La venida del Señor.
El relato se carga de drama, de emoción, de asombro y de terror. El día esperado llegó y el Señor descendió al monte. La descripción del acontecimiento da la impresión de una fuerte tormenta montañesa acompañada por acción volcánica. Había una densa nube sobre el monte con relámpagos y truenos; además, había humo y temblores. A los truenos que retumbaban por los valles se agregó el sonido misterioso de la corneta, y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.
En la época bíblica el toque de la corneta significaba el llamado al culto, la advertencia de algún peligro, o el arribo o la presencia de la realeza. No se indica en el texto cuál de los tres significaba. Tal vez el autor quiso incluir los tres. Con todo, el pavor y el terror sobrecogían a la gente en el campamentox, y Moisés les hizo salir al encuentro de Dios. Entonces, se detuvo el pueblo al pie del monte… y todo el monte se estremeció en gran manerax.
Mientras tanto, se intensificaba el sonido de la corneta y Moisés hablaba, y Dios le respondía con truenosx, y le llamó a la cumbre del monte y Moisés subióx. Dios le dijo a Moisés que bajase para advertir a la gente que no se acercara demasiado al montex; sin embargo, Moisés disintió de la necesidad de tener mayor protección. Decía que el pueblo había sido instruido; ya sabía que el monte era santificado. Moisés, el profeta de Dios, había llegado a ser un gran intercesor del pueblo ante Jehová ; llevaba la causa del pueblo a Dios y la defendía ante él. Su ministerio iba aumentando, y a los papeles de profeta y legislador se agregó él de sacerdote.
La indicación de santificar también los sacerdotes probablemente se refiere a los cabezas de las familias, o a los líderes de los clanes, que cumplían tal función en aquella época. No se había designado todavía a Aarón y sus hijos como sacerdotes.
Después del intercambio, Jehová le indicó a Moisés que descendiera y trajera de vuelta a Aarón consigo. No obstante, los demás del pueblo, incluyendo a los sacerdotes, no debían traspasar el límite establecido para la zona de seguridad.
Finalmente, todo estaba preparado para la gran revelación del Señor, y Moisés volvió al pueblo y se lo dijo. ¿Qué fue lo que dijo? De acuerdo con el estilo literario, parece que hace falta en el texto precisamente lo que Moisés dijo a ellos; sin embargo, se supone que era la información de lo que el Señor le había dicho en el encuentro. Con todo, se ha preparado el escenario para la revelación del Decálogo.
Verdades prácticas
1. El Señor demuestra quién es por lo que hace. Por medio de la naturaleza de sus hazañas, tiene el derecho de hacer demandas morales como estipulaciones del pacto.
2. Las estipulaciones morales del pacto demuestran el amor de Dios hacia su pueblo: desea lo mejor para los suyos.
3. Por medio de librar a Israel y de exigir que fuera una nación santa, Jehová mostró la naturaleza de su plan misionero. El es creador de todo el universo y a él le pertenecen todas las naciones del mundo. El no quiso obligarlas a reconocerlo como Señor por medio del poder, sino que optó por formar al pueblo de Israel para revelar su santidad reflejándola en la vida de la nación. Así entonces, eligió a Israel para ser una nación santa, es decir, una nación misionera. La santidad refleja la naturaleza de Dios, y, a la vez, es un poder activo en la redención mundial.
