Las clases opulentas y adineradas viven vidas desenfrenadas. No toman en cuenta la pobreza que les rodea. Hay hambre, muerte, destrucción y protesta, por causa de estos problemas. Esta es también la sociedad en donde vive el creyente en Dios. ¿Cuál será la actitud que tendrá que asumir el creyente contemporáneo? La respuesta es obvia. El profeta de antaño las denunció.
Los que deberían prestar mucha atención a este juicio de Dios son:
1. Los padres de familia.
2. Los líderes del pueblo.
3. Las mujeres.
4. Los jóvenes.
