Isaías 33:8 Las calzadas están desiertas, el transeúnte ya no pasa; ha quebrantado el pacto, ha despreciado las ciudades, no tiene en estima al hombre.
Los asirios quebrantaron el tratado de paz
Isaías 33:9 De duelo está la tierra y languidece, el Líbano está avergonzado y se marchita; Sarón es como una llanura desierta, y pierden su follaje Basán y el Carmelo.
Estos lugares fructíferos y productivos se volverían desiertos. El Líbano se conocía por sus enormes cedros. Sarón era muy fértil. Basán era muy productiva en grano y ganadería. El Carmelo era un monte espeso.
Isaías 33:10 Ahora me levantaré–dice el Señor– ahora seré exaltado, ahora seré ensalzado.
Isaías 33:11 Concebisteis paja, daréis a luz rastrojo; mi aliento como fuego os consumirá.
Isaías 33:12 Y los pueblos serán calcinados, como espinos cortados que son quemados en el fuego.
Isaías 33:13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y los que estáis cerca, reconoced mi poder.
Isaías 33:14 Aterrados están los pecadores en Sion, el temblor se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
¿Quién resistirá la prueba del fuego consumidor ? El justo, quien también verá al Rey en su hermosura , según una brillante profecía. Tras la victoria que Jehová le permitió obtener a Asiria sobre Judá, los dignatarios asirios, que dominaron por un tiempo y hablaron una lengua difícil de entender , serían removidos. Jerusalén ( Sion ) se compara con el tabernáculo en el desierto, cuyas estacas y cuerdas no serán tocadas en la futura quietud de la ciudad, en tanto Jehová mora junto a su pueblo. Aunque se refiere a la recuperación histórica de Jerusalén después de la invasión asiria, este pasaje posee también una importancia escatológica.
Isaías 33:15 El que anda en justicia y habla con sinceridad, el que rehúsa la ganancia injusta, y se sacude las manos para que no retengan soborno; el que se tapa los oídos para no oír de derramamiento de sangre, y cierra los ojos para no ver el mal;
Isaías 33:16 ése morará en las alturas, en la peña inexpugnable estará su refugio; se le dará su pan, y tendrá segura su agua.
Estos pecadores se dieron cuenta de que no podrían vivir en la presencia del Dios Santo, ya que es un fuego que consume el mal. Solo los que caminan rectamente y hablan lo que es bueno pueden vivir con Dios. Isaías nos da ejemplos de cómo podemos demostrar nuestra justicia y rectitud: rechazar ganancias recibidas por extorsión y sobornos, negarnos a escuchar planes de acciones malas y cerrar nuestros ojos al mal. Si somos justos en nuestras relaciones, moraremos con Dios y El suplirá nuestras necesidades.
Isaías 33:17 Tus ojos contemplarán al Rey en su hermosura, verán una tierra muy lejana.
