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Génesis 21: Nacimiento de Isaac

Gén 21:1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado.

Gén 21:2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.

Gén 21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

Isaac : «Risa», así llamado porque «Dios me ha hecho reír». Esta era una risa alegre, pero la primera risa de Abraham, así como la de Sara, fueron reacciones de incredulidad ante el milagro del nacimiento de Isaac, que ellos consideraban todavía como algo imposible.

Gén 21:4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.

Gén 21:5 Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.

Gén 21:6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

Gén 21:7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.

¿Quién podía creer que Abraham tendría un hijo a los cien años de edad, y vivir para criarlo hasta la adultez? Sin embargo, hacer lo imposible es el oficio cotidiano de Dios. Nuestros grandes problemas no parecerían tan imposibles si permitiéramos que Dios los manejara.

Después de repetidas promesas, una visita de dos ángeles, y la aparición de Dios mismo, Sara finalmente gritó con sorpresa y gozo al nacer su hijo. Debido a su duda, preocupación y temor, perdió la paz que pudo haber sentido cuando se cumplió la promesa maravillosa que Dios le había hecho. La forma de dar paz a un corazón atribulado es concentrarse uno en las promesas de Dios. Confíe que El cumplirá lo prometido.

Gén 21:8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.

Gén 21:9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.

Ismael estaba haciéndole algo a Isaac que ofendió profundamente a Sara . La palabra hebrea traducida como se burlaba puede significar «jugaba», «se reía», o «reprochaba». Pablo usó más tarde la palabra «perseguido» al describir la forma como Ismael trató a Isaac.

Gén 21:10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

El Nuevo Testamento ve en este histórico incidente el modelo de ambos pactos: la ley y la gracia

Gén 21:11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.

Gén 21:12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.

Gén 21:13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.

Dios le estaba diciendo a Abraham que proveería a Ismael en su lugar.

Gén 21:14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.

Gén 21:15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,

Gén 21:16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.

Gén 21:17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.

Y oyó Dios es otro juego de palabras en torno al nombre de Ismael: «Dios escucha».

Gén 21:18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

¿Qué le sucedió a Ismael, y quiénes fueron sus descendientes? Ismael llegó a ser gobernador de una gran tribu o nación. Los ismaelitas eran nómadas que vivían en el desierto del Sinaí y Parán (al sur de Israel). Una de las hijas de Ismael se casó con Esaú, el sobrino de Ismael. La Biblia dice que eran hostiles con Israel y con Dios.

Gén 21:19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

Gén 21:20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

Gén 21:21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

El desierto de Parán es una planicie desértica al sur de Canaán.

Gén 21:22 Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.

Gén 21:23 Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado.

Gén 21:24 Y respondió Abraham: Yo juraré.

Gén 21:25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado.

Gén 21:26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.

Gén 21:27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.

Gén 21:28 Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.

Gén 21:29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?

Gén 21:30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.

Gén 21:31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos.

Beerseba, la ciudad que estaba más al sur de Israel, localizada a orillas de un gran desierto, se extendía por el sudoeste hasta Egipto y por el sur hasta el monte Sinaí. La frase «desde Dan hasta Beerseba» se usaba a menudo para describir los límites tradicionales de la tierra prometida. Abraham se estableció allí debido a que Beerseba estaba ubicada al sur y existían varios pozos en esa área. Además Beerseba era la tierra de Isaac, el hijo de Abraham.

Abraham e Isaac viajaron de 80 a 100 km de Beerseba al monte Moriah en aproximadamente tres días. Fueron unos días muy difíciles para Abraham, ya que iba en camino a sacrificar a su amado hijo Isaac.

Gén 21:32 Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.

Gén 21:33 Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno.

Beerseba : La más importante población del Neguev, tanto en el mundo antiguo como en el moderno; era un centro religioso y sirvió de refugio a Abraham e Isaac, quienes adoraron allí. Siglos más tarde, Amós se refiere al carácter de Beerseba como centro religioso.

Gén 21:34 Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.

En contraste con su anterior intercambio con Abimelec, Abraham aprende aquí el valor de la franqueza. La escena aquí en Beerseba ocurre a 40 km de la escena anterior en Gerar.

Isaac

Un nombre es algo bien importante. Te distingue de los demás. Evoca recuerdos. Cuando oímos el nuestro, nos llama la atención dondequiera que estemos.

