La mayoría de los veintisiete capítulos de la segunda parte de Isaías expresan un mensaje de perdón, consuelo y esperanza. Este mensaje proyecta la mirada hacia la futura venida del Mesías. Isaías habla más del Mesías que ningún otro profeta del Antiguo Testamento. Lo describe como Siervo sufriente y como Señor soberano. Esto no se entendió con claridad hasta los tiempos del Nuevo Testamento. Basado en lo que Jesucristo hizo, Dios ofrece perdón gratuito a todos los que se vuelven a Él con fe. Este es un divino mensaje de consuelo para nosotros porque los que le prestan atención encuentran paz eterna y amistad con Dios.
Santidad
Dios es exaltado hasta lo sumo por encima de todas sus criaturas. Su perfección moral se levanta en contraste con la gente y las naciones malvadas. Dios es perfecto y sin pecado en todos sus motivos y acciones, así que tiene el control perfecto de su poder, juicio, amor y misericordia. Su naturaleza santa es nuestro patrón de moralidad.
Como Dios no tiene pecados, puede ayudarnos con nuestro pecado. Es bueno que lo veamos como el único que tiene el poder supremo y la perfección moral. Nunca debemos tratarlo como alguien común. Él es el único digno de nuestra devoción y alabanza. Él siempre es veraz y justo.Castigo
Debido a que Dios es santo, demanda que su pueblo trate a los demás con justicia. Prometió castigar a Israel, Judá y a otras naciones por su inmoralidad, incredulidad e idolatría. La verdadera fe degeneró en una soberbia nacional y en rituales religiosos vacíos.
Solo debemos confiar en Dios y cumplir sus mandamientos. No podemos abandonar la justicia ni volvernos egoístas. Si endurecemos nuestro corazón en contra de su mensaje, su castigo caerá sobre nosotros.
Salvación
Debido a que el castigo divino está en camino, necesitamos un Salvador. Ningún hombre ni nación puede salvarse sin la ayuda de Dios. Isaías profetiza y describe el sacrificio perfecto de Cristo por nuestros pecados. Todos los que confíen en Dios pueden ser libres de sus pecados y restaurados para Él.
Cristo murió para salvarnos de nuestro pecado. Necesitamos su ayuda. Está dispuesto a salvar a todos los que se aparten del pecado y acudan a Él. La salvación solo proviene de Dios. Ninguna cantidad de buenas obras puede ganarla.
Mesías
Dios enviará al Mesías para salvar a su pueblo. Establecerá su propio reino como fiel Príncipe de Paz que gobierna con justicia. Vendrá como Señor soberano, pero lo hará como Siervo que muere para limpiar los pecados.
Debemos depositar nuestra confianza en el Mesías, no en nosotros mismos ni en ninguna nación ni poder. No existe esperanza alguna a menos que creamos en Él. Confíe plenamente en Cristo y permítale gobernar su vida como Señor soberano.
Esperanza
Dios promete consuelo, liberación y restauración en su reino venidero. El Mesías gobernará sobre sus seguidores fieles en la era que ha de venir. La esperanza es posible porque Cristo volverá.
Podemos cobrar ánimo ya que existe compasión por los que se arrepienten. No importa cuán sombría sea nuestra situación actual ni cuán malvado sea el mundo, debemos continuar siendo el pueblo fiel de Dios que espera su venida.
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