La jornada por Transjordania
Después de 38 años de peregrinaje en el desierto por causa de su desobediencia, el pueblo israelita estaba preparado para entrar en la tierra prometida y tomar posesión de su herencia. Presenta un Israel obediente. En obediencia a la palabra de Jehová, Israel hace preparativos para abandonar Cadesbarnea y marchar rumbo al mar Rojo. Instruye al pueblo que no tenga confrontación militar contra los edomitas, los moabitas y los amonitas. Dos razones parecen motivar la prohibición de confrontación militar contra las naciones transjordánicas. Primera, las naciones transjordánicas eran militarmente más fuertes que Israel. Segunda, estas naciones tenían una relación fraternal con Israel. Según las genealogías del Génesis, los moabitas y los amonitas eran descendientes de Lot, el sobrino de Abraham. Los edomitas eran descendientes de Esaú, hermano de Jacob.
Instrucción para el paso por Seír
La salida de Israel fue en obediencia al mandato de Jehová. Israel sale en dirección al sur, rumbo al mar Rojo, al sur de Cadesbarnea y al sur de la tierra prometida. El mar Rojo es probablemente una referencia a Ezióngeber. Después de su peregrinación de muchos días o sea, 38 años, el Señor manda a Israel otra vez que marche hacia el norte, en dirección a la tierra prometida. La misma expresión se usa para expresar la gracia divina que impulsa a Israel a marchar hacia la tierra de su herencia. El tiempo que Israel peregrinó en el desierto fue suficiente para permitir la muerte de la primera generación de israelitas y motivar a la nueva generación a cruzar el Jordán y entrar en Canaán. Antes de empezar la jornada, Jehová instruye a Moisés a que evite una confrontación militar con los edomitas. Según la narrativa patriarcal, los edomitas eran los descendientes de Esaú y por lo tanto hermanos y coherederos con los descendientes de Jacob. Como descendientes de Isaac, el hijo de Abraham, los edomitas tenía el derecho de recibir una parte de la tierra como herencia, pero la tierra de los edomitas no era parte de la herencia de Israel. La tierra de los edomitas era la región al sur del mar Muerto que ellos habían conquistado de los heveos. La tierra de los edomitas también era conocida como Seír.
El texto de Deuteronomio no habla de la delegación que Moisés envió a los edomitas para pedir permiso para que Israel pasara por el territorio de Edom. Los edomitas no le permitieron a Israel pasar, y por esta razón Israel se alejó del territorio edomita. El autor de Deuteronomio asume que Israel pasó por Edom y que los edomitas vendieron agua y comida. Israel tenía los medios económicos para comprar agua y comida de los edomitas porque Jehová había bendecido al pueblo de Israel. La declaración de que Jehová había prosperado abundantemente a Israel durante los 40 años de peregrinación sirve para afirmar la fidelidad de Dios y para declarar que Jehová es la única fuente de bendición para Israel.
Instrucción para el paso por Moab
Israel no cruzó el territorio edomita porque rehusaron permitirle pasar por su tierra. Israel rodeó el territorio de Edom, pasando por las extremidades de sus fronteras, marchando hacia el desierto de Moab. Pero Jehová mandó a Moisés y al pueblo de Israel que no entraran en confrontación militar contra los moabitas. Los moabitas también tenían un parentesco con Israel. Las hijas de Lot concibieron de su padre y sus hijos fueron Moab, progenitor de los moabitas y Benamí, progenitor de los amonitas. Por esta razón Jehová había dado Ar como posesión a los moabitas. Ar es el nombre de la ciudad que servía de capital del país y el nombre de la ciudad se usa en Deuteronomio para designar a la nación. La ciudad de Ar estaba localizada en el valle, al sur del río Arnón.
La declaración parentética provee información histórica sobre los habitantes aborígenes de Edom y Moab. Los emitas fueron los primeros habitantes de la tierra de Moab. Eran tan altos como los anaquitas. Emitas era el nombre que los moabitas daban a los refaítas. Los refaítas no eran un grupo étnico, pero el nombre se refiere a un grupo que vivía en Canaán en el pasado lejano. Los israelitas creían que los refaítas eran gigantes.
