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Isaías 57: Consuelo para los oprimidos

Isaías 57:1  El justo perece, y no hay quien se preocupe; los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda que ante el mal es arrebatado el justo,

Continúa la idea de 56.9-13, haciendo énfasis en la población en general. Un Israel disciplinado todavía es culpable de todas las formas de idolatría y sacrificio pagano que caracterizaron a los tiempos pre-exílicos. Sumido en su adulterio espiritual, no siente temor de Dios, ni inclinación al arrepentimiento.

Isaías 57:2  y entra en la paz. Descansan en sus lechos, los que andan en su camino recto.

Isaías 57:3  Mas vosotros venid acá, hijos de hechicera, descendientes de adúltero y ramera.

Isaías 57:4  ¿De quién os burláis? ¿Contra quién abrís la boca y sacáis la lengua? ¿No sois vosotros hijos de rebeldía, descendientes de la mentira;

Los idólatras se burlaban y gesticulaban groseramente, como manifestación de rechazo ante el remanente fiel.

Isaías 57:5  que ardéis con pasión entre los robles, bajo todo árbol frondoso; que sacrificáis los hijos en las quebradas, debajo de las hendiduras de las peñas?

Sacrificáis los hijos : Referencia a los sacrificios infantiles ofrecidos a Moloc.

Isaías 57:6  Entre las piedras lisas de la quebrada está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; también para ellas has derramado libación, has ofrecido ofrenda de cereal. ¿He de aplacarme con estas cosas?

Isaías 57:7  Sobre un monte alto y encumbrado has puesto tu cama; allí también subiste a ofrecer sacrificio.

El matrimonio es una relación exclusiva en la que un hombre y una mujer se vuelven uno. El adulterio rompe este hermoso lazo de unión. Cuando el pueblo se apartó de Dios y entregó su amor a los ídolos, Dios dijo que cometían adulterio: rompían su compromiso exclusivo con Dios. ¿Cómo podía el pueblo dar su amor a una indigna imagen de madera y piedra en lugar de a Dios que los creó y amó tanto?

Isaías 57:8  Y detrás de la puerta y del umbral has puesto tu señal. En verdad, bien lejos de mí te has descubierto, y has subido y ensanchado tu cama; de ellos has logrado pacto a tu favor, has amado su cama, has contemplado su virilidad.

Isaías 57:9  Has ido al rey con ungüento, y has multiplicado tus perfumes; has enviado tus emisarios a gran distancia, y los has hecho descender al Seol.

Te abatiste hasta la profundidad del Seol : Alude a las profundidades a que habían descendido. Se les ve como servidores de Satanás. Así y todo, no se desalentaron. «Al rey» se refiere a Moloc, Dios de los amorreos, cuya adoración incluía sacrificios de niños.

Isaías 57:10  Te cansaste por lo largo de tu camino, pero no dijiste: «No hay esperanza.» Hallaste nuevas fuerzas, por eso no desfalleciste.

Isaías 57:11  ¿Y de quién te asustaste y tuviste miedo, cuando mentiste y no te acordaste de mí, ni pensaste en ello? ¿No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo que no me temes?

Desde tiempos antiguos : Se han aprovechado de la paciencia de Dios y del hecho de que éste no los haya aniquilado en su momento.

Isaías 57:12  Yo declararé tu justicia y tus hechos, pero de nada te aprovecharán.

Dios dijo que publicaría la justicia y las obras de esta gente como fueron en realidad: simples pretensiones de hacer lo bueno. Isaías les advirtió que su justicia y buenas obras no los salvarían más que sus frágiles ídolos sin valor. No podemos obtener la salvación mediante buenas obras debido a que las mejores de ellas no son suficientes para que valgan más que nuestros pecados. La salvación es un regalo de Dios, que se recibe solo a través de la fe en Cristo, no por buenas obras.

Isaías 57:13  Cuando clames, que tus ídolos te libren; pero a todos se los llevará el viento, un soplo los arrebatará. Pero el que en mí se refugie, heredará la tierra, y poseerá mi santo monte.

Isaías 57:14  Y se dirá: Construid, construid, preparad el camino, quitad los obstáculos del camino de mi pueblo.

