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Génesis 49: Profecía de Jacob acerca de sus hijos

Se pueden notar algunos hechos resaltantes en relación a algunos de los hijos en estos pronunciamientos. Rubén, por su comportamiento vil y usurpador, pierde el derecho a la primogenitura. Judá, como tribu, recibe una atención especial. Se resalta su prominencia política en el sentido de que tendrá permanentemente un gobernador propio y será líder a las demás tribus de las que ha de recibir alabanzas. El cumplimiento histórico del sueño de José se proyecta para la tribu de Judá. Los demás pueblos también estarán en sujeción a Judá. El v. 10 se considera un pasaje mesiánico que se refiere al reinado universal del Mesías. La bendición a José indica que él es considerado como primogénito y responsable de la continuación del pacto. Primero se desea la fecundidad y prosperidad de esta tribu. Luego se lo conecta íntimamente con el Dios de la tradición patriarcal descripto con diferentes nombres. Y finalmente, se pronuncian bendiciones sobre esta tribu en todos los aspectos de su vida.

Aclaración: ¿Fueron setenta? El relato dice claramente que el total de los miembros de la familia de Jacob que entraron en Egipto fueron setenta. Sin embargo, dentro de este pasaje se alcanza esta cifra de dos maneras diferentes. Primero hay una lista general de la familia de Jacob con el subtotal de treinta y tre, dieciséis, catorce y siete, lo cual suma setenta. En esta lista se incluye a Jacob mismo (observe la inclusión de Jacob y sus hijos a los nombres de los hijos de Israel que entraron a Egipto. En nuestra RVA se diluye la adición por medio de colocar los dos puntos y no el punto y seguido o punto y coma que la lectura del hebreo sugiere); también se incluye a José y a sus dos hijos nacidos en Egipto, pero no se mencionan a Er y a Onán quienes murieron en Canaan antes del viaje a Egipto. El subtotal en la lista también incluye a Dina. La dificultad en la lista radica en la adición: El total de las personas de sus hijos y de sus hijas, la cual parece excluir a Jacob, peroya trató el problema.

Por otra parte, el subtotal dado: Todas las personas fueron sesenta y seis. Esto es lógico, pues excluye a las esposas de los hijos de Jacob que no eran sus descendientes directos. Cuando se añade a Dina, Sera, Efraín y Manasés, el total es setenta.

El número setenta es consistente. Claramente dice que fueron setenta los hijos de Israel que fueron a Egipto.

Es interesante que en la Septuaginta se añaden cinco nombres más. Consecuentemente esa versión dice que fueron setenta y cinco quienes fueron a Egipto. Sin duda fue esta tradición la que citó Esteban (recordemos que la Septuaginta fue la Biblia de los hebreos del tiempo de Jesús). Una nota que ayuda es que tanto en la Septuaginta como en los textos de Qumran no se dice los descendientes de Jacob, sino «el número de los hijos de Dios».

El uso del número «setenta» no es caprichoso, pues encontramos en Génesis 10 que el número de las naciones fue setenta. Lo que encontramos en este relato es la demostración de que fue Dios quien estableció los límites y la estructura del pueblo hebreo en medio de todas las naciones de la tierra. Con una nación tan pequeña entre un número tan grande de otras naciones Dios cumplirá su propósito y llevará a cabo sus planes.

Rubén : Inestable como el agua Rubén el hijo primogénito de Jacob, recibe una bendición limitada y casi hasta un castigo por haber cometido el pecado de incesto. Aunque la tribu adquiere un mediano tamaño nunca llega a tener verdadera importancia. Para los días de Moisés apenas cuenta con unos pocos hombres competentes para la guerra.

Estos hechos nos demuestran que la falta de fidelidad a los principios de la palabra del Señor producen un carácter inestable como el agua. Es decir que siempre tiende a buscar el nivel más bajo y no retiene sus estados (líquido, gaseoso, sólido) por ella misma, sino depende de las circunstancia que la rodean.

Debilidad transformada en fuerza

Simeón y Levi se caracterizaron por un carácter violento y la historia del ataque alevoso contra los hombres de Siquem lo confirma. Muchos años más tarde, sin embargo, cuando Dios pide que los que estén de su parte den un paso al frente, los levitas lo hicieron y se mantuvieron firmes en la defensa de la causa del Señor. Como resultado, Dios los escogió para que fueran los sacerdotes de Israel. Dios puede transformar las debilidades de nuestro carácter en fuerza, eso fue lo que hizo con los descendientes de Levi. Cualquiera que sea la debilidad de nuestro carácter llevémosla con confianza delante del Señor y pidamos que lo cambie y lo use de modo que sea para honra de su nombre.

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