Éxo 19:21 Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.
Éxo 19:22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.
Al afirmar «para que Jehová no haga en ellos estrago», el Señor estaba diciendo que destruiría a cualquiera que no estuviera consagrado y listo para encontrase con El.
Éxo 19:23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo.
Éxo 19:24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago.
Los límites obedecían a la santidad de Dios; esta distancia podría ser salvada únicamente por Jesucristo, quien permite a los hombres penetrar «hasta dentro del velo»
Éxo 19:25 Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.
Aquí todo Israel tuvo la experiencia que Moisés conoció en el monte Sinaí . La intención está clara: Dios viene a su pueblo para instruirle. Aunque íntima, su relación con Dios se mantendría dentro de ciertos límites.
Jetro
Personas como Jetro y Melquisedec -que no eran hebreos, pero sin embargo, adoraron al Dios verdadero- jugaron un papel muy importante en el Antiguo Testamento. Nos recuerdan el compromiso de Dios con el mundo. Dios eligió una nación por medio de la cual obraría; ¡pero su amor e interés son para todas las naciones!
Los antecedentes religiosos de Jetro lo prepararon, en vez de prevenirlo para, tener fe en Dios. Cuando vio y escuchó lo que Dios había hecho por los israelitas, su respuesta fue adorarlo con todo su corazón. Pero también podemos pensar que durante cuarenta años como suegro de Moisés, Jetro había visto obrar a Dios moldeando a un líder. Su relación debió haber sido muy cercana, ya que Moisés aceptó prontamente su consejo. Ambos se beneficiaron de la relación. Jetro conoció a Dios por medio de Moisés, y este recibió hospitalidad, una esposa y sabiduría de Jetro.
El regalo más preciado que una persona puede dar a otra es la fe en Dios. Pero esta fe se ve obstaculizada si la actitud del creyente es: «Tengo el regalo más maravilloso para ti, aunque no tienes nada con qué retribuirme». Los verdaderos amigos dan y reciben entre sí. La importancia de transmitir el regalo de una relación con Dios no hace que el regalo de la otra persona sea insignificante. Más bien, descubrimos que al conducir una persona a Dios, aumentamos nuestra sensibilidad de lo que Dios significa para nosotros. Cuando damos el regalo de Dios, El se da aún más a nosotros.
¿Es, lo que sabe de Dios, una colección de adivinanzas, o acaso tiene una relación viva con El? Sólo con una relación vital puede transmitir a los demás el entusiasmo de permitir que Dios guíe su vida. ¿Ha llegado al punto de decir, junto con Jetro: «Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses»?
Jetro fue suegro de Moisés, llegó a reconocer al único Dios verdadero. Era un mediador práctico y un organizador. De su vida aprendemos que: La supervisión y la administración son un trabajo de equipo; El plan de Dios incluye a todas las naciones
A Jetro lo encontramos en la tierra de Madián y el desierto de Sinaí ejerciendo el oficio de Pastor, sacerdote. Padre de Séfora y Hobab. Suegro de Moisés.
La llegada a Sinaí.
Después de viajar por casi tres meses, el pueblo llegó al desierto de Sinaí. La palabra “desierto” se refiere generalmente a un lugar sin habitación, y aunque era un lugar inhóspito no carecía de toda vida vegetal. Aunque incierto, parece mejor identificar el monte Sinaí con Jebel Musa (“Monte de Moisés”) que está a ochenta y ocho kilómetros al norte del extremo sur de la península de Sinaí. Alcanza una altura de 2.275 m. sobre el nivel del mar y se eleva unos 790 m. sobre la meseta que lo rodea. Es un lugar aislado, silencioso, árido y rocoso. Los visitantes hablan de un macizo de granito rosado con el pico de Sinaí elevándose majestuosamente. Por todos sus lados corren valles angostos y al nordeste está situado el monasterio de Santa Catalina. Desde este lugar hay un caminito por el que se puede subir al monte con comodidad en aproximadamente una hora u hora y media.
