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Génesis 7: El diluvio universal

Gén 7:1 Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

Gén 7:2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.

Gén 7:3 También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.

Los animales limpios adicionales y las aves se utilizaron más tarde para ofrecerlos en sacrificio (8.20) y para un reconocimiento preliminar de la tierra.

Gén 7:4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.

Cuarenta días y cuarenta noches puede ser interpretado literalmente, o como una expresión convencional que significa «por mucho tiempo» (véase Exo_24:18). Las cifras posteriores parecen indicar lo primero.

Gén 7:5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.

Gén 7:6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

Gén 7:7 Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.

Gén 7:8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,

Gén 7:9 de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.

Gén 7:10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

Gén 7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,

El diluvio comenzó cuando fueron rotas todas las fuentes del grande abismo. Casi simultáneamente se produjeron terremotos submarinos y erupciones volcánicas que lanzaron las aguas de los mares masivamente sobre la tierra. Puede que también se refiera al cataclismo que creó los continentes, al separar estas gigantes masas sólidas de la original y única placa terrestre

Gén 7:12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

Lluvia : la palabra que se utiliza en el texto hebreo significa «fuertes y anormales precipitaciones». En el v. 17 se le llama «diluvio». Este fenómeno acompañó la masiva invasión de las aguas desde las profundidades de la tierra.

Gén 7:13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;

Gén 7:14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.

Gén 7:15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.

Se unieron a Noé en el arca parejas de todos los animales; se tomaron siete parejas de «animales limpios» de los que se utilizaban en los sacrificios. Se calcula que en el arca entraron aproximadamente 45,000 animales.
Montes De Ararat :   El arca tocó tierra en los montes de Ararat, que se encuentran localizados en lo que hoy es Turquía, cerca de la frontera con Rusia. Allí se estacionó por casi ocho meses antes de que Noé, su familia y los animales bajaran a tierra seca.

Gén 7:16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.

Muchos se habrán preguntado cómo pudieron capturar tantos animales. ¿Acaso Noé y sus hijos pasaron años recogiéndolos? En realidad, la creación, junto con Noé, actuaron conforme Dios lo había mandado. Parece que no hubo ningún problema en reunir a los animales. Dios se hizo cargo de los detalles de esta tarea mientras que Noé hacía su parte: construir el arca. A menudo hacemos exactamente lo opuesto a Noé. Nos preocupamos por detalles en la vida sobre los que no tenemos ningún control, mientras que descuidamos las cosas que sí están bajo nuestro control (actitudes, relaciones, responsabilidades). Trate de parecerse más a Noé, y concéntrese en las cosas que Dios le ha encomendado y déjele el resto a El.

Gén 7:17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.

Gén 7:18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.

Gén 7:19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.

Gén 7:20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.

Aun los montes altos fueron cubiertos por las enormes olas. Quince codos más altos indica que las aguas se elevaron por lo menos 7 metros por encima de los más altos montes. Esto permitió al arca flotar libremente.

Gén 7:21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.

Gén 7:22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.

Gén 7:23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.

Sobre la faz de la tierra : La vida marina aparentemente sobrevivió a pesar del fenómeno y no hay indicio alguno de su subsecuente recreación.

Gén 7:24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

Ciento cincuenta días incluyen los cuarenta días del descenso de las aguas. El arca flotó sobre aguas tranquilas durante 110 días.

¿Cubrió la tierra entera? Un diluvio universal es ciertamente posible. Hay suficiente agua en el planeta para cubrir toda la tierra seca (la tierra comenzó así, véase 1.9, 10). Más tarde, Dios prometió que nunca más la destruiría con un diluvio. Así que, debió haber cubierto toda la tierra o destruido toda las partes habitadas de ella. Recuerde que Dios mandó el diluvio para destruir la maldad que había en la tierra. Se necesitaba un gran diluvio para lograr eso.

Murieron todos los hombres, mujeres y niños que había en el mundo, excepto los que estaban en el arca. Podemos imaginar fácilmente el terror que los embargó. Nuestro Salvador nos dice que hasta el mismo día en que llegó el diluvio, ellos estaban comiendo y bebiendo, Lucas xvii, 26, 27; estaban sordos y ciegos a todas las advertencias divinas. La muerte los sorprendió en esta postura. Ellos se convencieron de su necedad cuando ya era demasiado tarde. Podemos suponer que intentaron todos los medios posibles para salvarse, pero todo fue en vano. Los que no se encuentran en Cristo, el Arca, ciertamente serán destruidos, destruidos para siempre. —¡Hagamos una pausa y consideremos este tremendo juicio! ¿Qué puede prevalecer delante del Señor cuando él está airado? El pecado de los pecadores será su ruina, temprano o tarde, si no se arrepienten. El Dios justo sabe llevar la ruina al mundo de los impíos, 2 Pedro iii, 5. ¡Qué terrible será el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos! Felices los que son parte de la familia de Cristo y que como tales están a salvo con Él; ellos pueden esperar sin desmayo y regocijarse de que triunfarán cuando el fuego queme la tierra y todo lo que en ella hay. Podemos suponer algunas distinciones favorables en nuestro propio caso o carácter, pero, si descuidamos, rechazamos o abusamos de la salvación de Cristo, pese a las imaginadas ventajas, seremos destruidos en la ruina común de un mundo incrédulo.

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