Muchos nombres bíblicos logran aun mucho más. Eran por lo general descripciones de hechos importantes del pasado y las esperanzas del futuro para uno. El nombre Isaac, «risa», debe haber provocado a Abraham y Sara muchísimos sentimientos cada vez que lo pronunciaban. En ocasiones debe haber traído a la memoria la risa nerviosa de Sara cuando Dios les anunció que serían padres a su avanzada edad. En otras ocasiones, debe haberles hecho volver a sentir el gozo de recibir la respuesta tan esperada a la oración por un hijo. Pero aún más importante, era el testimonio del poder de Dios al hacer realidad su promesa.

En una familia de emprendedores vigorosos, Isaac era tranquilo y no le gustaba meterse en las cosas ajenas a menos que se le pidiera que actuara. Desde que Sara echó a Ismael hasta que Abraham arregló su matrimonio con Rebeca, Isaac fue el hijo consentido.

En su propia familia, Isaac tenía la posición de patriarca, pero Rebeca tenía el poder. En lugar de mantenerse firme, Isaac halló más fácil transigir o mentir para evadir las disputas.

A pesar de estas fallas, Isaac fue parte del plan de Dios. El modelo que su padre le había dado incluía un gran regalo de fe en el único Dios verdadero. La promesa de Dios de crear una gran nación a través de la cual serían bendecidas todas las naciones del mundo pasó a través de Isaac a sus dos hijos mellizos.

Por lo general no es muy difícil identificarnos con Isaac en sus debilidades. Pero considere por un momento que Dios obra en su pueblo a pesar de las fallas y, a menudo, por medio de ellas. Cuando usted ore, ponga en palabras su deseo de estar disponible para Dios. Descubrirá que la disposición de Dios a utilizarlo es aún mayor que el deseo que tiene usted de ser utilizado.

Isaac fue el fruto del milagro que ocurrió en Sara cuando tenía noventa años y en Abraham cuando tenía cien; fue el primer descendiente en cumplimiento de la promesa que Dios hizo a Abraham; parece que fue un esposo responsable y cuidadoso, al menos hasta que sus hijos nacieron; demostró una gran paciencia, pero tuvo sus debilidades y cometió errores: Bajo presión tenía la tendencia a mentir; en los conflictos evitaba los pleitos; tenía favoritismos entre sus hijos y esto lo alejó un tanto de su esposa.

De su vida aprendemos que: la paciencia siempre trae su recompensa; tanto los planes de Dios como sus promesas son más grandes que la gente; ¡Dios cumple sus promesas! Permanece fiel aun cuando seamos infieles; el tener favoritismos provoca conflictos en la familia.

Su vida transcurre en el área llamada Neguev, al sur de Palestina, entre Cades y Shur. Fue próspero ganadero. Hijo de Abraham y Sara. Medio hermanode Ismael. Esposo de Rebeca. Padre de Jacob y Esaú

«Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y lo llamarás Isaac; y confirmaré mi pacto con él y como pacto perpetuo para sus descendientes después de él»

Pasaron veinticinco años desde la llegada de Abraham a Canaán para el cumplimiento del inicio de una de las promesas de Dios: la de descendencia. Se confirma claramente la fidelidad de Dios a sus promesas y se concreta más aún el propósito divino de salvación al ir formando un pueblo dando descendencia a Abraham y Sara.

