las actividades y políticas de Salomón.

Según la ley deuteronómica, el rey no podía acumular caballos. El propósito de acumular caballos era para formar un ejército de soldados profesionales y más poderoso. Los profetas Isaías y Miqueas predican que un ejército fuerte produce orgullo y dependencia personal. El rey que depende de caballos no depende de Jehová y esto lleva a la apostasía. Salomón estableció un gran comercio de compra y venta de caballos. El compraba caballos de Egipto y los vendía a los reyes de los heteos y a los reyes de Siria.

Además, la ley demandaba que el rey no podía hacer volver al pueblo a Egipto para acumular caballos. El significado de estas palabras no es claro. Muchos creen que Salomón estaba canjeando esclavos con Egipto por caballos. Si esta interpretación es correcta, Salomón estaba forzando al pueblo a regresar a Egipto como esclavos.

Otros creen que estas palabras hablan de los tratados políticos entre Israel y Egipto, donde Egipto prometía enviar su ejército para luchar con el ejército de Judá. El profeta Isaías habla de los tratados políticos entre Judá y Egipto y de la confianza que los reyes de Judá colocaban en los caballos de Egipto.

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