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Salmo 65: Dios es digno de alabanza

Salmo 65:9  Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia, en gran manera la enriqueces; el río de Dios rebosa de agua; tú les preparas su grano, porque así preparas la tierra.

Salmo 65:10  Riegas sus surcos abundantemente, allanas sus camellones, la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.

Salmo 65:11  Tú has coronado el año con tus bienes, y tus huellas destilan grosura.

Indudablemente, este salmo se cantaba en el festival de la cosecha al final del año agrícola.

Salmo 65:12  Destilan los pastos del desierto, y los collados se ciñen de alegría.

Salmo 65:13  Las praderas se visten de rebaños, y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo, sí, cantan.

Este salmo, que hace referencia a la cosecha, glorifica a Dios el Creador como reflejo de la belleza de la naturaleza. La naturaleza nos ayuda a comprender algo del carácter de Dios. Los judíos creían que el cuidado de Dios de la naturaleza era un ejemplo de su amor y provisión hacia ellos. La naturaleza muestra la generosidad de Dios, dándonos más de lo que necesitamos o merecemos. La reflexión sobre tan abundante generosidad debe producirnos un corazón agradecido a Dios y generoso hacia los demás.

Himno de albanza y acción de gracias

Algunos también clasifican este Salmo como una súplica colectiva. Se nota una combinación de lo que hace Dios en la naturaleza y su acción en la historia. No sabemos cuándo fue escrito; quizá fue después de una sequía o de un tiempo de sitio como en el tiempo de Ezequías (716-687 a. de J.C.).

Dios es digno de alabanza

En vez de hacer un llamado a la alabanza, como es normal en los himnos, el salmista declara que Dios es digno de la alabanza. La palabra traducida te corresponde, con las vocales del Texto Masorético, conlleva la connotación de silencio o resignación; de modo que otra traducción podría ser: “Para ti el silencio es alabanza.” Es la idea de estar callado y dejar que Dios actúe.

El versículo 1 da la impresión de una multitud que adora a Dios. Por cierto en Sion, en el pueblo de Dios, donde conocen quién es y qué hace, es donde las personas aprecian la adoración que Dios merece. Los demás párrafos del Salmo presentan motivos de esta alabanza.

El perdón de Dios

Tú oyes la oración. ¡Qué maravilla! ¡El Dios de todo el universo oye nuestra oración! Como dice Filipenses 2:10, es el propósito de Dios que “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra”.

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