El nacimiento de Isaac

En el nacimiento de Isaac se cumple finalmente la tan esperada promesa de Dios de que Sara tendría un hijo de Abraham. El relato del nacimiento es muy sencillo. Hasta parece que ignora toda la angustia y espera que preceden a este acontecimiento. Pero se resaltan varias cosas importantes del nacimiento de Isaac. Primero, es el resultado de la intervención de Dios. Tres veces se menciona que es Dios quien favoreció. .. como había dicho; hizo… como había prometido; en el tiempo que… había indicado. Se demuestra que nada es difícil para Dios y que la edad de Abraham, 100 años, la edad de Sara, 90 años, ni su esterilidad eran impedimentos para el propósito de Dios. El hijo es varón para asegurar la continuidad de descendencia en el sistema patriarcal. Segundo, Isaac es fruto de la intervención de Dios y la participación humana. Es un hijo biológico (físico) de Abraham y Sara. Así como ellos recibieron la promesa de Dios y la aceptaron, a pesar de la edad, se hicieron partícipes contribuyendo con su capacidad de procreación. Se mencionan la concepción, el tiempo del embarazo, el hecho de dar a luz y que Sara diera de mamar al niño. Todo ello indica un proceso humano normal y completo en la gestación y crianza de un niño. En Hebreos se menciona el esfuerzo físico, emocional y espiritual que apropiara Sara para engendrar al niño. Isaac, a pesar de ser hijo de la promesa, es un hijo nacido como cualquier otro. La concepción de Juan el Bautista es muy similar también a la de Isaac. Tercero, se cumplen con el niño todas las indicaciones dadas por Dios anteriormente. Se le nombra Isaac, indicado ya por el ángel y que significa risa. Hace referencia a la risa de duda de Abraham y Sara, y a la risa de alegría y satisfacción de Sara al tener dicho hijo. Se circuncida al niño a los ocho días conforme al pacto. Según el testimonio bíblico, Isaac es el primero en quien se cumple cabalmente la señal del pacto. Se celebra el destete del bebé, que normalmente ocurría entre los dos y tres años de vida indicando el paso a la niñez y una esperanza mayor de sobrevivencia dado el alto incidente de mortandad infantil en esa época. Por lo general, el destete indicaba también la habilitación de una madre para otro embarazo.

Isaac

El nombre de Isaac tiene la forma de un verbo y significa: «El (Dios) ríe de gozo». Hay tres explicaciones posibles para haber nombrado así al hijo de Abraham y Sara. Primera, porque Abraham se ríe escéptico al escuchar que tendría un hijo. Segunda, porque Sara se sonríe al escuchar que tendría un hijo a sabiendas que ella era estéril. Tercera, porque Sara y sus amigos se regocijan por el nacimiento del niño.

La biografía de Isaac se puede resumir diciendo que nació como resultado de una promesa divina dada a Abraham de que un hijo suyo sería la base de una gran nación, pero el cumplimiento se demoró al punto que Abraham mismo llegó a dudar. Isaac es el recipiente de la promesa a pesar de tener un medio hermano mayor.

La fe de Abraham fue severamente probada cuando el Señor le pide sacrificar a Isaac. Dios constantemente le repite la promesa a Isaac, y éste se establece en la parte sudeste de Canaán después de casarse con Rebeca.

Del matrimonio de Isaac y Rebeca nacieron Esaú y Jacob. Cuando Isaac bendijo a sus hijos un engaño hizo que el hijo menor, Jacob, recibiera la bendición mayor. Esto significaba que por medio de él (Jacob) se daría el cumplimiento de la promesa del Señor.

Isaac murió a la edad de 180 años y fue sepultado en la tumba de la familia. El nombre de Isaac, como el nombre de su hijo Jacob, se usó para designar a toda la nación hebrea (y en algunos casos) al reino del Norte. El NT lo menciona, se relaciona su nacimiento con la promesa del Señor, también es mencionado en relación con el sacrificio.

Agar e Ismael son despedidos

Todo parece andar a la perfección. Abraham había hecho la paz con Abimelec y obtenido el usufructo de un territorio. Ahora Dios le concede un hijo de Sara. Pero surge un nuevo problema que se relaciona con la descendencia. La presencia de Ismael causa un conflicto familiar que afecta a Isaac. Sara, quien tenía a su cargo el manejo de la casa, nota dicho conflicto y toma la iniciativa en pedir a Abraham que expulse a Agar e Ismael. La acción no era sólo para solucionar un conflicto familiar entre los dos medio hermanos, sino tiene que ver con el futuro, con la herencia que tenía relación con la promesa de Dios. La reacción de Abraham ante tal posibilidad es de angustia ya que él reconocía y había aceptado a Ismael como su hijo y querría retenerlo consigo. ¿Qué hace el hombre de fe en esta circunstancia tan delicada? Acude a Dios, quien le indica que hiciera caso a Sara en referencia a Agar e Ismael. Esta indicación se basa en que la promesa de descendencia se ha de cumplir a través de Isaac. Y también en que Dios se ha de hacer cargo de Ismael de quien ya había prometido hacerle una gran nación. Así Abraham despide a Agar e Ismael proveyéndoles de todo lo necesario para el viaje hacia el sur, aparentemente hacia Egipto.

Este incidente nos provee el testimonio de varias normas para la relación con Dios y la relación familiar. Primero, jamás un plan humano ha de substituir al plan divino. La voluntad humana, por más sabia que sea, no podrá ocupar el lugar de la voluntad de Dios. Lo que el hombre debe hacer es buscar la voluntad de Dios en su Palabra y a través de la oración, y aceptarla. Dios es fiel a su propósito el cual se ha de cumplir en las condiciones y términos que él determina. Segundo, una vez más se expresa la misericordia de Dios. ¡El se hace cargo del error humano! Ismael es fruto del recurso humano que duda en la promesa y decide no esperar en Dios. En una palabra, es el resultado del pecado humano. Pero Dios escoge hacerse cargo de ello. Aquí se confirma la fidelidad y bondad de Dios que a pesar de que el hombre cometa pecado, Dios se hace cargo del pecado. El apóstol Pedro, haciendo eco del profeta Isaías nos declara que Jesucristo en la cruz se hace cargo de todas nuestras iniquidades. Ciertamente la descendencia de Abraham y el mundo entero ha tenido que soportar la consecuencia de este error humano, pero Dios, no Abraham, fue quien se hizo cargo de Ismael. Tercero, nos llama a una reflexión sobre la imperiosa necesidad de matrimonios monógamos y hogares estables para la crianza de los hijos. En América Latina el problema es grave, pues hay hombres que procrean hijos de diferentes mujeres sin compromiso matrimonial o responsabilidad paterna. Estos niños son producto de la desobediencia del hombre a las normas de Dios. Refleja el desenfreno sexual y la irresponsabilidad del ser humano para con la descendencia. Se crían en conflictos, privaciones y sin el privilegio de un hogar estable. El presente de esos niños es precario y el futuro peligroso. Es urgente que la iglesia atienda a este problema.

Verdades prácticas  Estas palabras preocuparon muchísimo a Abraham, por causa de su hijo. ¡Cuánto dolor habrá causado a Abraham el hecho de echar a su casa a su hijo Ismael! Muchas veces nos damos cuenta de nuestros errores, pedimos perdón y ciertamente Dios es misericordioso y amplio en perdonar, pero las consecuencias de los errores van más adelante del presente y nos traen dolor y sufrimiento. Actuemos de tal manera que no estemos sembrando preocupaciones para el futuro.

Agar parte y se pierde en el desierto de Beerseba. Las guerras devastadoras y los fenómenos climáticos frecuentemente cambian el aspecto físico de un desierto. Si se añade a esto la circunstancia poco deseable del viaje, se hace difícil a Agar reconocer las señales que indicaban el camino y los oasis ya conocidos por ella. En esta situación angustiosa, Agar se prepara para morir y dejar morir a Ismael. Aquí parecía que terminaría todo. Pero Dios interviene, de acuerdo con su promesa anterior, y permite la sobrevivencia de Ismael al cuidado de Agar. Nuevamente se nota la fidelidad y misericordia de Dios al recordar su promesa y escuchar el clamor de un ser humano en angustia. Dios concede su presencia permanente a Ismael y Agar cumple el papel de madre y padre a Ismael.

«¿Qué tienes Agar?»  Agar representa a muchas mujeres que han sido usadas y luego abandonadas. Van por las calles arrastrando a sus hijos sin saber a dónde ir. Dios no las ha olvidado; él les pregunta con simpatía y profundo interés: «¿Qué tienes?» Dios se interesa por las mujeres que como Agar:

1. Han sido proscritas. Agar había sido echada por su patrona y despedida por el hombre que era el padre de su hijo.

2. Han sido empobrecidas. A Agar llegó a faltarle el pan y hasta el agua del odre. Los recursos de la desterrada se agotan rápidamente hasta que llega el momento de no saber qué más hacer o dónde buscar algún auxilio.

3. Han perdido la esperanza. Agar se alejó de su hijo y pensó: No quiero ver morir al muchacho y …alzando su voz lloró. Muchas mujeres como Agar no quieren ver la cara de la muerte que viene para llevarse al hijo de sus entrañas.

Agar es un cuadro vivo de la mujer que sufre, pero también es un ejemplo típico de un Dios de amor que escucha la oración del impotente, del pobre y sin esperanza para darle consuelo y decirle con claridad: «Dios ha oído…», «…levántate», «…Dios abrió los ojos de ella, y vio…».

Con el correr del tiempo, Ismael crece y obtiene primero, como lugar de habitación el desierto de Parán. Esta era una zona bien determinada al noroeste del golfo de Acaba y sur del mar Muerto en el desierto del Sinaí. Segundo, Ismael se convierte en un guerrero hábil, lo que es necesario para su sobrevivencia en dicho lugar. Tercero, la madre le obtiene esposa de Egipto, lo que asegura su identidad étnica y su descendencia posterior. La revelación bíblica en Génesis se ha de ocupar varias veces más de Ismael y de sus descendientes por su cercanía a la descendencia del pacto y por su influencia en el pueblo de Dios. Se debe resaltar la fortaleza espiritual y física de Agar quien como madre soltera y en condiciones desventajosas pudo lograr, con la ayuda de Dios, que su hijo llegara a la realización prometida por Dios. Nos hace recordar de tantas madres solteras o sin el beneficio de los padres de sus hijos quienes con sacrificio y abnegación logran criar hijos y hacerlos en su mayoría útiles a la sociedad.

Con la salida de Ismael, la descendencia prometida queda fortalecida y sin peligro de competencia.

Abimelec hace alianza con Abraham

Este incidente ilustra la necesidad y responsabilidad de Abraham de mantener una relación correcta no sólo con Dios, sino también con la población local para asegurar su sobrevivencia y la realización del propósito de su vida. La alianza con Abimelec, que es la culminación de una relación pacífica ya establecida anteriormente, asegura a Abraham dos cosas: el usufructo de una porción de tierra y sus recursos en la zona de Beerseba y la ausencia de conflicto bélico con un grupo étnico bien identificado y bien establecido en esa zona. Los filisteos bien podían ser peligro de exterminación para la familia de Abraham. La iniciativa parte de Abimelec al reconocer que la prosperidad de Abraham se debe a la relación especial de Dios con Abraham: Dios está contigo. La alianza demanda una relación de lealtad (bondad, misericordia) mutua que incluye a los descendientes y a la tierra que sirve de residencia. Al mismo tiempo se resuelve un conflicto sobre los derechos de usufructo de una fuente de agua, elemento vital en aquella zona. El arreglo es pacífico y Abimelec se esfuerza en afirmar que el conflicto no se debió a él sino a la acción exclusiva e independiente de sus siervos. No obstante, así como Abimelec quería un juramento de paz con Abraham, éste se asegura con el juramento de Abimelec que la fuente de agua es devuelta a su legítimo dueño.

Los conflictos sobre derechos de fuentes de agua en las zonas desérticas ocurren frecuentemente. En el sistema económico de los nómadas y seminómadas, las únicas propiedades aceptadas como privadas son las fuentes de aguas así determinadas y los sepulcros. La alianza finaliza con los juramentos solemnes entre ambas partes acompañados de los rituales correspondientes y la designación memorial de la fuente de agua: Beerseba, que hace referencia al juramento y a las siete corderas del ritual. El resultado de esta alianza es la seguridad de residencia de Abraham y sus descendientes en tierra de los filisteos por mucho tiempo.

Al principio del episodio, Abimelec es quien reconoce la dirección de Dios. Al final, Abraham planta un tamarisco como árbol memorial y dedica el lugar en adoración al Dios eterno. El tamarisco es un árbol propio de esa zona desértica y de crecimiento relativamente rápido. Produce una resina que es comestible. La nota sobre este acto refleja la importancia de los árboles en el desierto y que en la religiosidad local los santuarios estaban ubicados bajo árboles y en lugares elevados. Al establecer Abraham este santuario en forma permanente en Beerseba, lo dedica al Dios eterno (El Olam). Con este título se reconoce y se proclama la eternidad de Dios y que su presencia y gracia no están limitadas al tiempo. La zona de Beerseba, en la parte norte del Neguev, se convierte en un centro residencial importante de los patriarcas. Dos rutas principales pasaban por Beerseba. Una, de norte a sur, que de Hebrón partía hacia Egipto y la otra, de este a oeste, que desde el Arabá partía hacia la costa del Mediterráneo. Se convierte en la ciudad donde más tiempo residen Abraham e Isaac. Además, se consagra como un centro de adoración muy importante para los patriarcas. Es a Beerseba donde Jacob acude para encontrar orientación de Dios en cuanto a su traslado y el de su familia a Egipto. En el lenguaje geográfico, Beerseba era el límite poblacional sur del territorio de Israel. De Dan (norte) a Beerseba (sur) significa “de punta a punta” o “todo el territorio”.

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