Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Efesios 5: Siguiendo el ejemplo de Dios

(ii) La luz nos permite distinguir entre lo que es del agrado de Dios y lo que no. Es a la luz de Cristo como se han de poner a prueba todos los motivos y todas las acciones. En los bazares orientales las tiendas no son más que pequeños espacios cubiertos, sin ventanas. Uno puede que quiera comprar un trozo de seca o un artículo de bronce. Antes de comprarlo, lo saca a la calle para verlo a la luz del día, para que la luz revele los defectos que pueda tener. Es el deber del cristiano el exponer todas las acciones, las decisiones y los motivos a la luz de Cristo.

(iii) La luz expone lo que es malo. La mejor manera de desembarazar al mundo de cualquier especie de mal es sacándolo a la luz. Mientras una cosa se haga en secreto, seguirá haciéndose; pero cuando se saca a la luz del día, muere de muerte natural. La manera más eficaz de limpiar los rincones de nuestros corazones y de cualquier sociedad en la que estemos involucrados es exponerlos a la luz de Cristo.

Por último, Pablo dice: «Todo lo que se ilumina se convierte en luz.» Lo que parece que quiere decir es que la luz tiene en sí una cualidad purificadora. En nuestra propia generación sabemos que muchas enfermedades desaparecen simplemente cuando se las expone a la luz del sol. Así es la luz de Cristo. No debemos pensar que la luz de Cristo no trae más que la condenación; también tiene una virtud sanadora.

Pablo acaba con una cita poética. Podríamos traducirla así: ¡Despiértate, durmiente, – y surge de los muertos, de manera que Cristo – te alumbre por entero!

Pablo introduce esta cita como si todo el mundo la conociera, pero no se sabe de dónde procede. Se han hecho algunas sugerencias interesantes.

Como está en verso, es casi seguro que se trata de un himno cristiano antiguo. Puede que sea parte de un himno de bautismo. En la Iglesia Primitiva casi todos los bautismos eran de adultos, que confesaban su fe al pasar del paganismo al Cristianismo.

Tal vez estas palabras se cantaban cuando salían del agua los bautizados, simbolizando el paso del sueño tenebroso del paganismo a la vida radiante del Cristianismo. También se ha sugerido que estos versos son parte de un himno que expresaba la llamada del arcángel cuando sonara la trompeta final sobre la Tierra. En este caso trataría del gran despertar de la Resurrección final para recibir la vida eterna.

Estas no son más que suposiciones; pero parece seguro que en estas líneas tenemos un fragmento de uno de los primeros himnos de la Iglesia Cristiana.

La comunión cristiana

Tened mucho cuidado con cómo vivís. No viváis como los insensatos, sino como los que son prudentes. Aprovechad el tiempo con toda economía, porque vivimos en días malos. Esa es la razón por la que no debéis ser insensatos, sino debéis comprender cuál es la voluntad de Dios. No os emborrachéis de vino, que es destructor, sino llenaos del Espíritu Santo. Comunicaos entre voso tros con salmos e himnos y cánticos que el Espíritu os enseñe. Que las palabras y la música de vuestras alaban zas a Dios os salgan del corazón. Dadle gracias por todas las cosas en todo momento a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos los unos a los otros como expresión de vuestra sumisión a Cristo.

La exhortación general de Pablo termina con una llamada a sus conversos a vivir como sabios. Los tiempos en los que vivían eran malos; debían rescatar todo el tiempo que pudieran del mal uso que le daba el mundo.

Pablo pasa a presentar un contraste entre una reunión pagana y otra cristiana. Una reunión pagana solía degenerar en orgía. Es significativo que seguimos usando la palabra simposio con el sentido de «Conferencia o reunión en que se examina y discute determinado tema» (D.R.A.E.). La palabra griega sympósion quiere decir literalmente un guateque para beber. Una vez A. C.

Welch estaba predicando sobre el texto «Sed llenos del Espíritu,» y empezó con una frase impactante: « ¡Uno tiene que llenarse de algo!» Los paganos encontraban lo que buscaban emborrachándose de vino y entregándose a placeres mundanos; el cristiano encuentra la felicidad en estar lleno del Espíritu Santo.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar