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Gálatas 4: Los días de la niñez

Pablo no les dirige una demostración teológica, sino una llamada personal. Les recuerda que por amor a ellos se había hecho como un gentil; había cortado las amarras de las tradiciones en las que se había criado, para hacerse como ellos; y su llamada es que no deben tratar de hacerse judíos, sino que hagan como él.

Aquí tenemos una referencia al «aguijón en la carne» de Pablo. Fue a causa de una enfermedad por lo que llegó a ellos por primera vez. Tratamos este asunto más extensamente en el comentario de 2 Corintios 12:7. Se ha sugerido que se trataba de la persecución de que era objeto; o de las tentaciones de la carne, que nunca dominó del todo; o de su aspecto físico, que los corintios consideraban despreciable (2 Corintios 10:10). La tradición más antigua es que Pablo sufría de horribles dolores de cabeza que le dejaban postrado. De este mismo pasaje surgen dos indicaciones.

(i) Los gálatas le habrían dado sus propios ojos si hubieran podido. Se ha sugerido que Pablo había tenido siempre problemas en la vista, porque le había deslumbrado tanto la visión del camino de Damasco que desde entonces no podía ver sino confusa y dolorosamente.

La palabra que traducimos por no me volvisteis la espalda con asco quiere decir literalmente no me escupisteis. En el mundo antiguo era costumbre escupirle a un epiléptico para evitar la influencia del mal espíritu que se suponía que poseía al enfermo. Así es que se ha sugerido que Pablo sufría epilepsia.

Si podemos descubrir simplemente cuándo vino Pablo a Galacia, puede que nos ayudara a deducir por qué vino. Es posible que Hechos 13: 13s describa esa llegada. Ese pasaje presenta un problema. Pablo, Bernabé y Marcos habían venido desde Chipre a la tierra firme. Llegaron a Perge de Panfilia, donde Marcos abandonó el grupo; y entonces se dirigieron a Antioquía de Pisidia, que estaba en la provincia de Galacia. ¿Por qué no predicaron en Panfilia? Era un distrito populoso. ¿Por qué escogieron dirigirse a Antioquía de Pisidia? La carretera que conducía allá, a lo alto de la meseta central, era una de las más dificultosas y peligrosas del mundo. Tal vez fue por eso por lo que Marcos se volvió a su casa. ¿Por qué, entonces, esta huida repentina de Panfilia? La razón puede muy bien que fuera que, puesto que Panfilia y la llanura costera eran distritos en los que la malaria hacía estragos, Pablo contrajo esta enfermedad, y su único remedio sería buscar las tierras más altas de Galacia, lo que le hizo llegar a Galacia enfermo. Ahora bien, la malaria se reproduce y va acompañada de unos dolores de cabeza que inutilizan a la persona, y que se han comparado con los que produciría un hierro candente que le metieran a uno por las sienes. Puede que fuera ese dolor inaguantable el aguijón en la carne de Pablo que le torturaba cuando llegó por primera vez a Galacia.

Pablo habla de los que estaban cortejando a los gálatas para seducirlos; se refiere a los que estaban tratando de persuadirlos a que adoptaran la religión judía. Si hubieran conseguido su propósito, los gálatas habría tenido que rendirles pleitesía para que les permitieran circuncidarse e ingresar en la nación judía. Parecían muy complacientes, pero lo único que querían era ejercer control sobre los gálatas para reducirlos a una condición de esclavitud y dependencia de ellos y de la Ley.

Pablo acaba usando una metáfora gráfica. El llevar a los gálatas a Cristo le había costado verdaderos dolores de parto a él, y tenía que seguirlos pasando. Cristo estaba en ellos, pero en embrión; todavía tenía que darlos a luz de nuevo.

No se puede por menos de percibir el profundo afecto que encierran estas últimas palabras. Hijitos míos -los diminutivos expresan siempre ternura en griego y en latín, como en español. Juan usa a menudo esta expresión; pero Pablo, solo aquí; se le salía el corazón del pecho. Haremos bien en notar que Pablo no les echa la bronca con palabras duras; anhelaba a sus hijillos descarriados. Se decía de la famosa misionera y máestra Florence Allshom que, cuando tenía que regañar a algunos de sus estudiantes, lo hacía rodeándolos con sus brazos. El acento del amor penetrará hasta donde los tonos de la ira no se pueden introducir.

Una historia antigua con un nuevo significado

Decidme, los que queréis someteros a la Ley: Vosotros prestáis atención cuando se os lee, ¿no es eso? Pues bien, en ella está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno fue el hijo de la chica esclava, y el otro, de la mujer libre. El hijo de la chica esclava nació como nacen normalmente todos los niños, mientras que el hijo de la mujer libre nació en relación con una promesa. Ahora bien, en estas cosas hay una alegoría. Porque estas dos mujeres representan los dos pactos.

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