Jehová interviene y redime a Sion
Esta sección es un tanto misteriosa y difícil de explicar. ¿A qué se refieren las palabras del versículo 16 o a quién aluden? Este versículo revela sin duda la falta de un gran dirigente espiritual en Judá en los días anteriores a la llegada de Esdras y Nehemías. El profeta parece expresar su conciencia o conocimiento de sus limitaciones para ejercer ese papel. El no era un dirigente que pudiera manejar las masas de su pueblo, ni alguien que pudiera tener acceso al poder imperial. Es posible que no fuera de origen davídico ni perteneciera a la casta sacerdotal y que su misión profética no se haya proyectado desde la tribuna del orador. Era un poeta que en el silencio de su soledad concebía la actuación de Dios en la historia de su pueblo y en la historia universal. Pero él mismo quedaba paralizado ante el desarrollo de los acontecimientos, sintiéndose incapaz de actuar personal y directamente.
Es entonces que el mismo Dios, el Señor de la historia, interviene en juicio y justicia para producir la salvación de su pueblo. El versículo 17 describe la armadura de Dios, con que se apresta para intervenir en la historia humana: coraza de justicia, casco de salvación, ropas de venganza y manto de celo. Su intervención sería impetuosa y gloriosa.
Es así que ingresa a Sion el Redentor, y la inunda con el poder de su Espíritu. Luego establece un pacto con su pueblo, según el cual lo convierte en su portavoz por todas las generaciones de la historia.
Como existen algunas variantes en la forma de la palabra que se traduce con ellos en el versículo 21, es también posible traducirla contigo. En tal caso la promesa de Dios es para el profeta y para sus descendientes, y no para todo el pueblo.
Verdades prácticas
1. Dios guiará a su pueblo, como en el pasado.
2. Dios saciará al alma cuando pasamos por el desierto espiritual.
3. Dios fortalecerá al que está débil.
4. Dios irradiará la luz cuando andemos en tinieblas.
5. Dios será manantial de agua espiritual cuando ésta nos falte.