El quebrantado . . . de espíritu : Dios tendrá misericordia y vivificará el corazón de los quebrantados; desea que reine la paz en el seno de su familia, pero no puede haber paz para los impíos. Los versículos 1-13 hablan acerca de la soberbia y la lujuria. Los versículos 14-21 nos dicen cómo Dios se relaciona con los humildes y arrepentidos (quebrantados). El Alto y Sublime Dios bajó a nuestro nivel para salvarnos debido a que nos resulta imposible subir a su nivel para salvarnos a nosotros mismos

Isaías 57:15  Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.

Isaías 57:16  Porque no contenderé para siempre, ni siempre estaré enojado, pues el espíritu desfallecería ante mí, y el aliento de los que yo he creado.

Isaías 57:17  A causa de la iniquidad de su codicia, me enojé y lo herí; escondí mi rostro y me indigné, y él siguió desviándose por el camino de su corazón.

Isaías 57:18  He visto sus caminos, pero lo sanaré; lo guiaré y le daré consuelo a él y a los que con él lloran,

Isaías 57:19  poniendo alabanza en los labios. Paz, paz al que está lejos y al que está cerca –dice el Señor–y yo lo sanaré.

Isaías 57:20  Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.

Isaías 57:21  No hay paz–dice mi Dios–para los impíos.

Con esta doble analogía el profeta alude a los dirigentes espirituales del pueblo. Los centinelas son los profetas y los perros son los educadores y políticos. Con esta clase de dirigentes y guías espirituales que han generado una sociedad injusta e inmoral el profeta desesperadamente considera los extremos que ocasionan que los justos perezcan y los piadosos sean eliminados. En esta situación los que andan en rectitud no pueden anhelar otra cosa que la paz de la tumba.

En los versículos 3 y 4 el profeta tiene palabras muy duras para los samaritanos, aquellos medio hermanos de los judíos, descendientes de los antiguos israelitas que fueron dejados en su tierra por los asirios y de diferentes grupos étnicos paganos traídos por los mismos asirios. Los samaritanos eran los enemigos más hostiles de la pequeña y débil comunidad judía que había vuelto del cautiverio babilónico, como lo revela repetidas veces el libro de Nehemías. Aludiendo a su origen étnico mixto y a su religión sincretista el profeta dice: descendientes de adúltero y prostituta. Es decir, su inclinación idólatra les había venido por la vía de la herencia.

De las intrigas y de la burla de los samaritanos, y también del peligro que representaban a la vida de la débil comunidad judía y a sus esfuerzos para levantar la muralla de Jerusalén nos habla Nehemias 4:4 : ¡Escucha, oh Dios nuestro, porque somos objeto de desprecio! Devuelve su afrenta sobre sus cabezas….

Sin embargo, el profeta no concebía a estos samaritanos como un factor étnico totalmente ajeno a la herencia y a la misión de Israel en la historia, como habría sucedido en el caso de Esdras y Nehemías. Es posible que al llamarles hijos rebeldes, pero de todas maneras hijos, aún los considere dentro del mismo plano que a los judíos. Después de todo, la expectativa profética de la restauración de Efraín, ¿cómo podría ser de alguna manera realidad descartando por completo a los samaritanos, los descendientes de Efraín?

Las palabras duras del profeta contra los samaritanos nos revelan cuán repugnantes eran a la comunidad judía el factor idolátrico de la religión samaritana y sus antiguas prácticas vinculadas con el animismo, los sacrificios humanos, etc. Los versículos 5-8 describen algunas de las prácticas idolátricas de los antiguos samaritanos: el culto asociado a los robles, la adoración de ciertas piedras modeladas por el efecto constante del agua, el culto de la fertilidad asociado con los lugares altos, etc.

El versículo  9 parece aludir a la interferencia de elementos paganos de origen amonita en la vida de la comunidad judía. La palabra rey (mélej), parece ser una alusión a Moloc (Mólej), el Dios de los amonitas. Como es sabido, Tobías el amonita tuvo una nefasta influencia en la vida de Judá. Es posible que los convenios entre los dirigentes judíos y la gente de Tobías hayan incluido rituales relacionados con Moloc. El profeta parece referirse a circunstancias históricas específicas, como una comitiva enviada de Judá a la tierra de los hijos de Amón, posiblemente de parte del sacerdote Eliasib. Es así que escribe: Enviaste lejos a tus mensajeros (tsirim, “representantes”) y te humillaste hasta el Seol.

El estado de cosas era tal que la pequeña comunidad judía parecía haber venido de Babilonia para encontrar su tumba en Sion. El profeta no puede ocultar su preocupación y su desilusión. También Hageo asociaba la crisis económica y material con una grave situación de corrupción espiritual. Sin embargo, cuando no parece haber ningún destello de esperanza, el profeta repite las palabras de Jehová para un minúsculo remanente que aun se aferra a su Dios: Pero el que se refugia en mí tendrá la tierra por heredad y poseerá mi santo monte. Es posible que en las palabras del versículo  12 se aluda al sacerdote Eliasib que había llegado a disponer del área del monte del templo en Jerusalén como su propiedad privada.

Consuelo para los oprimidos

El versículo  14 constituye la continuación de las palabras de Jehová en la sección anterior. En lugar de él dirá, como tiene el Texto Masorético y traduce la RVA, la vocalización de la Vulgata que es también propuesta por la Stuttgartensia permite traducir: Entonces diré. Jehová ha prometido a los que se refugian en él darles la tierra por heredad. Ahora él se presta a intervenir directamente para que esta promesa sea realidad.

A pesar de habitar en las alturas y en santidad, se abre camino para reencontrarse con los anhelos y expectativas de su pueblo, porque él está con el de espíritu contrito y humillado para vivificar el corazón de los oprimidos.

En los versículos 16-18, haciendo eco de Genesis 6:3, Jehová se propone condescender con su pueblo, a pesar de sus fracasos y frustraciones, ya que sus objetivos no son para que su pueblo perezca ante las justas demandas de su Dios, sino que halle una tregua y experimente la bendición divina a pesar de su iniquidad. Entonces expresa estas palabras llenas de amor y condescendencia: He visto sus caminos, pero lo sanaré…. Estas palabras son enfatizadas en el versículo  19: Yo lo sanaré.

¿En qué consiste, o en qué se basa esta sanidad nacional que se anuncia? En una nueva actitud que surgiría en el corazón de los judíos, tanto los que están lejos (los que están en Babilonia) como los que están cerca (en la tierra de Judá y en Jerusalén). De este cambio en el corazón surgiría un nuevo diálogo, una nueva manera de hablar, un nuevo mensaje cívico, que se resume en la palabra: Paz. La repetición de la palabra paz (shalom ) confirma la autenticidad de esta nueva actitud y la extensión de sus efectos. El profeta vislumbra un avivamiento en el pueblo de Dios, más allá del área del monte santo y de las fronteras del minúsculo territorio de Judá.

Sin embargo, este avivamiento no cubrirá con sus frutos de bendición a los impíos, quienes son como el mar agitado que no puede estar quieto y cuyas aguas arrojan cieno y lodo. Con estas palabras es posible que el profeta alude a las acusaciones ruines y a las intrigas de los samaritanos y sus aliados judíos contra el remanente del pueblo de Dios. Para ellos definitivamente no habrá paz. Ellos no podrán resistir el movimiento de pacificación que se avecina, el cual tendrá recursos tan poderosos como para imponerse a pesar de todo el poderío de la impiedad. Posiblemente se alude aquí a las reformas de Nehemías, las cuales el mismo Nehemías respaldó con su ejemplo. La historia registra la incapacidad de los enemigos de dentro y de fuera para boicotear sus gestiones de paz.

El sabado día de reposo  Desde la antigüedad se celebra el sabat en Israel. Dios descansó el séptimo día, que es el sábado. Empieza el viernes por la noche, cuando el sol se pone, y termina el sábado cuando el sol se pone.

El guardar el día de reposo es un campo de batalla para los creyentes evangélicos. Una cuestión es si debemos enfocar el séptimo o el primer día de la semana (ya que es el día del Señor). La otra cuestión es si debemos guardar días cualquiera que sean. Y otra es si coincidimos en decir que es un día especial.

¿Qué conducta se considera correcta en este día? ¿Cuál es la conducta apropiada? ¿Podemos hacer de todo ese día? ¿Es permitido ir de compras? ¿Será correcto hacer negocios en ese día? Cuando pensamos en las actividades de la iglesia, surgen preguntas: ¿Las actividades de la iglesia nos dan tiempo para descansar? ¿Pasamos el día en ociosidad? ¿Hacemos obras de bien, ayudamos a los necesitados, asistimos a los cultos, tomamos tiempo para leer la Biblia y orar?

Cabe decir que los cristianos deben hacer las cosas que pueden, como por ejemplo, hacer las compras, lavar la ropa y el auto, y llevar a cabo los trabajos de aseo de la casa y el cuidado del jardín en otros días de la semana. Esto nos deja el domingo para la adoración al Señor, para descansar del trabajo y para estar con la familia.

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