El estremecimiento se ha apoderado de los impíos en Sion, tanto porque han presenciado la intervención divina contra los asirios como fuego consumidor, como porque ven instaurado un orden de derecho y de justicia en Sion. Entonces, llenos de temor dicen: ¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor?. Y aunque ésta no es una pregunta en sí, el profeta se apresura a responderla: El que camina en justicia… . Una persona así vivirá en las alturas… Su pan le será provisto, y su agua no faltará.
Palabras de esperanza para Sion
Tras la victoria de Jehová vislumbrada y celebrada en la oración del profeta (ver la sección anterior), viene en esta sección una profecía emotiva que vislumbra a Jehová mismo tomando el mando del reino de Israel de una manera visible. El versículo 17 dice: Tus ojos verán al Rey en su hermosura…“ Y en el versículo 22 se dice: Porque Jehová es nuestro Juez; Jehová es nuestro Legislador. Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
El enemigo asirio es visto como cosa del pasado. Rememorando los pasados momentos de horror, se preguntarán: “¿Dónde está el escriba?“ (es decir, el oficial del ejército asirio que registró el monto del tributo pagado por Judá como reino vasallo de Asiria. Ya no volverán a ver a los odiados enemigos.
Por otro lado, Sion se ha convertido en una morada tranquila. En el versículo 20 se compara con una tienda que nunca será desarmada. En el versículo 21 se describe como la fuente de una corriente de aguas poderosa que no permitirá que los barcos de guerra enemigos se acerquen a atacar a Sion.
En el versículo 23 se describe a Asiria como un barco de guerra cuyas cuerdas ya se han aflojado. Ya no pueden sostener el soporte de su mástil ni desplegar la vela. Entonces los judíos repartirán la presa, un cuantioso botín. Ninguno se hará el enfermo cuando se trate de lanzarse sobre los despojos del enemigo.
El libro de Isaías, en los Rollos del Mar Muerto, contiene un espacio de tres líneas entre los capítulos 33 y 34. Algunos creen que otro escritor, posterior a Isaías hijo de Amoz, decidió continuar su relato de destrucción y quería aprovechar el rollo que no estaba completamente utilizado.
