Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Ezequiel 43: La gloria del Señor vuelve al templo

El Señor entra solemnemente por la fachada oriental del templo, por donde en otro tiempo había salido; aparece en toda su majestad, escoltado de los querubines, que con sus alas hacen un estrépito como el estrépito de caudalosas aguas. Yahvé se le había aparecido en la misma forma majestuosa cuando se disponía a destruir la ciudad y en la visión junto al río Kebar 3. Desde el atrio exterior, Ezequiel contempla la gloria de Yahvé, es decir, a Yahvé glorioso, entrando en el templo y llenándolo con su majestad. Cuando tomó posesión del tabernáculo del desierto y del antiguo templo de Salomón, se dice que una nube de humo, símbolo de la presencia divina, llenó el sagrado recinto. Ahora va a tomar definitivamente posesión de su trono, el escabel de sus pies. En otro tiempo lo abandonó por los pecados de su pueblo, pero ahora, en la nueva etapa, las cosas serán de otro modo, porque el pueblo se apartará definitivamente de sus inveterados pecados idolátricos o fornicaciones espirituales en los lugares altos. Otro abuso que cesará en la nueva era será el de enterrar a los reyes cerca del templo, como era costumbre en los tiempos antiguos.

Yahvé se queja también de que los reyes hubieran establecido su palacio tan cerca del recinto sagrado, de modo que sólo había pared por medio, poniendo su umbral junto a mi umbral y sus postes o columnas junto a los de Yahvé. En adelante, toda la colina de Sión debe ser considerada como territorio sagrado dedicado exclusivamente a Yahvé. Aunque el palacio real fue concebido primitivamente como custodia del templo y éste como capilla real para guardar el arca de la alianza, sin embargo, la proximidad del palacio al lugar santo trajo muchos compromisos a los intereses de Dios, pues la vida de la monarquía israelita fue muy poco edificante, y así no faltaron abominaciones idolátricas y crímenes sangrientos en aquellos muros regios. En la estructura futura, la casa del príncipe estará alejada del templo, y la zona que antes ocupara el palacio real será añadida a la gran explanada del templo como zona sagrada. Ezequiel, al hablar del futuro teocrático de su pueblo, considera a Yahvé como jefe único e inmediato de su pueblo, y por eso al jefe político futuro le da el nombre de príncipe y no de rey, reservado a Yahvé.

La institución de la monarquía fue, en realidad, funesta para los intereses religiosos de Israel, como había previsto y anunciado el fundador de ella, Samuel. Los reyes israelitas organizaron una corte y un harén al estilo oriental, en detrimento de los intereses económicos del pueblo y, sobre todo, con menoscabo de los derechos de Yahvé. En la nueva era, las cosas serán de otro modo: desaparecerá totalmente la idolatría, y los cadáveres de los reyes serán arrojados fuera de su lugar, para convertir a éste en cosa sagrada aneja al templo. En todos estos anuncios profetices tenemos que tener en cuenta que se trata de idealizaciones para hacer resaltar la idea del carácter sagrado de la colina de Sión y excitar la imaginación y las esperanzas de los exilados. No es necesario, pues, tomar las palabras de Ezequiel a la letra.

Descripción del altar de los holocaustos

El Señor invita al profeta a que exponga a sus compañeros de exilio los detalles del recinto sagrado, para que lo admiren y se ilusionen con él. No deben dejarse fascinar con los templos de Bel y Marduk, pues el que se va a reconstruir sobre la colina de Sión los superará a todos. La característica del recinto sagrado es que será santísimo. Pero deben avergonzarse de su pasado pecaminoso y rebelde y entrar por el cumplimiento de las leyes del Señor. Sólo así podrán participar del nuevo culto en el nuevo templo. Y el profeta describe a continuación el altar de los holocaustos.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar