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Génesis 6: Arrepentimiento de Dios

Gén 6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

Gén 6:2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Los hijos de Dios puede que aluda a la línea de Set —en oposición a los infieles descendientes de Caín—, a gente de elevado rango, como los nobles, o a ángeles rebeldes que abandonaron el cielo para tomar mujeres como esposas. Esta última interpretación presenta algunas dificultades, pero parece las más indicada. También sirve para confirmar el mal que reinaba en el mundo antes del diluvio.

Gén 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

Mi espíritu se refiere al Espíritu Santo en su papel de aliento sostenedor de la vida dada al ser humano en la creación (2.7). Contenderá : Su significado en lengua hebrea no está claro. Dios determina ahora reducir la duración de la vida en los seres humanos, tal como lo pone de manifiesto la cifra simbólica de ciento veinte años, poniendo fin al anterior período de notable longevidad. La corruptibilidad del hombre frente al pecado hizo necesario que Dios redujera sus años de posibilidad de hacer el mal. Por lo tanto, esto debe ser visto como una muestra de la misericordia de Dios, y no como un castigo divino.

Gén 6:4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Los hijos de Dios y sus mujeres produjeron hijos gigantes; los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre desaparecieron más tarde debido al diluvio. Algunos piensan que «los hijos de Dios» eran ángeles caídos, pero es poco probable porque estos no se pueden casar ni reproducir. Algunos expertos creen que esta frase se refiere al matrimonio mixto entre los descendientes santos de Set y los descendientes inicuos de Caín («las hijas de los hombres»). Esto pudo haber debilitado la línea santa e incrementado la depravación moral en el mundo. La resultante explosión demográfica trajo consigo la explosión del mal.

«Mas serán sus días ciento veinte años» significa que Dios concedería a la gente de los días de Noé ciento veinte años para dejar sus caminos pecaminosos. Si bien ciento veinte años pueden parecer mucho tiempo, el plazo se acabó un día y las aguas barrieron la tierra. Puede ser que su plazo también se esté acabando. Vuélvase a Dios para que perdone sus pecados. Usted no puede ver el reloj de la paciencia de Dios, y no habrá regateos en cuanto a alargar el tiempo.

Los gigantes que se mencionan aquí eran gente que medía entre tres y tres metros y medio de altura. El término hebreo que se traduce «gigante» es el mismo de Números 13:33. Goliat, un hombre de alrededor de tres metros de altura, aparece en 1 Samuel 17. Aprovechaba sus ventajas físicas para oprimir a la gente que los rodeaba.

Gén 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

La degeneración del género humano avanzaba rápidamente, a pesar de hombres de Dios como Enós, Enoc y Noé.
El ser humano se precipita a la degradación,

Restauración. Los capítulos 4-12 revelan la precipitación humana hacia la degradación y su necesidad absoluta de redención y restauración. Todo el concepto del «Espíritu Santo y la restauración» se desarrolla en el artículo con ese mismo título que comienza en Hechos 3:19-21.

Gén 6:6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

Gén 6:7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

¿Quiere decir que Dios se arrepintió de crear a la humanidad en el sentido de reconocer que había cometido un error? No, Dios no cambia de parecer (1Sa_15:29). Más bien esto expresa la tristeza de Dios por lo que la gente se había buscado, el mismo sentimiento de un padre ante un hijo rebelde. Dios estaba muy triste porque la gente había elegido el pecado y la muerte en lugar de tener relación con El.

Gén 6:8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Gracia : Favor. El pecado de aquella gente entristeció a Dios. Nuestro pecado también lo entristece hoy día. Sin embargo, Noé agradó a Dios. Aun cuando estamos lejos de ser perfectos, podemos seguir el ejemplo de Noé y agradar a Dios en medio del pecado que nos rodea.

Gén 6:9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

Decir que Noé era varón justo y perfecto no significa que nunca pecó (la Biblia registra uno de sus pecados en 9.20ss). Más bien significa que amó y obedeció a Dios sinceramente. Por toda una vida caminó por la fe, y fue un ejemplo vivo a su generación. Como Noé, vivimos en un mundo repleto de maldad. ¿Estamos influenciando o nos dejamos influenciar por otros?

Gén 6:10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.

Gén 6:11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.

Violencia : Más exactamente «injusticia».

Gén 6:12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.

Gén 6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Gén 6:14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.

La brea era una sustancia para impermeabilizar el arca.

Gén 6:15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.

