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Isaías 33: Oración en tiempos de angustia

Isaías 33:1  ¡Ay de ti que destruyes, y no has sido destruido; y de aquel que es pérfido, cuando otros no actuaron con perfidia contra él! Cuando termines de destruir, serás destruido; cuando acabes de actuar con perfidia, con perfidia actuarán contra ti.

¡Ay de ti , que saqueas!: Parece una alusión a Senaquerib, rey de Asiria, quien ha traicionado y saqueado a Judá, aunque algunos piensan que se refiere a Babilonia. El saqueador será a su vez saqueado y destruido debido a que Jerusalén depositará su confianza en Jehová.

«¡Ay de ti, que saqueas!» se refiere a Asiria. Los asirios quebrantaban siempre sus promesas, pero demandaban que los otros cumplieran las suyas. Es muy fácil colocarnos en esa misma posición egoísta, demandando nuestros derechos mientras olvidamos los derechos de los demás. Las promesas incumplidas destrozan la confianza y destruyen las relaciones. Propóngase cumplir sus promesas, a la vez que pida perdón por las promesas pasadas que ha incumplido. Ejercite la misma justicia que demanda para sí de los demás.

Isaías 33:2  Oh Señor, ten piedad de nosotros; en ti hemos esperado. Sé nuestra fortaleza cada mañana, también nuestra salvación en tiempo de angustia.

Estas son palabras del remanente justo que esperaba en  Dios para ser libres de la opresión.

Isaías 33:3  Al estruendo del tumulto los pueblos huyen; al levantarte tú las naciones se dispersan;

Isaías 33:4  se recoge el botín como recoge la oruga, se lanzan sobre él como se lanzan las langostas.

Isaías 33:5  Exaltado es el Señor, pues mora en lo alto; ha llenado a Sion de derecho y de justicia.

Cuando se establezca el reino de Cristo, Sion (Jerusalén) será la casa de juicio y justicia ya que el Mesías reinará allí. Como una luz para el mundo, la nueva Jerusalén será la santa ciudad.

Isaías 33:6  El será la seguridad de tus tiempos, abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento; el temor del Señor es tu tesoro.

tiempos, et: Un tiempo en particular; una temporada, era, ocasión o algún período de tiempo. También puede significar los tiempos actuales o presentes. En contraste con olam, que denota lo ilimitado del tiempo, et se usa para describir un espacio reducido de tiempo. Et puede ser una temporada, tal como la Pascua, la temporada de lluvias o de cosecha. Asimismo, podría referirse a una etapa de la vida, «el tiempo de la vejez». Et se usa 290 veces. Aquí se habla de la fuerza que  Dios dispensará a los creyentes, aun en medio de los tiempos inciertos de la época actual

Isaías 33:7  He aquí, sus valientes claman en las calles, los mensajeros de paz lloran amargamente.

Jehová triunfará a pesar de la gran devastación ocasionada por los asirios en toda el área, desde Basán (al este del Jordán) al Carmelo y el Líbano (en la costa sudoccidental)

Isaías 33:8  Las calzadas están desiertas, el transeúnte ya no pasa; ha quebrantado el pacto, ha despreciado las ciudades, no tiene en estima al hombre.

Los asirios quebrantaron el tratado de paz

Isaías 33:9  De duelo está la tierra y languidece, el Líbano está avergonzado y se marchita; Sarón es como una llanura desierta, y pierden su follaje Basán y el Carmelo.

Estos lugares fructíferos y productivos se volverían desiertos. El Líbano se conocía por sus enormes cedros. Sarón era muy fértil. Basán era muy productiva en grano y ganadería. El Carmelo era un monte espeso.

Isaías 33:10  Ahora me levantaré–dice el Señor– ahora seré exaltado, ahora seré ensalzado.

Isaías 33:11  Concebisteis paja, daréis a luz rastrojo; mi aliento como fuego os consumirá.

Isaías 33:12  Y los pueblos serán calcinados, como espinos cortados que son quemados en el fuego.

Isaías 33:13  Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y los que estáis cerca, reconoced mi poder.

Isaías 33:14  Aterrados están los pecadores en Sion, el temblor se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?

¿Quién resistirá la prueba del fuego consumidor ? El justo, quien también verá al Rey en su hermosura , según una brillante profecía. Tras la victoria que Jehová le permitió obtener a Asiria sobre Judá, los dignatarios asirios, que dominaron por un tiempo y hablaron una lengua difícil de entender , serían removidos. Jerusalén ( Sion ) se compara con el tabernáculo en el desierto, cuyas estacas y cuerdas no serán tocadas en la futura quietud de la ciudad, en tanto Jehová mora junto a su pueblo. Aunque se refiere a la recuperación histórica de Jerusalén después de la invasión asiria, este pasaje posee también una importancia escatológica.

Isaías 33:15  El que anda en justicia y habla con sinceridad, el que rehúsa la ganancia injusta, y se sacude las manos para que no retengan soborno; el que se tapa los oídos para no oír de derramamiento de sangre, y cierra los ojos para no ver el mal;

Isaías 33:16  ése morará en las alturas, en la peña inexpugnable estará su refugio; se le dará su pan, y tendrá segura su agua.

Estos pecadores se dieron cuenta de que no podrían vivir en la presencia del  Dios Santo, ya que es un fuego que consume el mal. Solo los que caminan rectamente y hablan lo que es bueno pueden vivir con  Dios. Isaías nos da ejemplos de cómo podemos demostrar nuestra justicia y rectitud: rechazar ganancias recibidas por extorsión y sobornos, negarnos a escuchar planes de acciones malas y cerrar nuestros ojos al mal. Si somos justos en nuestras relaciones, moraremos con  Dios y El suplirá nuestras necesidades.

