Deu 6:24 Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
¿Acaso significa la frase «para que nos vaya bien» que cuando obedezcamos a Dios podemos esperar solo prosperidad y no sufrimientos? Lo que se promete aquí es una relación correcta con Dios para aquellos que lo aman de todo corazón. Entonces este versículo habla de una buena relación con Dios y del beneficio definitivo de conocerlo a El. No es un manto de protección contra la pobreza, la adversidad y el sufrimiento. Podemos tener esta relación correcta con Dios al obedecer su mandamiento de amarlo con todo lo que somos.
Deu 6:25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
Peligro en la abundancia
«Y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová». A menudo es más difícil seguir a Dios cuando la vida es fácil. Podemos caer presas de la tentación y apartarnos de Dios. Aquí hay algunos ejemplos notables de esta verdad.
Adán: Génesis 3 Adán vivía en una creación perfecta y tenía una relación perfecta con Dios. Sus necesidades estaban satisfechas; lo tenía todo. Pero cayó en el engaño de Satanás.
Noé: Génesis 9 Noé y su familia habían sobrevivido al diluvio y el mundo entero era de ellos. Eran prósperos y la vida les era fácil. Noé se avergonzó por haberse emborrachado y maldijo a su hijo Cam.
La nación de Israel: Jueces 2 Dios le había dado a Israel la tierra prometida. Al fin descansaban de tanto peregrinar. Pero tan pronto como murió el valiente y fiel Josué, cayeron en las prácticas idólatras de los cananeos.
David: 2 Samuel 11 David gobernó bien e Israel fue una nación dominante política, económica y militarmente. En medio de la prosperidad y del éxito, cometió adulterio con Betsabé y mandó a matar a Urías su esposo.
Salomón: 1 Reyes 11 Salomón realmente lo tenía todo: poder, riqueza, fama y sabiduría. Pero su misma abundancia fue la causa de su caída. Amaba tanto a sus esposas paganas e idólatras que permitió que Israel y aún él mismo copiaran sus detestables ritos religiosos.
El propósito de la ley
El contenido de esta sección de Deuteronomio es similar a cuando Moisés una vez más resalta la importancia de la obediencia a las leyes de Jehová. Esta repetición sirve para enfatizar la importancia de lo que Moisés se propone enseñar a Israel.
Israel tiene que aprender las leyes y los decretos que Jehová había dado para regular la vida comunitaria del pueblo. Al entrar en la tierra de Canaán Israel tendría que observar los decretos recibidos en el monte Sinaí y así aprender a temer a Jehová. El temor de Jehová produce obediencia y esa obediencia produce bienestar para la comunidad. Por su obediencia a las demandas del pacto, Israel prolongaría su vida en la tierra y el pueblo crecería en número.
La expresión la tierra que fluye leche y miel aparece diversas veces para señalar la fertilidad de la tierra que Jehová había dado a Israel y la gran bendición que el pueblo había recibido de las manos de su Dios. La dádiva de la tierra de Canaán es una vívida demostración de la fidelidad de Dios de cumplir su promesa a los patriarcas y sirve también para motivar a Israel a obedecer a Jehová.