¡La barca que Noé construyó no era una canoa! Imagínese construir un barco de la longitud de un campo y medio de fútbol y tan alto como un edificio de cuatro pisos. El «arca» (como se le conoce) era exactamente seis veces más larga que ancha, la misma proporción que utilizan los constructores de buques. Este enorme barco fue construido probablemente a varios kilómetros del agua y por solo unos pocos hombres fieles que creyeron en la promesa de Dios y obedecieron sus mandatos.

Gén 6:16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

Las dimensiones del arca eran de apenas 150 m de largo por 25 m de ancho, y 15 m de altura, con una capacidad que excedería la de 500 vagones de ferrocarril. La forma como fue construida hacía difícil que zozobrara.

Gén 6:17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

Las culturas antiguas conservaron la memoria del diluvio universal.

Gén 6:18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

Mi pacto es la primera mención de un pacto bíblico. La protección ofrecida por Dios ante el inminente diluvio es la primera expresión del pacto prometido. Un pacto es una promesa. Este es un tema común en las Escrituras. Dios pacta con el hombre. Cuán reconfortante es saber que el pacto de Dios con nosotros es firme. El sigue siendo nuestra salvación y nosotros estamos amparados por nuestra relación con El.

Gén 6:19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.

Gén 6:20 De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida.

Gén 6:21 Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.

El meter en el arca de todo lo que vive y de todo alimento, así como el sustento que necesitaban, obviamente requirió milagros bajo el control soberano de Dios

Gén 6:22 Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.

La obediencia de Noé es un modelo patriarcal de la obra conjunta de Dios y los seres humanos para hacer avanzar los propósitos de su reino sobre la tierra. Noé puso manos a la obra tan pronto como Dios le dijo que construyera el arca. A las demás gentes se avisó del inminente desastre (1Pe_3:20), pero aparentemente no esperaban que sucediera. Las cosas no han cambiado mucho. Cada día a cientos de personas se les advierte del juicio inevitable de Dios, y aún así la mayoría no cree que esto pueda suceder. No espere que la gente acepte de buen grado el mensaje de que el Señor vendrá a castigar el pecado. Los que no creen en Dios dirán que es imposible, y tratarán de que usted niegue a Dios. Pero recuerde que Dios le prometió a Noé protegerlo. Esto puede animarnos a confiar en que Dios nos librará del juicio que ciertamente vendrá.

Caín

A pesar de las preocupaciones y esfuerzos de los padres, parecen ser inevitables los conflictos que surgen entre los hijos en una familia. Las relaciones entre hermanos estimulan la competencia y la cooperación. En la mayoría de los casos la mezcla de amor y competencia a la larga origina un lazo fuerte entre los hermanos. Sin embargo, no es poco usual escuchar a los padres decir: «Pelean tanto que espero que no se maten antes de llegar a adultos». En el caso de Caín, el potencial de incomodidad se convirtió en tragedia. Y aun cuando no conocemos muchos detalles de la vida de este primogénito, su historia todavía puede enseñarnos algo.

Caín se enojó. Estaba furioso. Tanto él como su hermano Abel presentaron sacrificios a Dios, y el suyo había sido rechazado. La reacción de Caín parece indicar que desde el principio tuvo una mala actitud. Caín tenía que tomar una decisión: podía corregir su actitud acerca de su ofrenda a Dios, o podía descargar su ira en su hermano. Su decisión es un recordatorio claro de cuán a menudo estamos conscientes de que enfrentamos opciones contrarias, y aun así elegimos el mal como lo hizo Caín. Quizá no tengamos la intención de matar, pero intencionalmente elegimos mal.
Los sentimientos que motivan nuestro comportamiento siempre se pueden cambiar por medio de la fuerza de pensamiento. Pero en esto podemos comenzar a experimentar la disposición de Dios a ayudarnos. El pedirle ayuda para hacer lo que es correcto puede evitar que hagamos cosas de las que más tarde nos lamentaremos.

Caín fue el primer niño, el primero en seguir la profesión de su padre: granjero, pero tenía sus debilidades y errores: cuando se desilusionaba, reaccionaba con ira, elegía la opción negativa aun cuando se le presentara una posibilidad positiva, lo que lo convirtió en el primer asesino

De su vida aprendemos que el enojo no necesariamente es pecado, pero las acciones motivadas por el enojo pueden ser pecaminosas. El enojo debe movernos a una acción correcta, no a una mala. Que lo que ofrecemos a Dios debe brotar del corazón: lo mejor que seamos y tengamos y que las consecuencias del pecado algunas veces son permanentes.

«Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él» La historia de Caín se relata en Génesis 4:1-17.

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