Jeremías 36:28 «Vuelve a tomar otro rollo y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim, rey de Judá.
Jeremías 36:29 Y dirás a Joacim, rey de Judá: “Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo, diciendo: ‘¿Por qué escribiste en él que de cierto vendrá el rey de Babilonia, y que destruirá esta tierra y hará que no queden en ella ni hombres ni animales?’.
Jeremías 36:30 Por tanto, esto ha dicho Jehová acerca de Joacim, rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David,[ñ] y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche.
Joaquín, el hijo de Joacim, fue rey por tres meses antes de que lo llevaran en cautiverio, pero esto no lo califica como para «ocupar el trono de David», una expresión que implicaba permanencia. Joacim no aseguró una dinastía. Sedequías, el siguiente gobernante, era el tío de Joaquín. Por lo tanto, terminó la línea de reyes humanos descendientes de David, pero en menos de seiscientos años vendría a través de los descendientes de Natán, el hermano de Salomón, el Rey eterno
No tendrá quien se siente sobre el trono de David : Su hijo Joaquín gobernó solamente 3 meses y fue llevado cautivo a Babilonia. Su cuerpo será echado : El castigo por haber echado el rollo al fuego
Jeremías 36:31 Castigaré su maldad en él, en su descendencia y en sus siervos. Traeré sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusalén y sobre los hombres de Judá, todo el mal que les he anunciado y que no quisieron escuchar”».
Jeremías 36:32 Tomó, pues, Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Nerías, escriba; y escribió en él, dictadas por Jeremías, todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim, rey de Judá. Y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.
Lectura publica de las Profecías de Jeremías.
Con este capítulo comienza la tercera sección del libro de Jeremías, que se caracteriza por el tono biográfico. El capítulo 36 es como una introducción a toda la sección. Es interesantísimo desde el punto de vista biográfico, ya que nos refleja el modo como Jeremías ponía por escrito sus oráculos, tomando como amanuense al fiel discípulo Baruc, y, por otra parte, describe las vicisitudes a que estaban sometidos los escritos profeticos en esta época en que la clase dirigente de Judá estaba contra él. El estilo de estos relatos es sencillo y lleno de frescor, reflejando las circunstancias del momento.
La lectura de los oráculos de Jeremías por Baruc es datada en el año quinto de Joaquim, rey de Judá, es decir, en el 605, pues Joaquim sucedió a su hermano Joacaz (que reinó tres meses) en el año 609. En 605, Nabucodonosor era virtualmente dueño de Palestina, pues había descendido en sus incursiones hasta la frontera egipcia, expulsando definitivamente al faraón Necao de la costa siró-palestina. Las invitaciones del profeta a someterse a la potencia babilónica eran algo elemental desde el punto de vista de la prudencia. Yahvé quiere que Jeremías recoja por escrito los oráculos proferidos durante veintitrés años desde los tiempos de Josías, para hacer un último llamamiento a la cordura y a la penitencia, ya que los destinos de Judá estaban, en definitiva, en manos de Yahvé y no en las combinaciones políticas proegipcias que privaban en la corte de Jerusalén.
