Éxo 16:13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento.
Éxo 16:14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.
Éxo 16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
Éxo 16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda.
El maná aparecía en el suelo cada día en forma de un copo fino, similar a la escarcha. El pueblo lo recolectaba, lo molía como grano y hacía tortillas con sabor a miel. Para los israelitas el maná fue un regalo; llegaba todo los días y era justo lo que necesitaban. Satisfacía sus necesidades físicas temporales. Jesús se compara a sí mismo con el maná. Cristo es el pan nuestro de cada día, el que satisface nuestra necesidad eterna y espiritual.
Éxo 16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos;
Éxo 16:18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco;(B) cada uno recogió conforme a lo que había de comer.
El suministro llegaba todas las mañanas de acuerdo al plan de Dios y no podía ser almacenado para un uso futuro, excepto en el día de reposo. Sólo debía ser aprovechado tal cual Dios lo había dispuesto, como una demostración milagrosa de su capacidad de proveer para suplir las necesidades de su pueblo. Cada familia recibía lo que necesitaba. Se les daba diariamente una hogaza de panx, o una porción de pan por cabezax. De esto se alimentó Israel durante cuarenta añosx. Con toda seguridad, la petición del Padre Nuestro: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy» recuerda al pan suministrado por Dios a los israelitas como su diario sostén.
Éxo 16:19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
Éxo 16:20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés.
Éxo 16:21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
Éxo 16:22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés.
Éxo 16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo,[a] el reposo consagrado a Jehová;(C) lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
Moisés explica la santidad del día de reposo, la necesidad de observarlo y todo lo que ello supone. Dios concedió una doble cantidad de suministro para permitir a su pueblo guardar el día de reposo, de manera que no fuese necesaria la búsqueda y recolección del alimento en ese día.
Los israelitas no debían trabajar en el día de reposo, ni siquiera cocinar. ¿Por qué? Dios sabía que la rutina diaria podría distraer al pueblo para no adorarlo. Es muy fácil dejar que el trabajo, las responsabilidades familiares y la recreación saturen nuestros programas al grado que no tomemos el tiempo para adorar. Aparte su tiempo para estar con Dios.
Éxo 16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió.
Éxo 16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo[b] para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.
Éxo 16:26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo;[c] en él no se hallará.
Éxo 16:27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron.
