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Deuteronomio 6: El gran mandamiento

Exhortación a la fidelidad

Otra vez Moisés exhortó Israel a ser fiel a Jehová después que entrara en la tierra de Canaán. La entrada en la tierra prometida sería el cumplimiento de la promesa que Dios había hecho a Abraham y a su descendencia. Además, Israel recibiría como herencia la abundancia de la tierra y los bienes de los habitantes de Canaán. La lista de bienes son las cosas conquistadas por los israelitas. En otras listas Moisés describe con más detalle la abundancia de la tierra prometida.

Moisés temía que después de entrar en la tierra prometida y de acostumbrarse a la prosperidad de la tierra, Israel se olvidaría de Dios. La tentación para el pueblo sería olvidarse de que toda esta abundancia y bendición eran dadas a Israel por Jehová, por causa de su amor y en cumplimiento de su promesa a los patriarcas. Israel no podía olvidarse de que el Dios que había redimido la nación de Egipto y los había protegido en el desierto era también el Dios de Canaán y él era responsable por la fertilidad de la tierra. Moisés usó tres palabras para exhortar a Israel a ser fiel a Jehová

(1) Temer a Jehová. “Temer” es la actitud religiosa que incluye reverencia, respeto y adoración a Jehová.

(2) Servir a Jehová. La palabra “servir” está relacionada con la palabra esclavitud. Servir al faraón de Egipto es esclavitud, servir a Jehová es adoración.

(3) Jurar el nombre de Jehová. Jurar en el nombre de Jehová es reconocerle como la autoridad suprema de cada persona y el único Dios de Israel. Jesús usó este pasaje cuando fue tentado por Satanás en el desierto.

La tentación de servir a otros dioses fue un problema que Israel confrontó durante la mayor parte de su historia. Si Israel se olvidaba que Jehová era la fuente de todas sus bendiciones, se volvería a los dioses de la tierra, especialmente a Baal, el dios de los cananeos. Los cananeos creían que Baal era el dios que controlaba el ciclo de la naturaleza y traía la lluvia que producía la fertilidad de la tierra. Servir a otros dioses provocaría la ira de Jehová porque él es un Dios celoso que no permite competencia. La referencia de Jehová como un Dios celoso (ver la discusión del Dios celoso en 4:24) es una clara referencia al segundo mandamiento. El ir tras otro Dios es poner a Dios a prueba, así como Israel había hecho en Masá. La palabra Masá significa “prueba”. Poner a Dios a prueba es dudar de su fidelidad o imponer condiciones a sus promesas. Es igual que tentar a Dios, ya que tentar es provocar a Dios a actuar según el deseo humano. En Masá, el pueblo necesitó de agua pero ellos no creyeron que Dios podía proveer para sus necesidades. En Masá Israel propuso que la producción de agua sería una evidencia de que Jehová estaba con su pueblo. En su hora de crisis el pueblo de Israel olvidó que Dios había cuidado del pueblo durante los 40 años de la jornada en el desierto y que Jehová había provisto para todas las necesidades de Israel. Jesús usó estas mismas palabras cuando Satanás le invitó a echarse del pináculo del templo. Oír la voz de Satanás o seguir a Baal era impugnar el deseo de Dios de proveer para su pueblo. Para vencer la tentación de servir a otros dioses, Israel tenía que obedecer cuidadosamentex la palabra de Jehová. Israel tenía que obedecer fielmente las leyes y los mandatos si deseaba disfrutar de los bienes de Canaán. La obediencia a las demandas del pacto era la condición necesaria para el éxito de Israel en la tierra prometida. La obediencia traería dos grandes bendiciones a Israel: ellos tomarían posesión de la tierra y tendrían la victoria sobre sus enemigos. Si Israel quería disfrutar los bienes de la tierra de Canaán, tendría que obedecer fielmente todas las demandas del pacto.

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