Este incidente nos provee el testimonio de varias normas para la relación con Dios y la relación familiar. Primero, jamás un plan humano ha de substituir al plan divino. La voluntad humana, por más sabia que sea, no podrá ocupar el lugar de la voluntad de Dios. Lo que el hombre debe hacer es buscar la voluntad de Dios en su Palabra y a través de la oración, y aceptarla. Dios es fiel a su propósito el cual se ha de cumplir en las condiciones y términos que él determina. Segundo, una vez más se expresa la misericordia de Dios. ¡El se hace cargo del error humano! Ismael es fruto del recurso humano que duda en la promesa y decide no esperar en Dios. En una palabra, es el resultado del pecado humano. Pero Dios escoge hacerse cargo de ello. Aquí se confirma la fidelidad y bondad de Dios que a pesar de que el hombre cometa pecado, Dios se hace cargo del pecado. El apóstol Pedro, haciendo eco del profeta Isaías nos declara que Jesucristo en la cruz se hace cargo de todas nuestras iniquidades. Ciertamente la descendencia de Abraham y el mundo entero ha tenido que soportar la consecuencia de este error humano, pero Dios, no Abraham, fue quien se hizo cargo de Ismael. Tercero, nos llama a una reflexión sobre la imperiosa necesidad de matrimonios monógamos y hogares estables para la crianza de los hijos. En América Latina el problema es grave, pues hay hombres que procrean hijos de diferentes mujeres sin compromiso matrimonial o responsabilidad paterna. Estos niños son producto de la desobediencia del hombre a las normas de Dios. Refleja el desenfreno sexual y la irresponsabilidad del ser humano para con la descendencia. Se crían en conflictos, privaciones y sin el privilegio de un hogar estable. El presente de esos niños es precario y el futuro peligroso. Es urgente que la iglesia atienda a este problema.
Verdades prácticas Estas palabras preocuparon muchísimo a Abraham, por causa de su hijo. ¡Cuánto dolor habrá causado a Abraham el hecho de echar a su casa a su hijo Ismael! Muchas veces nos damos cuenta de nuestros errores, pedimos perdón y ciertamente Dios es misericordioso y amplio en perdonar, pero las consecuencias de los errores van más adelante del presente y nos traen dolor y sufrimiento. Actuemos de tal manera que no estemos sembrando preocupaciones para el futuro.
Agar parte y se pierde en el desierto de Beerseba. Las guerras devastadoras y los fenómenos climáticos frecuentemente cambian el aspecto físico de un desierto. Si se añade a esto la circunstancia poco deseable del viaje, se hace difícil a Agar reconocer las señales que indicaban el camino y los oasis ya conocidos por ella. En esta situación angustiosa, Agar se prepara para morir y dejar morir a Ismael. Aquí parecía que terminaría todo. Pero Dios interviene, de acuerdo con su promesa anterior, y permite la sobrevivencia de Ismael al cuidado de Agar. Nuevamente se nota la fidelidad y misericordia de Dios al recordar su promesa y escuchar el clamor de un ser humano en angustia. Dios concede su presencia permanente a Ismael y Agar cumple el papel de madre y padre a Ismael.
«¿Qué tienes Agar?» Agar representa a muchas mujeres que han sido usadas y luego abandonadas. Van por las calles arrastrando a sus hijos sin saber a dónde ir. Dios no las ha olvidado; él les pregunta con simpatía y profundo interés: «¿Qué tienes?» Dios se interesa por las mujeres que como Agar:
1. Han sido proscritas. Agar había sido echada por su patrona y despedida por el hombre que era el padre de su hijo.
2. Han sido empobrecidas. A Agar llegó a faltarle el pan y hasta el agua del odre. Los recursos de la desterrada se agotan rápidamente hasta que llega el momento de no saber qué más hacer o dónde buscar algún auxilio.
3. Han perdido la esperanza. Agar se alejó de su hijo y pensó: No quiero ver morir al muchacho y …alzando su voz lloró. Muchas mujeres como Agar no quieren ver la cara de la muerte que viene para llevarse al hijo de sus entrañas.
Agar es un cuadro vivo de la mujer que sufre, pero también es un ejemplo típico de un Dios de amor que escucha la oración del impotente, del pobre y sin esperanza para darle consuelo y decirle con claridad: «Dios ha oído…», «…levántate», «…Dios abrió los ojos de ella, y vio…».
Con el correr del tiempo, Ismael crece y obtiene primero, como lugar de habitación el desierto de Parán. Esta era una zona bien determinada al noroeste del golfo de Acaba y sur del mar Muerto en el desierto del Sinaí. Segundo, Ismael se convierte en un guerrero hábil, lo que es necesario para su sobrevivencia en dicho lugar. Tercero, la madre le obtiene esposa de Egipto, lo que asegura su identidad étnica y su descendencia posterior. La revelación bíblica en Génesis se ha de ocupar varias veces más de Ismael y de sus descendientes por su cercanía a la descendencia del pacto y por su influencia en el pueblo de Dios. Se debe resaltar la fortaleza espiritual y física de Agar quien como madre soltera y en condiciones desventajosas pudo lograr, con la ayuda de Dios, que su hijo llegara a la realización prometida por Dios. Nos hace recordar de tantas madres solteras o sin el beneficio de los padres de sus hijos quienes con sacrificio y abnegación logran criar hijos y hacerlos en su mayoría útiles a la sociedad.