Isaías 33:17  Tus ojos contemplarán al Rey en su hermosura, verán una tierra muy lejana.

Isaías 33:18  Tu corazón meditará en el terror, y dirá: ¿Dónde está el que cuenta? ¿Dónde está el que pesa? ¿Dónde está el que cuenta las torres?

Isaías 33:19  No verás más al pueblo feroz, pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende, de lengua tartamuda, que nadie comprende.

Isaías 33:20  Contempla a Sion, ciudad de nuestras fiestas señaladas; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será plegada, cuyas estacas no serán arrancadas nunca, ni rotas ninguna de sus cuerdas.

Isaías 33:21  Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros lugar de ríos y de anchos canales, por donde no andará embarcación de remos, ni nave potente por él pasará.

Galera de remos : Ningún navío de guerra se abrirá paso contra Judá.

Isaías 33:22  Porque el Señor es nuestro juez, el Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey; El nos salvará.

Isaías 33:23  Se han aflojado tus cuerdas; no pueden sostener firme el mástil ni entesar la vela. Entonces será repartida la presa de un abundante botín; los cojos se llevarán los despojos.

Isaías 33:24  Ningún habitante dirá: Estoy enfermo; al pueblo que allí habita, le será perdonada su iniquidad.

Oración en tiempos de angustia

En la secuencia escalonada del desarrollo de los acontecimientos, desde los inútiles esfuerzos del profeta por impedir que Judá se aliara con Egipto hasta los momentos angustiosos del sitio de Jerusalén por los asirios, esta oración marca la etapa final. Pero el profeta no se sume en la derrota y el fracaso, sino que apunta también hacia la alborada de la victoria de  Dios.

En el versículo  2 se presenta el momento histórico que vive el profeta. Este es un momento de angustia, y los creyentes juntos con el profeta claman a Jehová: … ten misericordia de nosotros, porque en ti hemos confiado.

En los versículos 7-9 se describe la realidad de este tiempo de angustia: Los héroes de la nación (arielim, plural de ariel;) y los embajadores de paz, que fueron enviados inútilmente llevando el tributo para el rey de Asiria, claman y lloran de frustración. El rey aceptó el tributo, pero no desistió de marchar prepotentemente contra Jerusalén para tomarla y destruirla. La penetración de los ejércitos de Asiria en Judá dejó la tierra convertida en una desolación.

Los versículos 10-13 constituyen la respuesta de  Dios a la oración del profeta.  Dios se dispone a intervenir. Todos los esfuerzos políticos de Judá, tanto sus planes como la ejecución de los mismos han probado ser basura. La palabra pueblos en el versículo 12 es una palabra muy usada por Isaías para referirse a los asirios.

Ahora volvamos a los versículos 3 y 4. Ellos muestran cómo el profeta en su oración se apresura a ver el final de los asirios. Ellos (lit. los pueblos y las naciones) huyen ante el estruendo de la intervención divina, y el botín de los asirios es amontonado. Luego, los versículos 5 y 6 expresan la alabanza vehemente del profeta porque ahora sí ha comenzado un nuevo orden de cosas. El derecho y la justicia han llenado a Sion, y ha sido instaurada una nueva era de prosperidad nacional.

El estremecimiento se ha apoderado de los impíos en Sion, tanto porque han presenciado la intervención divina contra los asirios como fuego consumidor, como porque ven instaurado un orden de derecho y de justicia en Sion. Entonces, llenos de temor dicen: ¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor?. Y aunque ésta no es una pregunta en sí, el profeta se apresura a responderla: El que camina en justicia… . Una persona así vivirá en las alturas… Su pan le será provisto, y su agua no faltará.

Palabras de esperanza para Sion

Tras la victoria de Jehová vislumbrada y celebrada en la oración del profeta (ver la sección anterior), viene en esta sección una profecía emotiva que vislumbra a Jehová mismo tomando el mando del reino de Israel de una manera visible. El versículo 17 dice: Tus ojos verán al Rey en su hermosura…“ Y en el versículo  22 se dice: Porque Jehová es nuestro Juez; Jehová es nuestro Legislador. Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.

El enemigo asirio es visto como cosa del pasado. Rememorando los pasados momentos de horror, se preguntarán: “¿Dónde está el escriba?“ (es decir, el oficial del ejército asirio que registró el monto del tributo pagado por Judá como reino vasallo de Asiria. Ya no volverán a ver a los odiados enemigos.

Por otro lado, Sion se ha convertido en una morada tranquila. En el versículo  20 se compara con una tienda que nunca será desarmada. En el versículo  21 se describe como la fuente de una corriente de aguas poderosa que no permitirá que los barcos de guerra enemigos se acerquen a atacar a Sion.

En el versículo  23 se describe a Asiria como un barco de guerra cuyas cuerdas ya se han aflojado. Ya no pueden sostener el soporte de su mástil ni desplegar la vela. Entonces los judíos repartirán la presa, un cuantioso botín. Ninguno se hará el enfermo cuando se trate de lanzarse sobre los despojos del enemigo.

El libro de Isaías, en los Rollos del Mar Muerto, contiene un espacio de tres líneas entre los capítulos 33 y 34. Algunos creen que otro escritor, posterior a Isaías hijo de Amoz, decidió continuar su relato de destrucción y quería aprovechar el rollo que no estaba completamente utilizado.

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