Logo

Jeremías 47: Profecía acerca de los filisteos

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

El profeta parece que alude en su profecía a la invasión de la región filistea por Nabucodonosor en el 605 a.C., pues el enemigo viene del “norte.”

Invasión de Filistea desde el septentrión

El primer verso resulta embarazoso, por la indicación de la toma de Gaza por el faraón. Si el enemigo invasor viene del norte, ¿cómo va a ser el ejército egipcio el invasor? Algunos suponen que aquí se aludiría a una expugnación de Gaza por el faraón allá por el año 605, al bajar derrotado de Garquemis. Herodoto dice que después de la batalla de Magdalos (Megiddo?) tomó Kadytis, que se ha querido identificar con Gaza; pero quizá sea mejor identificarla con Cades, sobre el Orontes, en la Alta Siria. Pero en Jeremías el enemigo del norte suele ser siempre el babilónico. Por eso, otros autores creen que la observación cronológica antes que el faraón tomara Gaza es una adición posterior redaccional.

El profeta describe al invasor del norte como un torrente desbordado, que lo anega todo a su paso. Es un símil corriente en la literatura profética. Como consecuencia de ello viene la consternación general de la población filistea, la cual será de tales proporciones, que los padres, preocupados de huir en busca de un refugio, no cuidan de sus hijos. Se sienten desfallecer al sentir el fragor y el estruendo del ejército que avanza.

Es el día de la intervención justiciera de Yahvé, que dirige los destinos de los pueblos, castigando a los que han abusado de su fuerza conculcando los derechos de los demás. Los filisteos, por sus intereses comerciales marítimos, tenían íntimas relaciones con los dos emporios comerciales del mar, Tiro y Sidón. Al aniquilar Yahvé la Filistea, quitaba a las dos ciudades fenicias su apoyo o auxiliar. Los restos de la isla de Caftor son los filisteos provenientes de Creta o del mar Egeo en general.

Y cita a las dos principales ciudades filisteas, Gaza y Ascalón, que hacen un mudo duelo por la devastación de su país: Gaza ha sido rasurada. Como los filisteos estaban establecidos sobre el territorio de los antiguos pobladores gigantes llamados Anaqim, el profeta se encara con ellos, y les pide cuentas irónicamente de su duelo desmesurado: resto de los Anaqim, ¿hasta cuándo te harás incisiones?. El hacerse incisiones era también uno de los ritos de duelo y penitencia.

Y el profeta entabla un diálogo imaginario entre él y los filisteos devastados. Estos, en un momento de sinceridad y de desánimo, piden a Dios cuenta de su poder devastador, y no comprenden su actitud: ¡Ay espada de Yahvé! ¿hasta cuándo no tendrás reposo? Ya es hora de que descanse en su mortífera devastación: ¡Vuelve a tu vaina, descansa! Y el profeta responde implacablemente: ¿cómo va a cesar, si es Yahvé quien la manda?. La espada devastadora es una mera ejecutora de las órdenes de Yahvé, que ha decidido castigar la tierra de los filisteos. Es el día de la manifestación vengadora de Yahvé, y no hay lugar a tregua. La justicia divina no puede renunciar a sus exigencias. Filistea ha pecado y tiene que ser inexorablemente castigada. [/private]

Deja una respuesta

Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

Comparte en tus Redes Favoritas

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Sermones

Ilustraciones

Estudia La Biblia

Pide información sobre Nuestra Alianza

Al enviar esta solicitud aceptas los Términos y Condiciones de ACPI PR