Eclesiastés 10:11 Si la serpiente muerde antes de ser encantada, de nada sirve el encantador.
Eclesiastés 10:12 Las palabras del sabio están llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina.[c]
Una vez más, el Predicador muestra la superioridad del sabio sobre el necio : Este simplemente desvaría, sin darse cuenta que sus palabras lo perjudican
Eclesiastés 10:13 El comienzo de las palabras de su boca es necedad; el final de su charla, nocivo desvarío.
Eclesiastés 10:14 El necio multiplica sus palabras. Si nadie sabe lo que ha de acontecer,[d] ¿quién le hará saber lo que después de él será?
Eclesiastés 10:15 Tanto fatiga a los necios el trabajo, que ni aun saben por dónde ir a la ciudad.
Eclesiastés 10:16 ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es un muchacho, y tus príncipes banquetean desde la mañana!
Muchacho : Esta es la misma palabra hebrea que se traduce como «jóvenes» en 1Ki_12:8, 1Ki_12:10, donde se habla de aquellos a quienes Roboam pidió consejo, a pesar de que probablemente tenían alrededor de 40 años de edad. Por lo tanto, el término se usa peyorativamente para referirse a alguien que no posee sabiduría ni buen juicio. Banquetean de mañana : Si el banquete se hiciese «a su hora, ¡para reponer sus fuerzas y no para beber!», esto es, al anochecer, la tierra sería bienaventurada. Pero festejar en la mañana es indicio de excesos que conducirán a un mal manejo del gobierno y la economía.
Eclesiastés 10:17 ¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles y tus príncipes comen a su hora para reponer sus fuerzas y no para beber!
Eclesiastés 10:18 Por la pereza se cae la techumbre, y por cruzarse de brazos hay goteras en la casa.
Cada vez que los hebreos tuvieron líderes inmaduros o irresponsables, la nación se derrumbó. Los dos libros de Reyes describen la decadencia de los reinos cuando los líderes sólo se preocupaban por sí mismos. Estos versículos hacen resaltar el problema básico de estos líderes: el egoísmo y la pereza.
Eclesiastés 10:19 Por placer se hace el banquete, el vino alegra a los vivos y el dinero responde por todo.
El dinero sirve para todo : El Predicador acaba de declarar el propósito del banquete ( el placer ) y del beber vino ( alegra ) . Por otro lado, el dinero puede ser gastado o invertido, y aquel que lo tiene conserva opciones que automáticamente pierde quien lo ha gastado.
Los gobiernos, los negocios, las familias y hasta las iglesias se ven atrapadas en la idea de que el dinero es la respuesta a todos los problemas. Lanzamos dinero a nuestros problemas, pero de la misma forma en la que la sensación de euforia que provoca el vino es sólo temporal, el efecto sedante de la última compra pronto se desvanece y tenemos que comprar más. Las Escrituras reconocen que el dinero es necesario para la subsistencia, pero nos alertan en cuanto al amor al dinero. El dinero es peligroso porque nos engaña al hacernos pensar que la riqueza es la forma más fácil de obtener todo lo que queremos. El amor al dinero es pecado ya que confiamos en él en vez de confiar en que Dios ha de resolver nuestros problemas. Los que van en pos de sus promesas vacías un día descubren que no tienen nada, debido a que están en bancarrota espiritual.
