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Isaías 59: Lo que separa de Dios

Isaías 59:1  He aquí, no se ha acortado la mano del Señor para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír.

El pecado ofende a nuestro Dios santo y nos separa de El. Debido a que El es santo, no puede pasar por alto, disculpar ni tolerar el pecado como si no importara. El pecado separa a la gente de Dios, forma un muro que aísla a Dios de la gente que El ama. No nos cabe duda por qué esta larga lista de pecados despreciables provoca la ira de Dios y lo obliga a mirar hacia otro lado. La gente que muere con pecados sin perdonar se aparta para siempre de El. Dios quiere que vivan con El para siempre, pero no puede llevarlos ante su santa presencia a menos que sean limpios de sus pecados. ¿Ha confesado sus pecados a Dios permitiéndole que lo limpie de ellos? El Señor puede salvarlo si usted se vuelve a El.

Debido a la rebelión intencional y persistente de Israel, la nación se volvió incapaz de tomar medidas en contra de sus pecados. El pecado llena el vacío dejado cuando la verdad de Dios ya no satura nuestras vidas. Solo Dios puede derrotar el pecado.

Isaías 59:2  Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos .

Isaías 59:3  Porque vuestras manos están manchadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios hablan mentira, vuestra lengua murmura maldad.

Isaías 59:4  No hay quien clame con justicia ni quien abogue con honestidad. Confían en la confusión, y hablan falsedades; conciben malicia, y dan a luz iniquidad.

Isaías 59:5  Incuban huevos de áspides y tejen telas de araña; el que come de sus huevos muere, y del que es aplastado sale una víbora.

Isaías 59:6  Sus telas no servirán de vestidos, ni se cubrirán con sus obras; sus obras son obras de iniquidad, y actos de violencia hay en sus manos.

Isaías 59:7  Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos.

Isaías 59:8  Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz.

Otra condena de la violencia, el engaño y la injusticia que han impedido a Israel conocer camino de paz .

Isaías 59:9  Por tanto el derecho está lejos de nosotros, y no nos alcanza la justicia; esperamos luz, y he aquí tinieblas, claridad, pero andamos en oscuridad.

El profeta eleva aquí un lamento por la descarriada nación sumergida en la injusticia, la opresión y la falsedad. Sin embargo, comenzando con el versículo 12, se hace eco y confiesa que el pueblo comienza a reconocer haber creado sus propios problemas.

Isaías 59:10  Vamos palpando la pared como ciegos, y andamos a tientas como los que no tienen ojos; tropezamos al mediodía como al anochecer, entre los robustos somos como muertos.

Isaías 59:11  Todos nosotros gruñimos como osos, y gemimos tristemente como palomas; esperamos la justicia, pero no la hay, la salvación, pero está lejos de nosotros.

Isaías 59:12  Porque se han multiplicado nuestras transgresiones delante de ti, y nuestros pecados testifican contra nosotros; porque nuestras transgresiones están con nosotros, y conocemos nuestras iniquidades:

Isaías 59:13  transgredir y negar al Señor, apartarse de nuestro Dios, hablar de opresión y rebelión, concebir y proferir en el corazón palabras mentirosas.

Isaías 59:14  Se ha vuelto atrás el derecho, y la justicia permanece lejos; porque ha tropezado en la plaza la verdad, y la rectitud no puede entrar.

Isaías 59:15  Sí, falta la verdad, y el que se aparta del mal es hecho presa.  Y lo vio el Señor, y desagradó a sus ojos que no hubiera derecho.

Isaías 59:16  Vio que no había nadie, y se asombró de que no hubiera quien intercediera. Entonces su brazo le trajo salvación, y su justicia le sostuvo.

Y lo salvó su brazo : Al no encontrar un mediador humano calificado para representar al caído Israel, Jehová provee su propia salvación. Se coloca encima la armadura de soldado para enfrentarse a los enemigos y a quienes no se arrepientan. Entonces trae redención a los penitentes en Sion. Esta sección tiene importancia mesiánica y se refiere a la salvación forjada por Cristo. Desde un punto de vista histórico, se cumplió parcialmente a través de la acciones liberadoras del emperador persa Artajerjes I

Isaías 59:17  Se puso la justicia como coraza, y el yelmo de salvación en su cabeza; como vestidura se puso ropas de venganza, y se envolvió de celo como de un manto.

Dios rescataría a la nación de los ejércitos enemigos (Asiria y Babilonia) y también castigaría a los israelitas malvados. Además, rescataría a su pueblo del pecado. Ya que esta es una tarea imposible para cualquier humano, Dios mismo, como el Mesías, vendría personalmente para ayudarlos. Ya sea que pequemos una sola vez o muchas veces, por rebelión o desconocimiento, nuestro pecado nos separa de Dios y seguirá así hasta que El nos perdone y lo borre.

Isaías 59:18  Conforme a los hechos, así El pagará: furor para sus adversarios, justo pago para sus enemigos; a las islas dará su pago.

Isaías 59:19  Y temerán desde el occidente el nombre del Señor y desde el nacimiento del sol su gloria, porque El vendrá como torrente impetuoso, que el viento del Señor impele.

Vendrá el enemigo . . . contra él . Se le asegura al pueblo de Dios que sus enemigos serán enfrentados con el irresistible poder de su Espíritu . Sobre la obra del Espíritu en la vida del Redentor

Isaías 59:20  Y vendrá un Redentor a Sion y a los que en Jacob se aparten de la transgresión–declara el Señor.

Redentor : Los términos que se utilizan aluden a una redención obtenida gracias a un sacrificio vicario.

Isaías 59:21  En cuanto a mí–dice el Señor–, este es mi pacto con ellos: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia–dice el Señor–desde ahora y para siempre.

El Espíritu mío : Una promesa de que el poder del Espíritu descansará sobre los verdaderos profetas y voceros de Dios en Israel. Joe_2:28-29 predice que se derramará el Espíritu en los últimos tiempos sobre toda carne, lo cual Pedro dice que se cumple en la Iglesia (Joe_2:16-21).

Cuando el Espíritu Santo habita en su pueblo, este cambia. Sus deseos anteriores ya no los seducen, ahora su meta principal es agradar a Dios. Los cristianos de hoy somos herederos de esta profecía. Somos capaces de responder a la voluntad de Dios y distinguir entre el bien y el mal. Se nos ha dado el discernimiento entre el bien y el mal debido a que el Espíritu Santo mora dentro de nosotros.

Lo que separa al pueblo de su Dios

En esta sección se continúa el mensaje de la sección anterior destinada a hacerle entender al pueblo de Judá por qué su religión, por espiritual que pareciera le resultaba inefectiva: ¿Por qué… no hiciste

caso? ¿Por qué… no te diste por aludido? Así como a partir Deuteronomiuo 58:3b el Señor responde a estas preguntas, también a partir Deuteronomio 59:1 el profeta expone la respuesta de Dios: Vuestras iniquidades son las que hacen separación entre vosotros y vuestro Dios.

Después de las declaraciones de los versículos 1 y 2, que retoman la respuesta del profeta a las preguntas planteadas por el pueblo de Judá en 58:3, el profeta expone los pecados del pueblo. Luego, en los versículos 9-11, se amplía la exposición de las consecuencias de las iniquidades del pueblo que, en resumen, han alejado la realización de la plena redención y han sumido al pueblo en la tiranía de la oscuridad espiritual. Y en los versículos 12-15 el profeta confiesa los pecados de su pueblo, llegando a la antesala de la intercesión por su pueblo, pero se calla al alcanzar este punto. Entonces Jehová, viendo que no había quién pudiese interceder, interviene directamente para redimir a Sion tras un acto de juicio. Este es el tema de la próxima sección.

El profeta se dirige primero al pueblo con el pronombre vosotros. Luego se refiere a ellos en tercera persona singular o plural. Finalmente, identificado con su pueblo habla de nosotros (vv. 9-13). En medio de estas palabras su pensamiento se dirige a Dios en confesión, pero no alcanza la intercesión.

Jehová interviene y redime a Sion

Esta sección es un tanto misteriosa y difícil de explicar. ¿A qué se refieren las palabras del versículo 16 o a quién aluden? Este versículo revela sin duda la falta de un gran dirigente espiritual en Judá en los días anteriores a la llegada de Esdras y Nehemías. El profeta parece expresar su conciencia o conocimiento de sus limitaciones para ejercer ese papel. El no era un dirigente que pudiera manejar las masas de su pueblo, ni alguien que pudiera tener acceso al poder imperial. Es posible que no fuera de origen davídico ni perteneciera a la casta sacerdotal y que su misión profética no se haya proyectado desde la tribuna del orador. Era un poeta que en el silencio de su soledad concebía la actuación de Dios en la historia de su pueblo y en la historia universal. Pero él mismo quedaba paralizado ante el desarrollo de los acontecimientos, sintiéndose incapaz de actuar personal y directamente.

Es entonces que el mismo Dios, el Señor de la historia, interviene en juicio y justicia para producir la salvación de su pueblo. El versículo 17 describe la armadura de Dios, con que se apresta para intervenir en la historia humana: coraza de justicia, casco de salvación, ropas de venganza y manto de celo. Su intervención sería impetuosa y gloriosa.

Es así que ingresa a Sion el Redentor, y la inunda con el poder de su Espíritu. Luego establece un pacto con su pueblo, según el cual lo convierte en su portavoz por todas las generaciones de la historia.

Como existen algunas variantes en la forma de la palabra que se traduce con ellos en el versículo 21, es también posible traducirla contigo. En tal caso la promesa de Dios es para el profeta y para sus descendientes, y no para todo el pueblo.

Verdades prácticas

1.     Dios guiará a su pueblo, como en el pasado.
2.     Dios saciará al alma cuando pasamos por el desierto espiritual.
3.     Dios fortalecerá al que está débil.
4.     Dios irradiará la luz cuando andemos en tinieblas.
5.     Dios será manantial de agua espiritual cuando ésta nos falte.

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